martes, 3 de mayo de 2011

LA [FALSA] MUERTE DE OSAMA BIN LADEN

Lo primero que debe decirse es que Osama Bin Laden fue agente de la CIA (trabajó en la oficina que dicha agencia tiene en Virginia), por lo tanto, Osama fue una “creación” pura de Estados Unidos, país que en 1979 necesitaba detener el avance soviético en Afganistán como fuera. Fue, pues, reclutado por la CIA con el fin de formar una legión multipropósito musulmana para hacerles la vida imposible a los soviéticos en Afganistán desde fines de 1979.

Lo segundo que debe recordarse es que la familia Bin Laden —nada revolucionarios, más bien aristocráticos— fue socia de la familia Bush en negocios vinculados a los combustibles.

Finalmente, debe tenerse presente que en septiembre de 2001, cuando caían en pedazos los restos de las emblemáticas Torres Gemelas, el clan “terrorista” salía de Estados Unidos en un avión facilitado por el gobierno de ese mismo país (1).

Además, se sabe que los supuestos secuestradores de los mentados aviones eran todos de nacionalidad saudita, la misma de Osama, un país aliado tradicionalmente de EEUU. Y que en realidad, tuvo una gran participación en dicha tragedia el servicio secreto paquistaní, otro país amigo….Muchas manos extrañas y conocidas, para prohijar un evidente complot cuyas implicaciones aún hoy permanecen en las sombras del encubrimiento conveniente.

Luego de todos esos datos, que el Departamento de Estado se ha ocupado de esconder con relativa eficacia a lo largo de los años, ¿puede creerse realmente que se haya matado a Bin Laden? ¿Cómo es posible que no exista una sola fotografía o video de su cuerpo acribillado a disparos?

Con el aún fresco recuerdo de Saddam Hussein ahorcado por los mismos funcionarios —con filmación incluida— y una veintena de registros de supuestos terroristas asesinados por el mismo régimen, ¿cómo creer que no se pudo sacar siquiera una foto de móvil al fenecido Bin Laden?

La realidad indica que el terrorista falleció en diciembre de 2001 debido a una grave afección renal que lo aquejaba en esos mismos días. Todos los biógrafos que han investigado su vida coinciden en ello, incluido el prestigioso David Ray Griffin, ex profesor emérito de la Escuela Claremont de Teología de California (2).

En tal sentido, el mismo especialista duda de los mensajes que han ido apareciendo a lo largo de los años y que fueron atribuidos supuestamente a Bin Laden. Como se publicó en otro artículo de este mismo sitio, “el Profesor Bruce Lawrence, director del Departamento de Estudios Religiosos de la Universidad Duke y la persona más experta en ese terrorista, argumenta que el creciente lenguaje secular en los videos y cintas de Osama (las más antiguas están plagadas con referencias a Dios y el Profeta Mahoma) son inconsistentes con su estricta religión Islámica (Wahhabism). Él puntualiza que en uno de los videos, Bin Laden lleva un anillo de oro en uno de sus dedos, un adorno prohibido entre los seguidores de Wahhabi.”

Lo mismo puede decirse respecto a la pretensión norteamericana de asegurar que al arrojar el cuerpo del terrorista al mar se estaría cumpliendo con un rito islámico. Eso es falso y hasta contradice el dogma musulmán, mal que le pese a los medios que reprodujeron el dato sin dudar.

Y si de contradicciones se trata, la más relevante tiene que ver con la afirmación oficial de que se sabía desde agosto de 2010 que Bin Laden se encontraba en la morada donde finalmente fue liquidado. ¿Por qué se esperó tanto tiempo? ¿Por qué no se lo acabó allí mismo para evitar todo el daño que pudiera eventualmente hacer si seguía vivo?

Más aún, ¿por qué los mismos funcionarios primero dijeron que la idea era capturar a Bin Laden vivo y luego admitieron que se había tratado de una "operación a matar y no para detenerlo"?

Razones de una mentira

Si Bin Laden estaba muerto desde 2001, ¿por qué el gobierno norteamericano sostuvo lo contrario durante todos estos años? Sencillamente porque se debían justificar ciertas operaciones de ataque en países como Afghanistan, donde Estados Unidos controla el negocio de los narcóticos.

Ahora, cuando la comunidad internacional —a la que se suman los propios ciudadanos norteamericanos— ha llegado al límite al decir “basta” respecto a la invasión a ese país, la muerte de Bin Laden parece ser la mejor excusa para retirarse. Lo ocurrido también le calza de maravillas al presidente Barack Obama, cuya imagen viene cayendo en picado en los últimos meses.

En fin, la muerte de Bin Laden ha dejado más dudas que certezas, incluso en la sociedad norteamericana. Los cronistas de ese país aseguran que, "si la gente no ve el cuerpo de Osama, posiblemente no crea que lo mataron".

Y si algo le faltaba a la farsa, ha sido justamente la aparición de una supuesta foto de Bin Laden muerto, la cual prontamente se demostró falsa.

Lo sintomático del caso es que la difusión de la imagen ha sido un supuesto “error” de Associated Press (AP), la principal agencia de noticias de Estados Unidos, íntimamente vinculada con el poder de turno.

¿Hace falta agregar algo más para revelar semejante parodia?

(1) Cabe preguntarse por qué el gobierno de Estados Unidos ocultó que un día antes del atentado a las Torres Gemelas hubo un encuentro secreto entre los capitostes de la CIA y el ISI, el despiadado servicio secreto de Pakistán, organismo que ha encubierto desde siempre a Bin Laden.

(2) Incluso el diario egipcio Al-Walfs reprodujo el 26 de diciembre de 2001 una nota necrológica de Bin Laden que se imprimió primero en The Observer de Pakistán. En ella se habla de su muerte pacífica debida a complicaciones pulmonares derivadas de su enfermedad renal

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