lunes, 11 de abril de 2011

OTRA VERSION DE LA CRISIS

“Los conservadores promovieron la locura constructora en su época en el gobierno, entre 1996 y 2004, por medio de una política ultraliberal de terrenos, con lo que cultivó una mono cultura de hormigón. Ahora Zapatero debe ahorrar y, al mismo tiempo, impulsar la economía –esto es casi imposible. La Unión Europea le elogia pero en casa está cada vez más solo ¿Y qué vendrá después de Zapatero? El Partido Popular se ha hecho insoportable por su política de obstrucción, que denota una falta de patriotismo”.

Estas palabras pertenecen a un editorial publicado en Alemania por el diario “Suddeutsche Zetung” y deja una premisa bastante clara: una buena parte de la crisis, la fiebre constructora, la locura compradora y los regalos envenenados de hipotecas por parte de los bancos, se fraguó en España durante el gobierno de José María Aznar. Es algo tan evidente que no es preciso insistir sobre ello.

A partir de ese momento, el mismo Partido Popular, que ha inoculado el virus de esa grave enfermedad, inicia una carrera enloquecida por llegar al gobierno de España utilizando, como único argumento, la mala gestión de la crisis por parte del actual gobierno. Sin realizar una sola aportación positiva para ayudar a superar o a mejorar la situación, el PP de Rajoy y Cospedal hacen todo lo posible por arruinar a España para llegar a La Moncloa, sin importarle realmente ni los ciudadanos, ni los parados, ni la quiebra del país.

Una segunda cuestión evidente queda al descubierto cuando el PP de Rajoy y los medios de comunicación que colaboran directamente con él en su intención de hundir a España, alientan la posibilidad de una caída en el abismo relacionando nuestro futuro con el de Grecia e Irlanda primero y, más recientemente, con el de Portugal.

En los peores momentos de la crisis para España, en mayo del año pasado, Rajoy votó en contra de las necesarias medidas económicas que tuvo que tomar el gobierno, precisamente para evitar que siguiera los pasos de Grecia e Irlanda. Rajoy votó en contra porque pensó que la situación provocaría la caída del gobierno: para sentarse él cuanto antes en el trono con el único mérito de haber colaborado, machacando sobre nuestra precaria situación, en el desmoronamiento de nuestra economía.

Hoy es un día muy triste para el PP de Rajoy y de Cospedal al comprobar, pese a sus denodados esfuerzos, cómo el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea, el Banco Europeo o la OCDE dicen: “España no necesita ser rescatada” (FMI), “España ha cumplido sus compromisos y debe ser juzgada por sus méritos” (Comisión Europea); “Analistas e inversores valoran las medidas adoptadas por el gobierno español y consideran que van en la línea correcta” (Jean Claude Trichet, BCE); “España no tendrá los mismos problemas que Portugal porque ha afrontado los cuatro problemas que tenían que afrontarse: el déficit, el mercado laboral, las pensiones y el sistemas financiero, en particular las cajas” (OCDE).

Días cinco y siete de este mes de abril. Financial Times: “Mientras Portugal está KO, España parece ir OK”; “Zapatero se despide cuando España está encarrilada”. Texto: Mientras reaparecen nubes negras sobre la eurozona con la forma de un probable rescate financiero de Portugal, hay un soleado punto: la mejora de las condiciones de la economía y las finanzas públicas españolas. Gracias a valientes reformas estructurales y de otros tipos destinadas a recortar el déficit público, España ya no es percibida por los mercados como una desventurada ficha de dominó condenada a seguir en la caída a Grecia, Irlanda y Portugal en brazos del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea. La parte del león del mérito recae en José Luis Rodríguez Zapatero, presidente socialista del Gobierno español”.

Todas estas verdades evidentes dejan al descubierto que en estos últimos años el Partido Popular y todos sus altavoces han intentado e intentan gobernar a toda costa aunque fuera sobre los escombros de un terremoto en cuyo epicentro tuvo mucho que ver el gobierno de Aznar y las sucesivas réplicas sólo incidieran en permanentes heraldos negros sobre nuestro futuro.

La mala noticia para Rajoy es que España ha resistido y él tendrá que esperar a las elecciones generales.

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