sábado, 23 de mayo de 2009

Ratzinger tiene miedo a internet


El Jefe del Estado Vaticano, en su visita turística a "Tierra Santa" (esa en la que se le llena la boca de criticar el anti-semitismo, pero se le olvida criticar la islamofobia) denunció hoy en Jerusalén que Internet se ha convertido en un instrumento de fragmentación de la cultura y que la crítica y discernimiento de las tradiciones académicas y ética son a veces soslayadas o descuidadas.

"El uso ilimitado de portales a través de los que las personas tienen fácil acceso a indiscriminadas fuentes de informaciones puede llegar a ser un instrumento de creciente fragmentación. El conocimiento viene destruido y la compleja habilidad de crítica y discernimiento de las tradiciones académicas y éticas son a veces soslayadas y descuidadas".

A nadie puede extrañar que al representante máximo de la Iglesia Católica Romana le disguste Internet. A él, como a cualquier líder no democrático (ni la Iglesia Católica ni el Estado Vaticano se pueden considerar democráticos) el exceso de información les disgusta, les molesta y les coloca en una situación de indefensión ante la libertad de expresión, de información y de conciencia.

Afortunadamente, al menos directamente, el Estado Vaticano no tiene capacidad para "capar" el acceso de los internautas a Internet y no puede interferir la difusión de las múltiples opiniones e informaciones a las que cualquier internauta puede acceder libremente.

El "libre albedrío" es un concepto que la Iglesia Católica Romana maneja con mucha discreccionalidad, ya que, en cuanto va en contra de sus intereses estratégicos, inmediatamente se produce un visceral rechazo, y pretenden extender su "labor pastoral" incluso sobre quienes no pertenecen al colectivo de sus fieles.

Nunca le gustó a la Iglesia Católica Romana que la información no estuviera controlada por sus medios. "No pienses, para eso está tu Director Espiritual" es una sentencia que le resultará conocida a muchos fieles católicos.

No hay ninguna otra confesión religiosa tan ajena a fomentar el conocimiento entre sus fieles, no ya de la ciencia en general (a cuantos a quemado en la hoguera por pretenderlo), sino incluso al conocimiento de la propia religión. Ni siquiera fomenta la lectura y estudio de la Biblia, o el conocimiento a fondo de la historia de la religión cristiana y católica, sino que manipula los contenidos, extracta los textos y ofrece una visión manipuladora y torticera del origen, desarrollo y espiritualidad de aquello que fue una secta judía y se convirtió en la religión del Imperio.

Así que, Ratzinger, muchacho, dí lo que quieras, porque ya no sorprendes a nadie, y afortunadamente, aún condicionas a muchos menos (católicos incluidos).

1 comentario:

wwwarturoruiz dijo...

¿Y de qué nos sorprendemos?
Yo me sorprendo de que ese engendro que es el cristianismo todavía exista.
http://wwwarturoruiz.wordpress.com/2009/04/05/habemus-papa-benedicto-xvi/
Démonos una mirada...