jueves, 11 de septiembre de 2008

Rashida solo tiene 13 años

Ella tiene sólo 13 años.Vive y, de momento seguirá viviendo en el atormentado Iraq (en árabe es con "q"), en la ciudad de Ba´qubah (en arameo "casa de jacob"), capital de la provincia de Diyala, al noroeste de Bagdad, y fronteriza con Irán. Una de las zonas con mayor actividad resistente (y digo resistente, porque quién se resiste a una ocupación ilegal no puede ser llamado insurgente).Pero una cosa es la resistencia militar de un pueblo invadido, y otra la sinrazón de quién utiliza a los débiles para atacar a traición. "Y combatid por la causa de Allah a quienes os combatan, pero no seáis agresores; porque ciertamente Allah no ama a los agresores" Corán 2-190.
Algunos grupos, financiados y entrenados por grupos extranjeros (cuando no por los propios servicios secretos de los "ocupantes") se dedican al terrorismo suicida, completamente prohibido por el Corán, y para ello, en el colmo de la cobardía y la manipulación de los inocentes, utilizan a menores, disminuidos psíquicos, y personas facilmente manipulables por su situación económica, su poca cultura (especialmente religiosa) y también utilizan el odio y el deseo de venganza de aquellos que han sufrido por la muerte, tortura o prisión de familiares inocentes. Estos grupos, sus dirigentes, nunca entran en combate, se mantienen al margen, seguros y con un buen nivel de vida, enviando a otros, siempre en el nombre de Allah, pero con el único fin de fortalecer sus privilegios económicos y políticos. Y no sólo en Iraq, también en Palestina, en el Líbano, en otros países árabes y fuera de ellos. Los desfavorecidos siempre son la "carne de cañon".
Pero esta semana algo ha cambiado.Ella, 13 años, una chica guapa, inteligente y con criterio propio, estuvo a punto de morir por la sinrazón de otros, pero no fue así.No sabemos su nombre, aunque si hemos visto su imagen, algo que no debería haber sido permitido, porque su integridad física corre peligro al ser reconocida, puede ser tachada de traidora, de infiel, de objetivo a batir, sólo por haber dicho no a la sinrazón.No sé su nombre, pero la llamaré Rashida, un nombre supuesto que en árabe significa inteligente, madura, sabia.A Rashida le colocaron un chaleco de explosivos y la enviaron al martirio. Ignoro cuales fueron las motivaciones de Rashida para no inmolarse. Quizás sólo fue su instinto de supervivencia, quizás su capacidad de análisis le permitió darse cuenta de que sólo era un instrumento de los fines de otros, quizás Allah susurró en su oído e inspiró su cordura.Le costó convencer a los policías y militares de que no quería suicidarse,de que quería vivir, pero al final todo salió bien (alhamdulilah).Y posiblemente Rashida haya oido muchas veces durante estos días posteriores a su acción lo que dice el Corán 5- 32 "quién mata a un inocente es como quién mata a toda la humanidad, y quien salva una vida, es como si salvara a toda la humanidad."El otro día, en Iraq, una niña salvo más de una vida, y con su decisión dió un paso para salvar a su pais de la desolación y el sufrimiento, y en cierto modo, a toda la humanidad.

Gracias niña.
JOSE PEDRO