viernes, 17 de abril de 2009

LA "MANIFA" DE LOS CATOLICOS


Recientemente tuvo lugar en Madrid una ridicula y controvertida manifestación en contra del derecho que tienen las mujeres a decidir si abortan o no.
Bajo el nombre de Marcha por la Vida, la protesta fue convocada por las asociaciones Derecho a Vivir (DAV), Hazte Oir, Médicos por la Vida y Grupo Provida Madrid, tras los que están grupos ultraconservadores y ultra católicos como el Opus Dei, Legionarios de Cristo, Lumen Dei, los "kikos" etc.
Y por supuesto se apuntaron también todos los grupúsculos y partidos de ultra derecha, o social patrióticos, como les gusta autodefinirse.
Por el contrario, los colectivos cristianos de base, se mostraronn críticos con la deriva fundamentalista de la Iglesia Católica en España, y el excesivo peso de esos colectivos ultras. Lo cual es una muy buena e ilusionante noticia para la gente de bien.
Que la Iglesia Católica y sus satélites están en contra del aborto, es algo que no sorprende a nadie. Y este es un estado democrático, donde la libertad de expresión es un derecho constitucional irrenunciable (por mucho que les moleste a esos grupos que convocan o apoyan la "manifa") y por tanto están en su absoluto derecho de manifestarse, de contratar campañas publicitarias o de expresarse en los medios de comunicación.
Pero fue una manifestación "atípica". La convocaron organizaciones católicas, pero los Obispos parece que no aacudieron. Tampoco se apuntó el PP, como organización, aunque puede que acudieran algunos de sus cargos directivos, a título personal. Tampoco el "Foro de la Familia", que siempre le monta las "manifas" a los Obispos, se apuntó esta vez ¿raro, no?
Reconociendo el derecho de la Iglesia Católica y sus "satélites" a manifestarse y expresarse en el sentido que deseen, lo cierto es que ya no tienen el clado social de antaño, y eso es lo que realmente les molesta. Una Iglesia y un sector social que impuso a sangre y fuego, durante siglos, y especialmente durante la época franquista, sus opiniones y teorías, ya no tiene el poder de influir en la sociedad española, e incluso los católicos no siguen los dictados de la jerarquía eclesial.
Curioso es comparar el llamamiento a la "cultura de la vida" de una jerarquía eclesiastica que continua la tradición de la Inquisición que asesinó a todos aquellos que no estaban dispuestos a seguir sus mandatos.
No hay más que recordar el papel de la jerarquía católica en los asesinatos políticos con soporte eclesial que sufrieron los chilenos en la dictadura de Pinochet, los argentinos durante la dictadura militar, los tutsis en Ruanda, o mucho más cerca, el papel de la Iglesia en la posguerra española, y durante toda la dictadura franquista.
De modo que, manifiestense como deseen, pero la sociedad civil ya no les teme ni les hace caso.