miércoles, 29 de octubre de 2008

LAS MENTIRAS CONTRA CATALUNYA



El españolismo comienza a fabricar miedo para contrarrestar las ansias de independencia de una mayoría cada vez más amplia de catalanes.

Argumentos y hechos demuestran que la independencia es del todo posible

Que el proceso hacia la independencia no será sencillo lo saben incluso los más acérrimos defensores del estado propio. Pero que no se trata de ninguna quimera lo ilustran ejemplos recientes, y lo saben los sectores españolistas, que ya han activado todos los mecanismos para calmar las ansias de independencia de un sector mayoritario y cada vez más amplio de la sociedad catalana. El miedo es el primer instrumento que han elegido para conseguirlo. En los últimos días, partidos y medios de la cavernahan empezado a difundir un extenso catálogo de mentiras que van desde la irreversible salida de una Catalunya independiente de la zona euro hasta la extinción del sistema de pensiones, una intervención militar o un horizonte económico más desastroso que el actual. Expertos consultados por El Punt Hoy rebaten con argumentos once de estas mentiras. Y dejan claro que, desde la reflexión y los hechos, la independencia de nuestro país es perfectamente posible.


¿Catalunya quedaría fuera de la Unión Europea?
¿Los jubilados dejarán de cobrar sus pensiones?
¿El Estado dejará de pagar el paro y otros subsidios?
¿El ejército español enviará los tanques contra Catalunya?
¿El nuevo estado catalán bandejarà la lengua castellana?
¿La Catalunya independiente quedará fuera del euro?
¿Ni el Barça ni ningún equipo catalán no jugará en ligas españolas?
¿El PIB de Catalunya se derrumbará?
¿El boicot comercial ahogará la economía catalana?
¿La independencia abrirá un grave conflicto social?
¿La Constitución es intocable y la autonomía se puede suprimir?


¿Catalunya quedaría fuera de la Unión Europea?

La UE no quiere otra Noruega

La adhesión de la Catalunya independiente se haría por la vía rápida porque ya aplica la legislación comunitaria y es un contribuyente neto

Las presiones españolas hacen callar Durão Barroso, pero Bruselas ya hace informes jurídicos para preparar la ampliación interna

La independencia se toma, no se pide en Madrid pero tampoco a Bruselas. En la Unión Europea no le entusiasma precisamente la posibilidad de una secesión y no hará nada para facilitarla, pero si se produce asegurará que Catalunya no se convierta en otra Noruega, un país rico que se queda fuera del club , y evitará el fracaso que representaría que el mapa de Europa se empequeñece. El Estado catalán no formaría parte automáticamente de la UE y debería negociarlo en el ámbito internacional, pero su reingreso se haría por la vía rápida (si España no lo boicoteara bastaría con una de las habituales cumbres de madrugada en Bruselas), porque ya aplica su legislación y, de hecho, seguiría siendo un contribuyente neto.

Las presiones españolas han hecho callar la Comisión Europea, que en las últimas semanas había hablado abiertamente del futuro encaje de una Catalunya independiente en la UE. Las quejas recibidas del gobierno del PP y de altos cargos españoles en Bruselas, empezando por el propio eurocomissari Almunia, han provocado malestar y una guerra interna al ejecutivo de Durão Barroso. Sus portavoces han recibido la orden de ignorar la manifestación de la Diada, mirar hacia otro lado y limitarse a responder "no comment" sin interferir ni hacer ninguna especulación sobre la posibilidad de una secesión. Pero en Bruselas ya hay correderas y se empiezan a hacer estudios jurídicos sobre una ampliación interna con Escocia o Catalunya. Precisamente esta semana, CiU, ERC e ICV han pedido a Bruselas que fije una hoja de ruta claro, democrático y transparente, con los pasos que tendrá que hacer el nuevo estado catalán para quedarse en la Unión. Los eurócratas consultados reconocen que "el periodo entre la independencia y la adhesión como miembro de pleno derecho sería muy corto para que el derecho comunitario, la legislación europea, ya se aplica al 100% en Catalunya". Bruselas sólo debería "verificar" que las instituciones de este nuevo estado independiente "cumplen los principios básicos de la UE de respeto de la democracia y del estado de derecho y protección de las minorías".

Durante este período de transición, no habría ningún tipo de restricción a la libre circulación de personas, mercancías y capitales, porque el Tratado de Schengen continuaría aplicándose-no sólo para los siete millones de catalanes sino sobre todo para los 493 millones de europeos que no pueden perder sus derechos en Catalunya.


¿Los jubilados dejarán de cobrar sus pensiones?

Las estructuras productiva y demográfica de Catalunya garantizan la sostenibilidad de las prestaciones, según los expertos

La recuperación del déficit fiscal permitiría incrementar las pensiones en un porcentaje razonable de un 20%

Europa, más preocupada por la situación en que quedarían las percepciones del resto del Estado

¿Qué pasará con mi pensión? Si no la primera, es una de las preguntas recurrentes en toda conversación sobre la independencia de Catalunya. El tema preocupa porque, de momento, la caja común depende completamente de Madrid.

La profesora Marta Espasa, del departamento de Hacienda Pública de la UB, recuerda que en el capítulo de la Seguridad Social, según los datos que van del 2006 al 2009, Catalunya registró superávit cada año, excepto el 2009, justo después del debut de la crisis, en la que faltaron 1.256 millones, un 0,64%. El mismo año, pero, al Estado (descontando Catalunya) el déficit fue mucho mayor, en términos absolutos, obviamente, 21.966 millones, pero sobre todo en términos relativos, ya que la cantidad representó un 2,56% del total . Espada remarca que las pensiones "tienen menos que ver con la demografía que con la estructura productiva y las cotizaciones", que son claramente favorables a Catalunya.

El superávit recurrente confirman muchos expertos, como los profesores de la UB Emili Valdero y Elisenda Paluzie, que la han difundido estos días en diversos medios, y hay estudios como el que Espasa mismo hizo junto a Núria Bosch para la fundación Catdem. También desde EADA, el profesor Juan Tarradellas apuntala la viabilidad de las pensiones en Catalunya recordando que "el volumen certificado del déficit fiscal actual, unos 16.000 millones, equivale a las pensiones de los catalanes, que en un país independiente podrían ver incrementada su prestación de forma razonable en un 20% ".

Para Tarradellas, a la vista de los últimos saldos de la Seguridad Social, en Europa "preocupa más la situación en que quedaría el resto del Estado". Según un estudio de Fedea, nueve comunidades autónomas son deficitarias y no podrían pagar estas prestaciones, "y las netamente aportadoras no podrían sufragar los déficits", subraya el académico.

El profesor de EADA es taxativo con este tema: "Catalunya tiene una industria potente, unas exportaciones diversificadas y, una vez independientes, dispondríamos de un déficit fiscal con un claro efecto multiplicador." Este círculo virtuoso provendría del estímulo del consumo interno que generarían los incrementos en las pensiones y en la descarga hacia las empresas, que, con una fiscalidad menor, podrían generar más trabajo.

Finalmente, Espada recuerda que en la repartición del Fondo de Reserva de la Seguridad Social "se podrían aplicar criterios basados en el porcentaje del PIB, la población o las inversiones que se hayan hecho (18%, 16% y 14%, respectivamente" ). En el caso de Chequia y Eslovaquia se aplicó el criterio poblacional, recuerda Tarradellas.



¿El Estado dejará de pagar el paro y otros subsidios?

El fin del déficit fiscal supondría la inyección anual a la economía de hasta 25.000 millones de euros, una aportación que ayudaría a frenar la destrucción de puestos de trabajo

El aumento de los recursos y la bajada del número de demandantes haría más sostenible el sistema

Incluso se podría plantear subir la cobertura de las ayudas actuales

Madrid asegura que si Catalunya quiere seguir en solitario se encontrará tantas piedras en el camino-boicots, aranceles, expulsión del euro ... - que la economía irá peor y el paro subirá más, si es que es posible, lo que hará peligrar el pago de las prestaciones de desempleo y las ayudas posteriores que se ofrecen a los colectivos más desfavorecidos. Hay voces, sin embargo, que sostienen que un nuevo escenario haría precisamente más sostenible el sistema, ya que una Catalunya independiente tendría más recursos para frenar la sangría del paro. Lo mejor, apuntan, es que no hay ninguna hucha que deba repartirse cosa buena si el divorcio no fuera de mutuo acuerdo-porque los recursos para pagar las prestaciones se calculan anualmente en los Presupuestos Generales del Estado pero se generan mes a mes con las cotizaciones de trabajadores y empresarios.

Emili Valdero, doctor en economía de la UB, sostiene que "como que el dinero que se usan para pagar las prestaciones de desempleo salen de los impuestos de los ciudadanos, lo calcules como lo calcules tendríamos dinero suficiente incluso para mejorar las ayudas" . Valdero apunta que si Catalunya se quedara todo lo que recauda, tendría más dinero para cumplir con el Servicio de Empleo, pero es que además debería gastar menos. La base es matemática. Aplicando los modelos estadísticos que utilizan el BCE o el FMI, Valdero determina que por cada euro que gasta la Generalitat se genera un efecto multiplicador en la economía de entre 1,3 y 1,4 euros. "El déficit fiscal se sitúa entre los 16.000 y los 20.000 millones de euros, depende del año, así que, si inyectas este dinero a la economía, el crecimiento del PIB se acercará a los 25.000 millones de euros. La cifra es brutal, es claro que se generaría más actividad y puestos de trabajo ", afirma.

El economista y colaborador del IESE Jaume Argerich reflexiona que el dinero que se usan para pagar las prestaciones de desempleo salen de las retenciones que se aplican a la nómina y que con el mercado laboral en caída libre hay un importante desfase entre lo que entra y lo que sale.

A niveles del País Vasco

En el caso de Catalunya, la diferencia es de unos 2.000 millones de euros (15.000 a nivel español). Esto significa que a largo plazo habrá que debatir si es sano que no haya una relación directa entre lo que ingresa y lo que se gasta, pero a corto plazo el cambio de escenario no añadiría problemas. Como argumenta Argerich, con un superávit público de entre el 5% y el 6% el sistema sería más sostenible que el actual. "Además-añade-, la economía comienza a generar puestos de trabajo a partir de un crecimiento del PIB del 3%, así que sería posible que en Catalunya nos plantéssim a niveles de desempleo del 11%, similares los del País Vasco. "

El profesor de Eada Juan Tarradellas comparte estas tesis: "Si Catalunya llegara a la independencia, no sólo no peligraría el pago de las prestaciones sociales, sino que en poco tiempo el sistema sería mucho más sostenible. Lo mires por donde lo mires, el volumen de dinero extra sería tan monstruoso que se podrían aplicar multitud de medidas, como bajar el IVA, reducir la fiscalidad de las empresas, disminuir las retenciones de la nómina o mejorar la cobertura del paro o la jubilación, que querría decir más consumo. "La reactivación de la economía" pasa por no hacer recortes-continúa-, y una inyección de más de 16.000 millones anuales es, en proporción, como dos o tres veces el programa de estímulos aplicado en los Estados Unidos ". "Y en este caso estamos hablando de dinero fresco, no papel impreso por una máquina", remata.


¿El ejército español enviará los tanques contra Catalunya?

Expertos en derecho constitucional ven casi inviable que las legislaciones puedan avalar una invasión si Catalunya proclama la independencia

Europa es el principal garante para que no se produzcan actos violentos

Algunos militares han atizado el fuego y los sectores más ultras apelan a un artículo de la Constitución para intentar decretar el estado de sitio

"La independencia de Catalunya? Por encima de mi cadáver. "Esta fue la amenaza del coronel Francisco Alaman cuando le preguntaron sobre la situación de Catalunya y también sobre el Ayuntamiento de Sant Pere de Torelló, que se declaró territorio libre y soberano.

Esta disparate se produjo días antes de la histórica manifestación independentista de la Diada. Aquella marcha y el paso adelante que ha dado Artur Mas hacia el estado propio han calentado la caverna mediática española. Algunos sectores ultras han atizado el fuego y han intentado poner el miedo en el cuerpo de los catalanes con una posible intervención del ejército en caso de que Catalunya proclamara la independencia. Básicamente enarbolan varios artículos de la Constitución, que interpretan, demagógicamente, a su manera. Por ejemplo el artículo 8, que asegura que las fuerzas armadas tienen como "misión defender la integridad territorial y el ordenamiento constitucional". También se hacen suyo el artículo 116, que prevé declarar el estado de sitio en caso de una situación de emergencia, y el 155, que se refiere a la adopción de "medidas necesarias" por parte del gobierno español en caso que una comunidad autónoma "atentara contra el interés general".

Unas teorías, sin embargo, que los expertos en derecho constitucional consultados por este diario echan por tierra, sobre todo teniendo en cuenta que en el "talante actual europeo" es casi "inviable" una ocupación militar.

El profesor de derecho constitucional de la UPF, Héctor López Bofill, recuerda que el artículo 155, si se aplicara, no supondría ningún tipo de implicación del ejército, porque sólo se habla de una intervención política por parte del gobierno español, mientras que el 116-el del estado de sitio-tampoco lo previsto en pintura. Y el 8? El de la integridad territorial? "Hay que entender el contexto de la Transición en que se redactó la Constitución. Este artículo se incorporó para satisfacer un poder fáctico concreto ", destaca López Bofill, que añade:" Una intervención del ejército es contraria al derecho de la Unión Europea. En España se le suspenderían sus derechos de votos en las instituciones. "

La profesora de derecho constitucional de la UIC, Montserrat Nebrera, hace unas explicaciones similares. Eso sí, prevé la posibilidad de una pequeña rendija legal en la Constitución que podría validar jurídicamente una actuación de este tipo-la combinación de los artículos 116 y 155 -, pero políticamente no lo ve posible dado el espíritu europeo. También indica que el artículo 8 es un "principio integrador pensado más para las fronteras" y que si el ejército del aplicara sería del todo "inconstitucional".

Por su parte, el presidente de Justicia y Paz, Arcadi Oliveres, está convencido de que el proceso hacia el estado propio se haría de manera pacífica como en otros casos europeos, y pone como uno de los ejemplos destacados Eslovenia.


¿El nuevo estado catalán bandejarà la lengua castellana?

Juristas y sociolingüistas subrayan que no se puede prohibir ninguna lengua

El catalán y el castellano deberían convivir, aunque la lengua propia del país debería ser preeminente

En una Catalunya independiente la lengua catalana adquiriera un estatus de entidad propia, aumentaría el uso social y la castellana no significaría ninguna amenaza

En una Catalunya independiente se mantendrían las dos lenguas (catalán y castellano), con una preeminencia de la primera, y no sería imposible pensar que se añadieran otros, como el inglés, además de la oficialidad de la occitano (aranés) en Arán. De prohibiciones, nada. O, como mínimo, así lo plantean a priori tanto sociolingüistas como juristas especializados en cuestiones de lengua. El catedrático de derecho administrativo de la UAB Antoni Milian i Massana es claro: "Que si se prohibirá el castellano?, Esto es una tontería!" "Por otro lado, algo así iría contra los tratados internacionales de derechos humanos", sostiene.

Partiendo de la base que el derecho no permite prohibir ninguna lengua, el resumen de los expertos es que en un estado catalán la lengua catalana adquiriría una entidad propia y un nivel de uso social destacado y, por tanto, conviviría con el castellano sin problemas. En una entrevista en ABC Punto Radio hace pocos días, el presidente, Artur Mas, manifestó que la Catalunya independiente "debería mantener el uso del castellano, porque es una lengua que a los catalanes les conviene saber y que es de uso común para muchos catalanes ".

Hace un año, coincidiendo con el éxito de la canción Jenifer de Los catarro-la historia de amor entre una "Choni de Castefa" y un catalán de la cebolla-el expresident Jordi Pujol declaró que "la Jenifer debe asumir Catalunya toda ella, también la lengua ". El caso de las Jenifer, es decir, el progreso intergeneracional del catalán entre los castellanohablantes, es uno de los puntos claves, según el presidente de la Sociedad Catalana de Sociolingüística (SCS), Joaquim Torres, para que haya resistido. Un estudio de 2008 indicó que medio millón de personas que hablaban castellano con los padres lo hacían en catalán con los hijos. Fenómenos como éste, según dice Torres, explican que el catalán sea la única lengua del mundo de un país desarrollado que no tiene un estado medio detrás y mantiene una vitalidad. "En una situación de independencia, este valor social subiría", concluye.

Torres y Milian coinciden en que catalán y castellano deberían ser oficiales con una "cierta prioridad" para la primera. "El castellano ya no sería ninguna amenaza, porque el problema de ahora es que el catalán es inútil en España y prácticamente innecesario en Catalunya", argumenta Milian. Con un estado propio, las cosas cambiarían. "En un marco en el que el catalán fuera útil plenamente, llegaría a ser necesario y tendría un futuro asegurado", apunta el catedrático de derecho administrativo de la UAB y autor, entre otras obras, del libro Derechos lingüísticos para todos. Milian afirma también que el catalán como lengua oficial de un estado se convertiría en lengua oficial de la Unión Europea y ya no habría barreras para hacer leyes como la que podría establecer que el etiquetado de los productos fuera al menos en catalán.

De ser útil necesaria

"Ahora es un poco hablar por hablar, porque debemos partir de la base de que quien lo deberá decidir será la asamblea constituyente y no tendrán los condicionantes que tenemos actualmente", advierte el presidente de la SCS. Para enmarcarlo, lo de los condicionantes, se refiere al concepto de subordinación que utilizó el lingüista Joan Solà, sobre todo en los últimos años de vida: "Cuando una lengua no tiene un estado detrás no tiene un apoyo en la vida social y esto le pasa al catalán, en una situación de independencia pasará a tener valor social y, en consecuencia, a ser una lengua viva y con futuro. "La clave será, por tanto, el salto de ser" útil a ser necesaria ".

Salvando las distancias, Torres recuerda como los años ochenta, con el paso de la dictadura al estado de las autonomías, se empezaron a oír las primeras conversaciones bilingües con los taxistas en Barcelona, por ejemplo. Y cuando se empezó a pedir el catalán para trabajar en unos grandes almacenes.



¿La Catalunya independiente quedará fuera del euro?

El estado catalán mantendría el euro y sería la tercera economía más internacionalizada del mundo y la cuarta más rica de la UE

Las 4.000 multinacionales instaladas en Catalunya no permitirían la expulsión y si los socios del centro y el norte les hicieran elegir echarían la ineficiente y jacobina España

Bruselas ya no pregunta 'qué', sino 'cuándo'

Ni la peseta, ni los cruzados abolidos por los decretos de Nueva Planta, ni los florines de oro de Aragón de Pedro III el Ceremonioso, ni los cuaternaria ni tampoco las monedas ampuritanas del siglo V aC. La Catalunya independiente no debería recuperar ninguna moneda ni inventarse se una nueva y podría mantener el euro, a pesar de las amenazas españolas. Las 4.000 multinacionales que hay instaladas hoy en el país no permitirían la expulsión y, de hecho, si los socios del centro y del norte de Europa los hicieran elegir, aunque harían fuera la ineficiente, autárquica y jacobina España. "La pregunta que me hacen en Bruselas ya no es« ¿Qué hacéis los catalanes? ", Sino« Cuando lo haréis? '", Asegura el eurodiputado Ramon Tremosa. 

El estado catalán sería la tercera economía más internacionalizada del mundo y el cuarto país más rico de la Unión Europea en PIB, calcula el Círculo Catalán de Negocios. Aun siendo víctima de un boicot comercial español se mantendría en el top ten, en la séptima posición del ranking mundial de exportaciones en términos relativos, por encima de Alemania. "Small is cute, sexy and successful [o al bote pequeño está la buena confitura]", defiende un estudio de la Universidad de Harvard. Y es que los estados pequeños son más viables económicamente, "tienden naturalmente a abrirse al comercio", a exportar más que los grandes, "son más hábiles para adaptarse a los cambios de los mercados y especializarse e internacionalizar los negocios" , ya menudo destacan en "innovación", defiende el economista galés Adam Price.

Según el Banco Mundial, las exportaciones de los socios pequeños de la UE (los de menos de quince millones de habitantes) han crecido un 50% entre 2000 y 2008, mientras que los grandes no han pasado del 35%. Ocho de las veinte economías más competitivas del mundo tienen una población similar a la catalana, como Suecia (9 millones de habitantes), Austria (8), y Finlandia, Dinamarca y Noruega (5). Y Suiza (8) tiene más premios Nobel per cápita que ningún otro país y tiene tres universidades entre las diez mejores del mundo. "Las pequeñas naciones juegan con ventaja en los mercados internacionales: la eficiencia económica requiere especializarse en pocos productos y servicios ya menudo ocupan nichos de mercado que son demasiado pequeñas para las grandes naciones", subraya el premio Nobel de Economía 1992 , Gary Becker.

Incluso si Catalunya quedara fuera de la UE, "podría decidir unilateralmente seguir utilizando el euro como moneda de curso legal o llegar a acuerdos con la Unión Monetaria Europea para oficializar su uso, como han hecho Andorra y Mónaco" , explica el doctor en economía y experto en política de la competencia y regulación económica Lluís Saurí. "En este caso, sin embargo, Catalunya estaría renunciando a tener política monetaria propia", advierte. También el Vaticano, Liechtenstein y San Marino, y Montenegro y Kosovo utilizan el euro a pesar de no formar parte de la Unión (en total son tres millones de personas).

"Catalunya no tendría silla en la dirección del BCE, pero de hecho España ahora ya tampoco tiene", recuerda el profesor de economía política de la London School of Economics Joan Costa Font. El ministro catalán de Finanzas tampoco podría participar en las reuniones del Eurogrupo y del Ecofin en Bruselas hasta que Catalunya no reingresar en la UE.

Saurí advierte que "un nuevo estado catalán asumiría parte de la deuda pública española y debería financiarse autónomamente", porque no tendría "acceso a los mecanismos de rescate financiero que se han ido estableciendo en los últimos años en la UE" y "el BCE no intervendría en los mercados como hace para España o Italia ".

Uso de facto

También el profesor de economía mundial y relaciones internacionales del IESE y de la UIC Víctor Pou asegura que "en el ínterin", mientras negocia su adhesión a la UE, "Catalunya podría seguir utilizando el euro de facto". "Volver a la peseta", que de hecho fue una moneda catalana hasta 1868, año en que fue adoptada en todo el Estado, "sería muy complicado; el euro es irreversible", insiste Pou.

"Una Catalunya independiente presentaría un perfil económico mucho más atractivo que la España actual a los ojos de los mejores socios de la zona euro", augura el profesor. Saurí considera que "el impacto de la independencia en los flujos comerciales con el extranjero no dependería tanto de la pertenencia a la Unión Europea como de la adhesión al Espacio Económico Europeo: Noruega y Suiza, por ejemplo, han liberalizado el comercio con el resto de países europeos sin necesidad de pertenecer a la UE. "El doctor en economía por el Instituto Universitario Europeo avisa que" habría que asegurar el acceso de Catalunya al mercado común europeo para garantizar que los costes del comercio exterior no aumentan ".


¿Ni el Barça ni ningún equipo catalán no jugará en ligas españolas?

Los equipos de un estado catalán podrían participar en ligas de otros estados ya que son entidades privadas

El Mónaco juega la liga francesa, el Andorra ha jugado a la española y equipos canadienses a la estadounidense NBA

La UEFA estudia la creación de una liga de Holanda y Bélgica y una de los estados escandinavos

La devaluación del deporte catalán, especialmente en el caso del fútbol, por no poder disputar las ligas españolas, es uno de los argumentos del miedo en contra de la independencia de Catalunya que no tienen fundamento jurídico. Los expertos de la plataforma proselecciones deportivas catalanas remarcan que hay que tener en cuenta que las ligas se rigen por el derecho privado: "Las ligas son entidades privadas y, por tanto, tienen el derecho de decidir qué clubes participan, independientemente de cuál sea su Estado. "

En este sentido, entonces, equipos como el Barça y el Espanyol podrían elegir sin problema en qué liga jugar, en un proceso supeditado a la negociación con la liga en cuestión. Uno de los ejemplos más esgrimidos es el del Mónaco, que disputa y ha ganado varias veces la liga francesa. Pero Mónaco, como estado, no tiene selección nacional, lo que sí tendría el estado catalán, por lo que una comparación más adecuada sería con equipos canadienses como el Toronto Raptors, que juegan en la NBA, la liga de baloncesto de EEUU.

A quienes auguran que la Liga de Fútbol Profesional (LFP), o la ACB en el caso del baloncesto, se negaría a aceptar equipos catalanes habría recordarles que estos clubes, especialmente el Barça, contribuyen de una manera decisiva al volumen de negocio de la competición. Además, hay que tener presente que ya hay precedentes de equipos de otro estado de la ONU en ligas españolas, como es el caso del Andorra, víveres llegar a segunda B.

Es cierto que la normativa de la UEFA no facilita las cosas, pero el organismo tiene pendiente un cambio normativo total como consecuencia de la sentencia del TAS (Tribunal de Arbitraje del Deporte) que le obliga a admitir Gibraltar. Además, la UEFA ya ha iniciado un grupo de estudio para evaluar el proyecto de una liga unificada entre estados diferentes, como serían los casos de Holanda y Bélgica, y los estados nórdicos de Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia, que crearían una liga escandinava. Si los estados holandés y belga, este último, además, dividido entre flamencos y valones, pueden hacer una liga conjunta, por qué no lo podrían hacer el Estado español y el catalán? En el caso del Barça, su presidente, Sandro Rosell, ya se ha manifestado partidario de continuar jugando en la liga española, aunque el mismo Rosell es también uno de los máximos impulsores de una superliga europea que podría hacer que el Barça , pero también el Madrid, abandonaran la LFP.

En categorías inferiores habría evaluar la creación de las competiciones estrictamente nacionales que defiende el presidente de la Federación Catalana de Fútbol, Andreu Subies. Y, en otros deportes, cada uno es diferente, pero en casos como el del hockey podría ser al revés: que equipos españoles se interesaran en participar en la liga catalana ya que el 90% de la OK Liga es catalana .

Por lo tanto, la única certeza es que un estado propio supondría el reconocimiento internacional de las selecciones catalanas en todos los ámbitos, y las competiciones sectoriales quedarían supeditadas a la negociación entre las federaciones de ambos estados, y con otros.


¿El PIB de Catalunya se derrumbará?

El Principado figura entre los primeros de la UE en PIB per cápita

La mitad de la producción catalana exporta y un cuarto va a parar al resto del Estado, con una clara tendencia a reducir la dependencia

La inversión del actual déficit fiscal en gasto público activaría fuertemente el producto interior bruto

La evolución del PIB catalán en un escenario de cumplimiento de la reivindicación independentista ha sido estos días objeto de un interés inusitado por parte de prominentes economistas españoles. Por poner algún ejemplo, Mikel Buesa, profesor de la Complutense de Madrid, afirmaba hace una semana y media en el diario ABC que el PIB de una Catalunya independiente caería al nivel del de Chipre, una teoría aplaudida por otros expertos, como Ángel de la Fuente, del Instituto de Análisis Económico.

Según Buesa-que, conviene no olvidarlo, tiene un sesgo marcadamente político porque es, junto con Rosa Díez, uno de los promotores del partido Unión Progreso y Democracia (UPD) -, los "efectos frontera", que se podrían resumir en una suma de aranceles y boicot español, harían disminuir el producto interior bruto catalán en más de un 20% hasta una renta per cápita de unos 21.200 euros.

Expertos catalanes, sin embargo, rebaten con cifras muy diferentes esta teórica derrota económica. Por Marta Espasa, profesora de Hacienda Pública en la Universidad de Barcelona y miembro del Instituto de Economía de Barcelona, la pujanza del PIB catalán tiene un buen punto de partida, porque consta entre los más altos de la UE, y resistirá el cambio político gracias a la apertura de la economía al exterior.

Bien situados en el ranking

La profesora Espada recuerda que, con los datos más recientes, las de 2009, actualmente el PIB per cápita catalán, en paridad de poder de compra (es decir, homogeneizándose los datos y refiriéndose a un índice de partida 100) , se sitúa en séptima posición de la llamada UE-15, es decir, los quince países primigenios de la Unión y más potentes económicamente. El índice sobre la media es, concretamente, de 109, alrededor de unos 28.200 euros per cápita en términos absolutos.

Más preocupante será, en cambio, la situación del PIB español sin la aportación catalana, ya que allí el PIB per cápita caería en 23.541 euros, es decir, en el decimocuarto lugar de la UE-15.

En cuanto a la balanza comercial, los datos de exportaciones de bienes y servicios de los últimos años sitúan unos porcentajes tolerables en caso de boicot: Catalunya exporta productos por valor de un 52% de su PIB, y la mitad de este porcentaje , aproximadamente, van a parar al resto del Estado, aunque la tendencia es ir sustituyendo la dependencia del Estado para el resto del mundo.

Cambio en los ingresos

A esto, el también profesor de la UB Emili Valdero añadía hace pocos días en estas páginas que el estado catalán dispondría de los recursos del déficit fiscal que ahora se deslizan hacia Madrid. De este modo, la Generalitat captaría entre 16.000 y 20.000 millones más, que revertirían de manera positiva en el PIB porque serían recursos públicos gastados en Catalunya.

Valdero apela a cálculos homologados en la UE para asegurar que por cada euro del actual déficit fiscal gastado en Catalunya, el PIB aumentaría entre 1,3 y 1,4 euros, incluso descontando un eventual boicot comercial español equivalente a un 5%


¿El boicot comercial ahogará la economía catalana?

Con las cifras en la mano, es irreal un boicot que pueda tumbar el funcionamiento económico del país como nación independiente, porque el déficit fiscal actual actuaría de compensador

Sólo un rechazo de los productos catalanes que afectara al 80% en ventas a los consumidores y el 20% entre empresas equilibraría la cantidad que Catalunya aporta al Estado

Los boicots comerciales, de entrada, hacen respeto y más si quien te hace el boicot es tu principal cliente. Esta inquietud está aumentando entre los empresarios catalanes desde el gran clamor de independencia que significó la manifestación del 11 de septiembre.

Las instituciones representativas de los empresarios, como la Cámara de Comercio o Fomento del Trabajo, se muestran prudentes, aunque con cierta distancia las unas de las otras. El recuerdo de las consecuencias del boicot al cava catalán, que se inició en España durante la campaña navideña de 2004 y que, cíclicamente, rebrota con cualquier excusa, también inquieta. Y, ciertamente, no ayuda la afirmación: "El boicot comercial ahogará la economía catalana." Sin embargo, cada vez son más las voces entendidas en materia económica que aportan estudios de lo que sí es una quimera.

Modesto Guinjoan, economista y colaborador de este diario, y Xavier Cuadras, también economista, firmaron juntos el libro titulado Sin España. Balance económico de la independencia, que la Editorial Pórtico publicó hace poco más de un año. Los autores del libro demuestran-con datos contrastados-que el impacto de un boicot comercial sería relativamente pequeño en comparación con la magnitud del déficit fiscal que soporta Catalunya. Incluso afirman que, poniéndose en el peor de los escenarios, la economía catalana saldría escaldado si el boicot fuera del 80% de la compra que hace el consumidor y del 50% de la que se hace entre empresas. Cifras, según Guinjoan, "absolutamente imposibles de alcanzar". Si el boicot fuera del 40% de la compra de los consumidores y del 20% de la compra entre empresas, el hecho de dejar de tener déficit fiscal actuaría de una manera absolutamente compensatoria. Sería como una inyección de fuerza económica del 9% del PIB.

El presidente español, Mariano Rajoy, ha instado a las grandes empresas catalanas a hacer campaña en contra del clamor de independencia. En Catalunya, sin embargo, las empresas se cuentan por miles.




¿La independencia abrirá un grave conflicto social?

Los expertos destacan que el independentismo es maduro, transversal e integrador, y que por ello no habrá ninguna rotura social

Todo dependerá, según los sociólogos, lo que hagan los españolistas y como atiza el conflicto

Las reacciones apocalípticas son una reacción a la falta de argumentos ante el clamor masivo de los catalanes

La independencia o un hipotético proceso de independencia no tiene porque abrir ningún conflicto social en la sociedad catalana. Si bien es cierto que cualquier cambio histórico importante (una secesión, una revolución, etc.) Puede ser un momento propicio para el conflicto, los expertos coinciden en que de ninguna manera se puede asociar el comienzo de un proceso de independencia con una rotura social. "No se puede suponer que, ante un proceso de independencia, vaya a haber una fractura interna, todo depende de cómo se haga, del ritmo y, sobre todo, de cómo se hace que los ciudadanos se sientan parte del proceso", afirma el politólogo Jordi Armadans, director de la Fundación para la Paz.

La sociedad catalana es madura y el sentimiento independentista expresado en la manifestación del Once de Septiembre se ha demostrado que es generalizado y transversal. "No es el sentimiento de un grupúsculo antisistema, que podría crear cierta suspicacia, es un sentimiento generalizado, transversal, que reúne muchos sectores y sensibilidades diversas, en las que cabe todo el mundo", recuerda Armadans.

En este punto, el sociólogo Salvador Cardús explicita que el tipo de independentismo que ha ido madurando en los últimos años y ahora defienden la mayor parte tanto de los ciudadanos como de partidos políticos "es cada vez menos antiespañolista" y, por tanto, no hace sentir incómodo nadie. "Es un independentismo maduro, porque si no fuera así, muchos de los que fueron a la manifestación del Once de Septiembre no hubiera ido", apunta Cardús. También recuerda que en la manifestación "ya no se sintieron los bote, bote, bote, español el que no bote hace unos años para que el nuevo independentismo es integrador; nadie quiere ir a quemar Madrid". La sociedad avanza cohesionada.

"Pienso que no se pedirá a nadie que renuncie a los orígenes, y creo que la futura Catalunya independiente no negará, a los que lo deseen, poder mantener la doble nacionalidad, teniendo en cuenta que gran parte de la población catalana es de origen español" , mantiene Cardús. "Debemos evitar cualquier chispa de confrontación", añade.

La paz dependerá de cómo se salga adelante el proceso y la claridad con que se vea que todo el mundo se siente representado, pero, por encima de todo, Cardús y Armadans coinciden en que lo más importante es lo que hagan los adversarios.

Provocaciones

"No dudo que los contrarios a la independencia pondrán toda su inteligencia al servicio de crear un conflicto", sostiene Cardús. De hecho, señala que la batalla psicológica ya ha comenzado y que las amenazas de fragmentación social y del drama que ocurriría en Catalunya si fuera independiente no es más que "el primer paso para provocar la confrontación, que es lo que buscan" .

"Armadans, por otra parte, mantiene que el discurso apocalíptico de militares y conservadores españolistas contra los desastres que esperan en una Catalunya independiente" es un recurso contra la falta de argumentos ". "Ellos mismos se han asustado y han reaccionado así a su angustia", dice. La manifestación unitaria dejó España perpleja, según coinciden en explicar ambos.

En cambio, la socióloga Marina Subirats todavía no tiene claro que el proceso de independencia no suponga una confrontación. Subirats encuentra que el debate sobre la independencia ha abierto precipitadamente y sin explicar qué "tipo de sociedad" saldrá. "Está muy bien el debate de la ilusión, pero después, ¿qué?", Se pregunta. Y, aunque admite que la sociedad está suficientemente cohesionada, duda que las dificultades que se viven por la crisis no atiïn brotes de incomprensión entre los catalanes y, finalmente, se esté gestando la desintegración de nuestro modelo.



¿La Constitución es intocable y la autonomía se puede suprimir?

El artículo 163 de la carta magna española prevé la reforma total o parcial del texto

Modificar la Constitución para dar cabida a un hipotético proceso secesionista implica hacer una consulta a todos los ciudadanos españoles a través de un referéndum

Hasta dos veces se ha modificado la Constitución española, en 1992 y 2011

Es cierto que la Constitución española no prevé en su redacción actual ningún mecanismo que permita a una parte del Estado iniciar un proceso de secesión. Por tanto, no faltan a la verdad (la suya, en todo caso) aquellos que con vehemencia afirman que un proceso de independencia como el que propone ahora Catalunya decae antes de comenzar el juego porque no está previsto en las reglas de la partida. Desde una óptica meramente técnica, el catedrático de derecho constitucional de la UB, Josep Maria Castellà, sostiene que "la secesión es un derecho excluido de la Constitución". Pero, de la misma manera que esto es así, también es cierto que la carta magna prevé en su artículo 163 el mecanismo por el cual se puede reformar el texto, con afectación, incluso-o también, si es que existe la voluntad política-sobre un concepto tan sensible como el de la "indisoluble unidad de la nación española". En consecuencia es rotundamente falso que la Constitución no pueda ser un instrumento válido para adaptar la realidad del Estado a las nuevas situaciones políticas, también en las más escandalosamente rompedoras.

Una muestra de ello son las dos reformas de la Constitución con la modificación de dos artículos. La primera en 1992, para adaptar la legislación española al tratado de Maastrich, y la segunda y más reciente, en 2011, para incluir los nuevos criterios de estabilidad presupuestaria. En este caso, bastó con el acuerdo entre el PP y el PSOE para llevarlo adelante.

A pesar de ser factible, lo que es evidente es que ni el PP ni el PSOE estarían dispuestos a participar en una reforma constitucional que abriera la puerta a un proceso de independencia. Por tanto, el hecho de que la vía de la Constitución no se vea como viable no es por una cuestión de posibilidad legal, sino por una realidad política obvia: los partidos mayoritarios españoles no avendrán a abrir la puerta legal que permitiría iniciar el camino hacia la creación de un estado catalán.
Este hipotético proceso de reforma se podría instar desde Catalunya mismo, a través de una iniciativa del Parlamento. Después debería presentar al Parlamento español, que debería adoptar como propia.

Castellano avisa de que la reforma constitucional que haría posible la independencia de Catalunya afectaría aspectos fundamentales del texto y, por tanto, debería pasar, obligatoriamente, para convocar a las urnas todos los ciudadanos españoles en un referéndum vinculante. Por ahora, parece claro que una votación en este sentido no se decantaría para permitir procesos independentistas.

De la vía del derecho al hecho

Agotada la vida del derecho, parece evidente que sólo queda la posibilidad de la vía del hecho. En este sentido, tanto Castellano como Joan Ridao, exdiputado de ERC en Barcelona y Madrid y profesor de derecho y ciencia políticas, coinciden en que el proceso de independencia debe hacerse fuera del marco constitucional. Ridao tiene claro que "ya se ha superado el debate sobre el derecho a la autodeterminación y si se puede o no reformar la Constitución." Y señala el camino: "Hay que ir por la vía abierta en su día por la Corte Suprema del Canadá. "

Este tribunal, para resolver las aspiraciones de Quebec, decidió en 1997 que no se puede despreciar la voluntad del pueblo expresada en las urnas, y puso en valor un referéndum secesionista. El espíritu es que "hay una mayoría clara de acuerdo a una pregunta clara", sostiene Castellano. Ridao traslada la vía canadiense en Catalunya y propone "impulsar un proceso que lleve a un referéndum, que es indispensable que sea limpio, en el que nadie quede excluido, y que implique mayorías abrumadoras y sea tutelado y aceptado por la comunidad internacional".

Artículo 155 o cómo cuadrar con el díscolo

Los que defienden con más vehemencia que la Constitución cierra la puerta a cualquier proceso soberanista enarbolan el artículo 155 de la carta magna española que a su entender permite suprimir una autonomía si ésta actúa "contra el interés general de España". A pesar de esta advertencia, lo cierto es que este artículo en ningún momento dice que Catalunya podría perder su condición de comunidad autónoma o que su estatuto quedaría derogado. Es un artículo que nunca se ha aplicado y, por tanto, se desconoce cuál sería su alcance real en caso de que el gobierno español quisiera recorrer.

El artículo 155 se inspiró en el texto de la Constitución alemana que prevé una cautela similar en relación a los lands. La disposición se ha regulado, recientemente por primera vez, en la ley de estabilidad parlamentaria, como advertencia de lo que puede pasar a las autonomías si no se ajustan a los criterios de déficit.