domingo, 24 de mayo de 2009

¿Soy español?


En estos días en los que el (gracias a Dios) ex Presidente Aznar nos da como una de sus recetas para salir de la crisis una ración de "más España", en los que los medios de comunicación de la derecha sociológica y económica nos empachan de españolismo excluyente, muchos nos hacemos preguntas sobre lo que es o no es "ser español".

¿Para ser español es obligatorio hablar castellano, preferentemente con acento andaluz/manchego/murciano o derivado, y odiar a las demás lenguas (si, lenguas, no dialectos) del estado español?

Entonces, yo no soy español.

¿Para ser español hay que pensar que España es una masa uniforme de clones castellanos y odiar a las comunidades que son diferentes en lengua, cultura o tradiciones, especialmente a vascos y catalanes (aunque últimamente también a los pobres gallegos que se dejan manipular por los nacionalistas)?

Entonces, yo no soy español.

¿Para ser español hay que desgañitarse con cantares bravucones siguiendo a "la roja", deshacerse en halagos a Nadal, o chuparse todas las retransmisiones de Fernando Alonso?

Entonces, va a ser que yo no soy español.

¿Para ser español hay que vibrar con la belleza sangrienta de la "fiesta nacional", adorar a los toreros que desprecian las medallas al mérito artístico, disfrutar del flamenco y la feria de abril, o sobrecogerse con los misterios del Rocio y la Semana Santa?


Entonces, cada vez tengo más claro que yo no soy español.

¿Para ser español hay que ser católico, apostólico, romano, obedecer ciegamente lo que dicen una pandilla de solterones frustrados que no saben de la vida y odiar profundamente a todo aquel que decide creer en otras verdades, o no creer en ninguna?

Pues si es así, no tengo nada de español.

¿Para ser español hay que afirmarse como "una unidad de destino en lo universal" y mirar con recelo a todo aquel que viene de fuera de nuestras fronteras, especialmente si es "moro", "negro" o "sudaca", olvidando nuestro pasado reciente emigrante, y olvidando el espolio económico que hicimos de latinoamérica, y nuestro pasado colonial en Guinea Ecuatorial, el "protectorado" de Marruecos o el Sahara Occidental?

Definitivamente, así yo no quiero ser español.

Afortunadamente, la realidad es que lo que llamamos España está llena de "los otros españoles", los que son tolerantes con las diferencias, los que valoran a las personas por lo que hacen y no por lo que son, los que se abren a las diferencias, aprenden de ellas y agrandan su espíritu. Los que prefieren echar una mano antes que levantar un puño. Los que creen que toda nuestra historia nos enseña que sumar siempre es más provechoso que dividir. Los que no se creen en posesión de la verdad absoluta y están dispuestos a compartir, a mezclar, a crecer.

Afortunadamente por todas estas personas que tienen tanto que aportar a la vida, si merece la pena ser español.

Y los otros .......... algún día verán la luz.