jueves, 18 de diciembre de 2008

Las contradicciones del PP (y II)

En un desayuno informativo del Foro Nueva Sociedad, el ex Ministro franquista, ex Presidente de la Xunta de Galicia y senador del PP en representación del Parlamento Gallego, respondió al ser preguntado por si cree que habría que ponderar el papel y el peso de los partidos nacionalistas, respondió que "habría que ponderar el peso de los partidos nacionalistas colgándolos de algún sitio".

Los que conocemos su trayectoria, ya estamos acostumbrados al "fino sentido del humor" de Don Manuel, y ya no nos sorprende. Además teniendo en cuenta la avanzada edad y el estado en que se encuentra el "patrón", tampoco es de extrañar que tenga esas "salidas".

A los españoles, que olvidan o desconocen la trayectoria de Fraga Iribarne, y no se acuerdan de cuando se quitaba la chaqueta para responder a unos reventadores de mítines, al grito de "la calle es nuestra", o muchas otras anécdotas de este viejo político, les puede sorprender la frasecita, que seguramente soltó a modo de gracia chusquera, de las que tanto le gustan.Y tampoco pasa nada, todos sabemos donde estamos y quienes somos, así que darle más importancia a la frase, viniendo de quien viene, tampoco tiene mucho sentido.

Sin embargo, nos encontramos en un momento delicado para las frases simpáticas, y el PP no está en situación de tener entre sus miembros a alguien que diga "cosas malas" de otros partidos o sus votantes, porque, con que argumento se puede defender a Fraga y esperar que alguien no pida que dimita de su escaño (un escaño indirecto, no elegido por los votantes, sino por el Parlamento Gallego en un juego de mayorías), cuando se ha encarnizado tanto en pedir la dimisión del Alcalde Getafe y Presidente de la FEMP, por otra frase desafortunada. Incluso el Alcalde de Alcobendas (Madrid), que ha sido el primer Ayuntamiento en pedir oficialmente la dimisión de Pedro Castro, en su día hizo comparaciones entre la genética de los votantes del PP y los del PSOE.

Así es el PP y sus varias varas de medir. No importa lo que ellos digan o hagan, Siempre hay que tener en cuenta sólo lo que digan o hagan los demás, y hacerse los ofendidos.