martes, 15 de abril de 2008

14 DE ABRIL DE 1931

El 14 de abril de 1931, España tuvo una oportunidad. La proclamación de la II República Española encarnó el sueño de un país capaz de ser mejor que sí mismo, y reunió en un solo esfuerzo a todos los españoles que aspiraban a un porvenir de democracia y de modernidad, de libertad y de justicia, de educación y de progreso, de igualdad y de derechos universales para todos sus conciudadanos.
Los republicanos, al conmemorar el 14 de Abril de 1931, nos reafirmamos en los ideales de Libertad, Igualdad, Fraternidad, y en los valores contenidos en la Constitución de la II República Española que representaron avances democráticos muy significativos en cuanto a libertades y derechos sociales a la vez que sentaron las bases para un desarrollo más justo y solidario en nuestra sociedad. Esta ilusión colectiva y el proceso de cambios de la República fue ilegal y antidemocráticamente truncado por el golpe fascista de 1936 que dio lugar a una guerra civil y su posterior dictadura que mantuvo a nuestro país en el período más negro, criminal y retrógrado de su historia. Cuarenta años, sin libertades, sin derechos y sin justicia que truncaron toda expectativa, todo anhelo de una España moderna, social y democráticamente avanzada.

Reivindicamos la República como modelo de Estado por ser mucho más justo y democrático que un régimen Monárquico. No es sólo por la Jefatura del Estado sino por los valores que conforman el funcionamiento de la sociedad republicana. La centralidad de los ciudadanos en la acción política y social, la libertad y la igualdad, la supremacía de los Derechos Humanos como referente inexcusable de la acción de gobierno, la educación y la cultura, el laicismo, la democracia radical participativa, la ética personal y colectiva, la paz y la solidaridad, el federalismo, etc. son valores que están mejor garantizados en una República, por ley y por consenso social, y no por ser meros textos declarativos tal como así mayormente figuran en la Constitución monárquica de 1978.

Además, es que el tema de la propia Jefatura del Estado en una Monarquía como la que tenemos (y en otras) supone, como mínimo, un insulto a la inteligencia y al sentir democrático de lo que supone ser ciudadano y no súbdito. Una monarquía que, tal como establece la Constitución, se erige sobre el derecho obsoleto y feudal de la herencia, siendo una contradicción con la Democracia. Con un monarca “irresponsable” ante la Ley, que no puede ser juzgado por tribunal alguno frente la comisión de un delito, es un dislate jurídico que atenta contra los principios básicos del Derecho. Un Jefe del Estado cuya figura es “inviolable”, que no puede ser objeto de críticas, es toda una afrenta a la libertad de expresión. Un Rey elegido por Franco, que juró los Principios Fundamentales del Movimiento y que tiene como misión la de hacer guardar la vigente Constitución es una desfachatez. Un soberano con el poder de ejercer el “mando supremo” de las Fuerzas Armadas, que se arrogan la misión de “defender la integridad territorial de España”, representa una velada amenaza de intervención militar ante la demanda del ejercicio del derecho de autodeterminación. Una Casa Real que tiene la prerrogativa de no dar cuenta pública de sus gastos, pagados a cargo de los Presupuestos Generales, ni de sus negocios y su patrimonio, y sin obligación de declarar IRPF y pagar impuestos como cualquier otro ciudadano, es una afrenta al principio de Igualdad ante la Ley y una burla a la ciudadanía que socava las propias bases de la Justicia.

Desde nuestro compromiso por la Paz y la Solidaridad como valores republicanos, denunciamos la ruptura por parte de ETA del proceso de paz que se inició en la anterior legislatura y que tantas esperanzas había suscitado en la sociedad vasca y española. Los republicanos, desde nuestra más absoluta condena a la violencia y desde nuestra solidaridad con todas las víctimas, seguimos apostando por el mantenimiento de las vías de diálogo que posibiliten acuerdos tendentes a erradicar el terror y que permitan, sin cortapisas, la libre expresión política por métodos democráticos que se ha venido limitando a un amplio sector de la sociedad vasca. Consecuentemente, exigimos a ETA el cese definitivo de las armas. No obstante, estimamos que sólo en el marco de la República Federal será posible realizar y expresar el derecho democrático y colectivo de la autodeterminación de los pueblos que integran el Estado español.

Igualmente, los republicanos reiteramos nuestro compromiso en la defensa de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional como elementos consustanciales para la resolución de los conflictos. Denunciamos que esos derechos son conculcados por los intereses económicos y geoestratégicos de aquellos países y gobiernos, como el de Bush, que hacen de ello su política en contra de los ciudadanos, los pueblos y los organismos de paz internacionales. Es el caso de la ilegal e injusta guerra de ocupación de Iraq, también de Afganistán y el Líbano, la ocupación de Palestina y el genocidio sobre su pueblo en la franja de Gaza, la situación el pueblo Saharaui, la vergüenza y el silencio cómplice internacional sobre las cárceles y vuelos secretos de la CIA y el limbo jurídico de la Base estadounidense de Guantánamo que debe ser clausurada. En esta misma línea, la defensa de los Derechos Humanos nos lleva a luchar contra el montaraz neoliberalismo económico que es causa de la pobreza de los pueblos, de la precariedad de las condiciones de trabajo, del deterioro de los Servicios Públicos en beneficio de lo privado (sanidad, educación, asistencia social, etc.), el ataque despiadado a los recursos naturales y al medio ambiente, las situaciones de desigualdad en derechos y oportunidades para un desarrollo armónico, justo y en paz, etc.

La Laicidad del Estado y de las Instituciones es otro valor republicano fundamental que nos permite denunciar con firmeza los acuerdos adoptados por el Gobierno del Sr. Zapatero con la Iglesia Católica, plegándose a los intereses y presiones de su jerarquía, en relación con seguir manteniendo su financiación y la de la escuela religiosa concertada, la presencia de la asignatura de Religión en el currículo escolar, la ofensiva integrista contra la Educación para la Ciudadanía, su intromisión en el contendido de leyes civiles y, todo ello, en el marco de unos privilegios de todo tipo establecidos por los Acuerdos con la Santa Sede de 1976 y 1979, de raíz y contenidos franquistas, que el Gobierno se niega a denunciar. El laicismo, como concepto que propugna, a la vez que el respeto, la separación de las Iglesias y el Estado, y la defensa de la libertad de conciencia, ideología, pensamiento y creencias, no sólo de tipo religioso, es un reto que todos los republicanos tenemos que seguir combatiendo en esta España del “nacional-catolicismo” que aún tenemos que superar.

Estos y otros valores republicanos son los que defendemos y queremos para nuestro país. Con la República como modelo de Estado. Porque la República no es otra cosa que la gestión democrática del Estado y de lo Público en base al interés general. Por ello, no habrá República de ciudadanos sin democracia y no habrá democracia sin la participación de la ciudadanía. Consecuentemente, los republicanos debemos implicarnos más en la tarea de transmitir nuestros valores, de republicanizar todos los espacios políticos, institucionales y sociales, teniéndolos presentes en nuestra actividad y esfuerzos cotidianos. La República sólo se conseguirá conquistando espacios de poder a las fuerzas monárquicas y conservadoras de las oligarquías políticas, religiosas, financieras y mediáticas que hoy lo detentan. Para ello, todos los ciudadanos republicanos estamos convocados a este ilusionante reto:

LA CONSTRUCCIÓN DE LA TERCERA REPÚBLICA
PORQUE LA TERCERA NO VENDRÁ, SINO QUE HAY QUE TRAERLA

Madrid, 14 de Abril de 2008

No hay comentarios: