jueves, 4 de diciembre de 2008

DESTINOS CLANDESTINOS


Hace unos dias, en un horario intempestivo, casi las 12 de la noche, TVE1 emitió un programa que incluía el pase del documental "Destinos Clandestinos" del periodísta francés Dominique Mollard, que relata el proceso previo y la travesía de un cayuco, y las historias humanas que están detrás, en su "combate" con el mar para llegar a España.

Para quienes no hayan tenido la oportunidad de verlo, os recomiendo que lo busqueis en la red y lo veais, porque es sencillamente estremecedor.

El excepcional trabajo periodístico narra el proceso previo a la travesía, las razones que llevan a las personas a arriesgar sus vidas en un cayuco, el funcionamiento de las mafias, el poco respeto por la vida de los que se aventuran en el mar y las historias personales que hay detrás de las frias estadísticas.

Dominique Mollard se embarcó en un cayuco rumbo a España, con otras 38 personas, entre ellas dos mujeres, y una de ellas con un bebe de pocos meses. Después de una accidentada travesía, la avería del motor debido a que les dieron garrafas de gasolina mezcladas con agua, y que el motor de reserva tampoco funcionó, quedaron a la deriva y tuvieron la suerte de que les rescató un petrolero ruso, que posteriormente les entregó a una patrullera marroqui, y de ahi a la repatriación o, como en el caso de la mujer que tenía el bebé, quedar como refugiada en Marruecos.

Más allá de los detalles logísticos del viaje o de las curiosidades de los personajes, lo que queda muy claro es que los pasajeros de un cayuco no vienen en un viaje de placer, se juegan la vida porque en sus paises la corrupcion, la guerra y la falta de oportunidades, sumada a una promoción exagerada de las bondades de los paises occidentales, muchas veces promocionadas por los mismos que hacen negocio con el riesgo de sus vidas, les empuja a ello.

Era impactante ver como un hombre de Malí, que ya había intentado llegar a España sin conseguirlo, lloraba y se lamentaba de que se les tratara como a delincuentes, cuando lo único que buscan es un futuro para ellos, su familia, y al volver a su pais, también mejorarlo. Se preguntaba porqué será que ningún europeo hace el viaje en cayuco hacia el sur para trabajar en África.

Y no menos impactante era la determinación de la mujer con bebé, congoleña, de Goma, esa ciudad que estamos viendo en las noticias, donde los intereses de la explotación de un mineral, están obligado a la población a huir o morir. Cheila, viuda, y con una hija nacida en Mauritania mientras esperaba su turno para embarcarse, está ahora refugiada en Marruecos, y sigue con la esperanza de llegar a España.

Cuando oimos o vemos la noticia de un nuevo cayuco que llega a nuestras costas, o a veces mucho peor, que no llega y sus pasajeros mueren en el intento, podemos pensar en las historias humanas que hay detrás, y en la cantidad de historias de explotación de recursos, de dominio y de poder que Europa ha cometido y aún comete en África, y en la falta de desarrollo de un continente que fue la cuna de la humanidad.

Cuando mires a un inmigrante, sea de donde sea, no olvides que hasta hace unos años, lo que emigraban y a los que miraban mal, eran los españoles. Pero, claro, eso ya se nos ha olvidado.