miércoles, 4 de febrero de 2009

Gran Wyoming 1 Intereconomia 0



Desde hace unos días ha corrido por Internet como la pólvora un vídeo, supuestamente filmado con teléfono móvil por un espectador asistente a la grabación del programa "El intermedio", en la cadena de televisión La Sexta, que dirige y presenta el humorista José Miguel Monzón (licenciado en medicina), alias El Gran Wyoming, quizá la lengua más mordazmente antifascista de este país desde hace casi tres décadas. Alguien a quien la extrema derecha comunicacional (la Nacional-Católica) española le tiene muchas ganas desde hace tiempo... casi tantas como él a todos ellos.

En ese vídeo se veía a Wyoming ofendiendo gravemente a una supuesta becaria que torpemente había interrumpido un plano del presentador durante la grabación. Éste, fuera de sí, la increpaba con dureza inusitada, y ante las explicaciones de un colaborador del programa de que la muchacha apenas cobraba 300 euros al mes por su trabajo, Wyoming aullaba como un energúmeno que a él todo eso le tenía sin cuidado y que la chica era una inútil.

Inmediatamente el vídeo circuló como digo a toda velocidad por los foros, blogs y listas de distribución de la extrema derecha española (la Nacional-Católica). Intereconomía Televisión, un grupo comunicacional propiedad del periodista español de ultraderecha Ramón Pi, asociado en Argentina con elementos empresariales compinches de las Juntas Militares de los años setenta, le dedicó una emisión completa de su programa "Más se perdió en Cuba", donde los tertulianos se dedicaron a despellejar a Wyoming, al que calificaron de rojo con comportamiento de "capitalista", lo que no deja de ser curioso en un grupo mediático que tiene como divisa por encima de cualquier otra la defensa del más ortodoxo capitalismo y sus supuestos valores.

En su programa del lunes por la noche, Wyoming reveló finalmente que todo era un montaje, creado precisamente para cazar a los medios que como Intereconomía ni se molestan en comprobar sus fuentes ni la fiabilidad de las noticias que ofrecen siempre que supuestamente sirvan para sus fines. Al emitir el vídeo completo, en su final se explicaba que éste había sido producido con la intención expresa de intoxicar a esa clase de medios; el presentador y su presunta becaria se reían abiertamente de quienes habían caído en la trampa tendida.

En los medios de izquierda en Internet ha saltado hoy una interesante discusión, acerca de si la trampa para cazar elefantes que ha tendido el Gran Wyoming es ética o no desde el punto de vista periodístico. Como a otros opinantes, me da a mí que El País se la ha cogido hoy con papel de fumar al intentar descalificar el invento de Wyoming; lo del “periodismo serio” está muy bien, pero tirar una bomba atómica en la santabárbara de un medio de extrema derecha (Nacional-Católico) y dejarlos en ridículo para los restos ante el mundo mundial, está mucho mejor.

Pienso que el montaje de La Sexta es más que la gracia de un humorista. Ahí ha estado todo muy calculado y muy medido, y el resultado que se ha obtenido es justamente el que se pretendía: instruir deleitando acerca de cómo los medios de la extrema derecha se pasan por el arco del triunfo aquello que se explicaba en la Facultad, referente a que una noticia no es tal sino ha sido contrastada a partir de dos fuentes diferentes. A los medios fascistas españoles todo eso les da igual, porque están acostumbrados a fabricar noticias sobre todo cuando no existen (así nació la teoría de la conspiración del 11-M). Así pues, en esta ocasión alguien les ha administrado su propia medicina fabricando una no-noticia a medida de los intoxicadores, quienes finalmente se la han tragado y difundido.

A mi juicio, lo que ha hecho Wyoming ha sido precisamente dar una lección de ética periodística, en la medida en que ha desvelado a quien no lo supiera el modo en que actúan Intereconomía y el resto de la perrera mediática de ultraderecha (Nacional-Catolicismo) en este país. Si a esos medios les quedaba un átomo de credibilidad, acaban de perderlo.

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