sábado, 23 de mayo de 2009

¿Es lícito atacar la vida privada?


Llevar los posicionamientos políticos o ideológicos al plano personal es muy peligroso y además es como escupir al aire, corres el riesgo de que te caiga encima.

No deben pensar eso los organizadores de la manifestación anti abortista ante la casa familiar de la Ministra Aido en su pueblo de Alcalá de los Gazules (Cádiz).

La "Plataforma anti aborto" convocada por la web ultra conservadora Hazteoir.org y la no menos fundametalista Derecho a vivir, con su líder carismático Ignacio Arsuaga a la cabeza se han ido de excursión reivindicativo festiva a la puerta de la casa de la Ministra, y allí le han montado el belén, y hasta le entregaron a la tía de Bibiana Aído una caja con materiales promocionales de Derecho a Vivir e información sobre por qué se oponen a la reforma de la Ley.

Estos anti abortistas tienen todo su derecho a expresar su opinión, defender sus posiciones y manifestarse libremente, pero ¿que opinaría el señor Arzuaga si los pro abortistas le montaran una manifa delante de su casa? Seguro que a estas horas los medios conservadores llenarían las ondas y el ciberespacio de soflamas llenas de indignación por los métodos mafiosos y stalinistas de los pro abortistas. Pero, ¡ay! si lo hacen ellos, no pasa nada.

Como siempre, las dos varas de medir.

Y eso que, personalmente no estoy de forma incondicional a favor del aborto, pero a diferencia de la derecha, respeto las situaciones personales de las mujeres que se ven en la necesidad de abortar.

Pero nunca me manifestaría en la puerta de la casa de un rival político, porque lo público y lo privado son esferas independientes y el derecho a la privacidad es un derecho fundamental que ninguna posición política puede violar.

¿Quieren manifestarse? Háganlo. Pero en otro sitio. Hay de sobra para hacerlo.