martes, 28 de octubre de 2008

VALENCIA



Vaya por delante mi respeto y mi cariño a la gente de mi tierra, una tierra y un pueblo que en su mayoría no tienen nada que ver con lo que voy a analizar a continuación.

Pero es que, de un tiempo a esta parte, las noticias que vienen de la Comunidad Valenciana, y especialmente de su capital, son muy preocupantes.


Valencia se ha convertido en estos últimos años en el territorio de la especulación, de la intolerancia y de la manipulación del poder.


Desde los tiempos del "caso Palop", un caso de financiación irregular de la derecha, en el que cierto político conocido por su bronzeado pedía un Opel Vectra a cambio de su voto irregular, pasando por el "caso IVEX", o el caso "Terra Mítica", la Comunidad Valenciana se ha hecho famosa por la especulación, el cohecho y la corrupción.


Casos como el del Presidente de la Diputación de Castellón, o la trayectoria de Eduardo Zaplana, desaniman a cualquier político bien intencionado, que también los hay, aunque no lo parezca.


La gestión del Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y la Alcaldesa de Valencia, han generado mucho más que dudas sobre su ética y perfil democrático.


Valencia tiene un Arzobispo Cardenal, Agustín García-Gasco, que es el paladín de la línea dura y la intolerancia dentro de la Conferencia Episcopal Española.


El Ayuntamiento y el Arzobispado se rien de la Ley de Memoria Histórica, y tras una gestión de suelo público más que extraña, se deshace de las fosas comunes de los represaliados en la Guerra Civil, para construir un templo homenaje a los mártires del bando nacional.


La Televisión Valenciana Pública, es la segunda televisión pública más endeudada, a la que el Gobierno autonómico ha tenido que salvar de la quiebra con fondos públicos, en plena crísis, a pesar de su nula calidad, de su manipulación política, y de unos contenidos carcas y tendenciosamente confesionales.


La gestión de la Copa América y del circuito y Gran Premio de Fórmula 1, han sido un fraude para las arcas públicas y un gran negocio para el entorno del PP, especialmente en "yernissimo" de Aznar, Alejandro Agag.

Y algo que surgio de la Copa América, el Consorcio Valencia 2007, entidad que se encarga de gestionar las mejoras portuarias pagadas por todos los españoles, ha actuado tendenciosamente para impedir la libertad de expresión de quienes pretendían manifestarse a favor del derecho al aborto, y que guste o no, es su derecho de ciudadanos libres.


Además en Valencia proliferan las asociaciones, organizaciones y partidos ultra conservadores, o de estrema derecha. Aunque el Presidente de uno de ellos, España 2000, se auto denomió en una entrevista a TVE con motivo de los actos contra el barco por-aborto, de social-patriótico. Curioso personaje social patriótico, dueño de la empresa de seguridad más denunciada por excesos de violencia en toda España, y Presidente de los Empresarios de Clubs de Alterne, pero eso si, social y patriótico, y contrario al aborto.


Para terminar, en Valencia es donde se dan con mayor intensidad los casos de violencia racista y xenófoba.La pregunta es: ¿a que esperan l@s valencian@s para acabar con todo esto y volver a ser la tierra y el pueblo que realmente han sido siempre, acogedores, abiertos y encantadores?

JOSE PEDRO

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