jueves, 18 de diciembre de 2008

Libertad Religiosa


La Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa, (http://www.ferede.org/pdf/norm2.pdf) parece que se ha quedado un poco desfasada, sobre todo debido a la rápida evolución social y cultural que ha sufrido España en estos 28 años, con el aumento de nuevas confesiones y culturas en la sociedad española, y la decadencia del peso de la Iglesia Católica.

El artículo primero, punto tres dice textualmente : "Ninguna confesión tendrá carácter estatal". Algo que ya recogía el Artículo 16.3 de la Constitución Española de 1978. Sin embargo, en la práctica, la Religión Católica Apostólica Romana, a la que en ese mismo punto tres de ese mismo artículo de la Constitución hace especial referencia, es la que hace las funciones de religión estatal, presidiendo sus símbolos la toma de posesión de los cargos públicos, organizando los funerales de estado, etc., etc. Y sobre todo recibiendo fondos directamente de las arcas públicas, a través de los impuestos del IRPF.

La Iglesia Católica, o mejor dicho la jerarquía de la Iglesia Católica, está acostumbrada a tener el poder sobre las conciencias y las vidas de los españoles, como lo ha hecho desde siempre, o como lo hizo especialmente durante la dictadura franquista, proporcionándole soporte ideológico a cambio de poder y prebendas. Y aún en estos tiempos, no se le ha plantado cara con la suficiente fuerza, debido a que la derecha es su lacaya, y la izquierda tiene aún miedo a su poder electoral.

Por eso, en los últimos años nos estamos encontrando con una jerarquía católica y sus medios afines, absolutamente beligerantes contra el estado democrático laico y con libertad de conciencia, al que le achacan la responsabilidad de todos los males de la sociedad. Esa misma sociedad a la que asustan con todo tipo de calamidades sino vuelve al redil de la Iglesia. Y ese mismo Estado del que tanto reniegan, pero del que no quieren rechazar la financiación, porque saben positivamente que, el día que la Iglesia se tenga que autofinanciar de lo que le aporten sus fieles, se quedarán en la más absoluta de la ruinas. Porque en España, ser católico es gratis total. Incluso quienes ponen la cruz en la casilla de la Iglesia de su declaración de la renta, no ven alterada su fiscalidad en ningún sentido distinto a los que la ponen en la otra casilla. Pero si los "presuntos" católicos, tuvieran que pagar de su bolsillo su adscripción a la Iglesia Católica, la enorme mayoría se daría de baja ¿quieren hacer la prueba?.

Una nueva Ley de Libertad Religiosa, una de verdad, no los 8 artículos de declaración de intenciones que tiene la que está en vigor. Una ley que de a los ciudadanos la verdadera libertad religiosa que les permita mantener una práctica de su fe absolutamente libre y sin condicionamientos, sea esa fe la que sea, y que libere al Estado y a la sociedad de presiones y chantajes desde ninguna confesión, es la Ley que necesitamos para poder avanzar en la consecución de un Estado verdaderamente libre y democrático.

La religión, las religiones, o la falta de ellas, debe quedar en el ámbito privado del individuo, siendo absolutamente respetable, pero sin pretender imponer a los demás su forma de ver la vida, la moral o las costumbres.

¿Se atreverá este Gobierno a hacerlo, o habrá que esperar 100 años más?

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