domingo, 24 de mayo de 2009

El Vaticano oculta abusos sexuales


Infiernos favoritos y recurrentes han sido los internados y los confesionarios, donde sacerdotes y monjas a menudo tratan de aliviar sus urgencias sexuales.
En los confesionarios practicaron uno de sus abusos favoritos, la "Solicitatio ad turpia", en la que el sacerdote con calenturas pedía favores sexuales a sus penitentes.
Los casos de abusos han arruinado a las iglesias norteamericanas, y ahora sabemos que en la católica Irlanda la agresión sexual en los internados católicos era una práctica continuada.
El Vaticano conocía ese infierno. Por ello en 1962 dio instrucciones claras a sus obispos para que ocultaran los casos de abuso sexual cometidos por sus miembros, como publicó el diario británico The Observer, orden en la que se exigía un "estricto" secreto y amenazaba con la excomunión a quien destapase los escándalos.
El infierno lo reservan para los niños, y el cielo, para los violadores

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