sábado, 23 de mayo de 2009

Rosa Aguilar: Respeto y explicación


Rosa Aguilar tiene derecho a cambiar su ubicación política, a dejar una coalición, IU, en la que ya era evidente que no se sentía cómoda y pasar a convertirse en consejera de Obras Públicas en el Gobierno andaluz y, por supuesto, a que se respete su decisión. Pero quizá lo que le ha faltado a Rosa Aguilar es el haberse explicado con sus hasta ahora compañeros y, si me apuran, haber dado este paso mucho antes. Me refiero al paso de abandonar la coalición.

Izquierda Unida tenía en Rosa Aguilar a una de las dirigentes políticas más respetadas de la izquierda, en realidad podían haberla elegida coordinadora general de la coalición. Otra cosa es que Aguilar hubiese aceptado, aunque quién sabe si lo hubiese hecho si de verdad en su día se lo hubiesen propuesto seriamente y con todas las consecuencias.

En todo caso, que Rosa Aguilar haya dejado IU no es una sorpresa para nadie y mucho menos para sus ex compañeros, cuya reacción puede terminar resultando exagerada al acusarla de tránsfuga. Aguilar no se ha ido a la Junta de Andalucía para perjudicar a IU o para permitir que otro partido gobierne su ciudad, ni con su marcha daña a su organización más allá de la imagen, aunque, repito, quizá le ha faltado dar ese paso mucho antes.

Los partidos tienen algo de sectarios, de manera que cuando alguien da un paso en la dirección de abandonarlo se convierte en sospechoso, en un traidor a ojos de los que hasta ese día han sido sus compañeros.
Rosa Aguilar pide respeto por la decisión que ha tomado y merece ese respeto aunque, sin duda, sus ex compañeros y sobre todo sus votantes también merecen una explicación.

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