martes, 28 de junio de 2011

EUSKADI: APUESTA POR LA PAZ

La apuesta por la paz lleva al éxito a Bildu

Nunca la izquierda abertzale logró mejores resultados. La coalición con EA y Alternatiba le hizo sumar más de 276.000 papeletas en las elecciones municipales de los tres territorios del País Vasco. La alianza ha cosechado 50.000 votos más que hace ocho años, la última vez que pudo presentarse en todas las localidades vascas con marca propia. En 1999, Euskal Herritarrok, se quedó en 228.000 apoyos. La ola de Bildu ha resultado imparable. Un «verdadero tsunami», como describen algunos de sus dirigentes.

Felicidad absoluta. La coalición es la primera fuerza en Guipúzcoa, la segunda en Vizcaya y la tercera en Álava, además de ser la más votada en el Ayuntamiento de San Sebastián. La victoria se vuelve más dulce si se añaden las cifras de Navarra. La coalición se erige en la cuarta fuerza de la comunidad foral, con 7 escaños en su Parlamento, 14 ayuntamientos con mayoría absoluta y otros 3 como candidatura más respaldada.

La apuesta por la paz de la izquierda abertzale le ha llevado al triunfo. Bildu contaba con el viento a favor. Sin actividad terrorista y ocho años alejada prácticamente de las instituciones locales y forales -hace cuatro años ANV solo pudo concurrir en algo más de doscientos municipios-, llegaba a estos comicios sin lastre alguno. Nada se le podía reprochar.

El regreso a las urnas, avalado por el Tribunal Constitucional por el exiguo margen de seis jueces contra cinco, significa el triunfo de las vías políticas frente a las armas. La izquierda abertzale tradicional tendrá ahora el reto de demostrar que su apuesta es sincera y que, como vienen repitiendo los principales dirigentes de Bildu, «no tiene vuelta atrás».

Voy, a continuación, a exponer una serie de reflexiones sobre los acontecimientos que vienen ocurriendo desde el día de las elecciones:

Las primeras decisiones y discursos indican que la coalición Bildu, de momento, no se propone contribuir a la disolución de la banda, sino capitalizar para su proyecto cualquier decisión de esta en ese sentido. La falta de acuerdo entre nacionalistas y socialistas vascos, además del voto del único juntero de Aralar, ha permitido a Bildu hacerse con la Diputación de Guipúzcoa. Por primera vez una coalición independentista en la que participa la izquierda abertzale, hasta ahora vinculada al terrorismo, ha logrado hacerse con una de las tres instituciones forales en las que se agrupan los ayuntamientos vascos. Los nuevos responsables de la Diputación, como es obvio, tendrán acceso a los datos fiscales de los empresarios. Una de las primeras decisiones tomadas ha sido La prohibición a los escoltas de acceder a los Ayuntamientos: Lo que demuestra que algunos alcaldes de Bildu han antepuesto los gestos para alimentar su proyecto independentista a la evaluación objetiva del riesgo que corren los ediles socialistas y populares. Esos alcaldes han asumido la responsabilidad de garantizar la integridad de los amenazados dentro de los Consistorios y tendrán que estar a la altura.

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Los tribunales no acordaron la legalización de Bildu dentro de una lógica destinada a acabar con el terrorismo, sino por exigencias del Estado de derecho. Para Bildu es una oportunidad para desmarcarse de la extorsión y el asesinato. ¿Mirarán hacia otro lado si los representantes de las fuerzas políticas no nacionalistas son víctimas de amenazas o, incluso, de acciones criminales? Si los votos no eximen a los corruptos de sus responsabilidades, menos aún a quienes entre un pistolero y su víctima decidieran alinearse con el primero. 

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El Gobierno no se fía. La victoria de Bildu en la sesión de investidura de Guipúzcoa puede suponer la llegada definitiva del final de la violencia. Durante la campaña electoral, los responsables de Bildu repitieron que la paz en Euskadi estaba mucho más cerca con ellos dentro de las instituciones. El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, advirtió en nombre del Gobierno que si Bildu engaña y apoya la violencia terrorista, el Estado deberá “abortar un movimiento político que no juega a favor de la paz”. La violencia tiene que desaguar hacia la política y una expresión política tenía que acabar capitalizando la trágica página de la historia de Euskadi de los últimos 40 años que es el terrorismo de ETA.

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Actitudes como las del PP han hecho la campaña a Bildu. Es más que posible que lo que haya hecho ir a las urnas el 22-M a muchos votantes y respaldar a la coalición independentista haya sido la actitud del PP y de algunos medios de comunicación, que "yéndose al extremo reavivan esos sentimientos". Bildu es legal y, por tanto, cuenta con la legitimidad para gobernar, por lo que el Gobierno vasco deberá mantener las relaciones institucionales con la coalición, y actuar en consecuencia y con contundencia, ante actos que se salgan de la legalidad.

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El nuevo alcalde de San Sebastián, Juan Carlos Izagirre, retira un retrato del Rey del salón de plenos. Y ha considerado que ese cuadro no representa a la ciudad, la pintura será sustituida por algún cuadro del Museo San Telmo. Lo grave de esto es que la ley obliga a que en los salones de plenos de los ayuntamientos esté colocado un retrato del jefe del Estado. Por lo tanto, más pronto o más tarde, tendrá que volver a colgar el retrato del rey. En cualquier caso, me parece una decisión lógica, teniendo en cuenta el perfil independentista de Bildu. Además la decisión es totalmente respetable. Ilegal pero respetable. A este respecto, el ministro de Fomento, José Blanco, ha garantizado que el Gobierno central "obligará" a Bildu a que "cumpla la ley" en materia de símbolos en los ayuntamientos vascos como es el caso de la bandera de España o el retrato del Rey Don Juan Carlos: "He de decir con toda claridad, y con toda cordialidad, pero para que me entienda todo el mundo, que las leyes están para ser cumplidas, y desde luego (el Gobierno) obligará a que se cumpla la ley". No obstante, no es bueno que se busque la crispación con este tema, sobretodo, teniendo en cuenta que en muchos ayuntamientos vascos nunca ha habido una foto del rey.

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No se puede pasar por alto que se está poniendo fin a un ejercicio de la violencia de más de 50 años. En la Ley de Partidos no se habla de ETA ni se impone a ningún partido o agrupación electoral que condene a ETA o que exija su disolución, a fin de poder ser inscrito en el Registro de Partidos del Ministerio de Interior o para poder concurrir a las elecciones. La Ley de Partidos posibilita, en primer lugar, controlar “la actividad” de un partido, a fin de verificar si con dicha actividad se “vulneran los principios democráticos” y regula, en segundo lugar, cuáles son las “conductas, realizadas de forma reiterada y grave”, a través de cuya constatación se puede alcanzar la conclusión de que el partido está efectivamente vulnerando los principios democráticos. La exigencia de disolución de ETA por parte de la izquierda abertzale, aunque no consiguiera dicho objetivo, sería la prueba inequívoca de que ya no es posible mantener la sospecha de que ETA y la izquierda abertzale son lo mismo. Desaparecerían, en consecuencia, todas las dudas acerca de la sinceridad con que la izquierda abertzale está dando cumplimiento a la Ley de Partidos.

El coste para quienes se han visto más directamente afectados por la violencia en el pasado y para quienes van a tener que convivir en los Ayuntamientos y Diputaciones Provinciales con los candidatos electos de Bildu va a ser, sin duda, elevado. Pero no parece que haya forma de evitarlo. Entre otras cosas porque para que los componentes de la izquierda abertzale que crearon Sortu y que han puesto en circulación Bildu puedan conseguir su objetivo de poner definitivamente fin a la violencia, que es lo que se dice en los estatutos del partido y en el documento que suscribieron ante notario los candidatos de Bildu para poder figurar en sus listas, es preciso que sean capaces de arrastrar a quienes todavía están en ETA o, a quienes, sin estar en ella, comparten sus posiciones (hablamos única y exclusivamente de los medios para conseguir sus objetivos políticos).

Este es un debate que ha venido teniendo lugar desde hace varios años en el seno de la izquierda abertzale. Con posiciones encontradas, que parecen haberse decantado a favor de quienes rechazan la violencia y apuestan por vías exclusivamente pacíficas para hacer política. El debate no está definitivamente cerrado. Quienes han constituido Sortu y han puesto en circulación Bildu sí han interiorizado el rechazo de la violencia tal como se define en la Ley de Partidos, que no es otra cosa que el rechazo de la violencia practicada por ETA con la cobertura de Batasuna, pero la izquierda abertzale no está integrada únicamente por ellos. Hay otros que todavía tienen que hacer ese proceso de interiorización.

Para poder conseguirlo, los concejales y diputados provinciales de Bildu van a tener, por un lado, que cumplir escrupulosamente la Ley de Partidos, porque, de lo contrario, serán expulsados de los cargos que ostentan, pero van a tener que hacerlo, por otro, de una manera que no corte la comunicación con los miembros de la izquierda abertzale que todavía tienen que dar el paso que ellos ya han dado.

El fin de la violencia exige que se incorporen por convicción a las vías exclusivamente pacíficas no solo la mayoría, sino la inmensa mayoría de la izquierda abertzale. Y eso lleva su tiempo. No se puede pasar por alto que se está poniendo fin a un ejercicio de la violencia de más de 50 años.

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Bildu plantea reducir la presencia militar y policial en el País Vasco sin tener competencias para ello ya que solo el Gobierno vasco tiene competencias para llevarla a cabo. La polémica no cesa en torno a Bildu. La última, a propósito de la presencia militar y policial en el País Vasco. El portavoz de la coalición abertzale, Pello Urizar, secretario general de Eusko Alkartasuna, ha señalado que el número de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Euskadi debe “disminuir” y ha planteado la posibilidad de eliminar las aportaciones a la Administración Central, vía Cupo, para el sostenimiento del Ejército, la Policía y también de la Casa Real. Urizar ha matizado, eso sí, que esta medida debe definirse “con mayor detalle”. Pero las competencias sobre seguridad las tiene el Gobierno vasco.

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La paz en Andoain. Ane Carrere es alcaldesa de la localidad de Andoain. Se presentó a las elecciones encabezando la lista de Bildu. Andoain es un pueblo donde ETA ha asesinado a siete personas en las últimas décadas. Personas cuyo común denominador era el de ser españolas. Entre esas víctimas había dos muy significativas: el periodista José Luis López de la Calle y el policía municipal Joseba Pagazaurtundua. A las elecciones municipales se han presentado candidatos del PP y del PSOE. Dos de ellos son Asunción Guerra y José Luis Vela, que gozan de protección policial porque ETA les ha amenazado con sufrir el mismo destino que ellos: el tiro en la nuca. La alcaldesa, ha impedido que los dos concejales de partidos españoles pasen a las instalaciones municipales con sus guardaespaldas y ha retirado los arcos de seguridad y el escáner. ¿Por qué? Es muy sencillo, porque ella asume lo que pueda pasar, asume su seguridad en el interior del consistorio. Lo que quiera decir que la asume no lo sabemos del todo: ¿está segura de que no corren ningún riesgo? ETA no se ha disuelto, no ha anunciado que deja de matar. Entonces, ¿cómo se atreve la alcaldesa a asumir eso? Dado que no hay ningún nexo probado, según el Tribunal Constitucional, entre Bildu y ETA, no puede tener la menor seguridad de que no les va a pasar nada. O sea, que la asunción de responsabilidades queda, en realidad, en la nuca de los dos concejales a los que no se deja ser escoltados. Y la alcaldesa, eso sí, se puede llevar un disgusto por haberse equivocado. Carrere ha dado garantías “totales” de que no habrá problemas de seguridad mientras la policía municipal custodie el edificio. Según parece, la alcaldesa es partidaria de mantener la prohibición a los guardaespaldas “porque hay que ir normalizando la vida”.

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Otegi: “Si apostar por la paz y las vías políticas es delito, soy culpable”. El exportavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, afirmó ayer en la Audiencia Nacional que su actividad política tras el atentado de la T-4 de Barajas estuvo dirigida a cambiar radicalmente de estrategia, es decir, la renuncia a la lucha armada y la apuesta por vías políticas y democráticas en un escenario de paz. Si eso es delito, nosotros somos culpables, y si no, seríamos inocentes.

Otegi, el ex secretario general del sindicato LAB Rafael Díez Usabiaga y otros seis integrantes de la izquierda abertzale están siendo juzgados por ser presuntamente integrantes de Bateragune, una estructura creada por ETA para tratar de reflotar la ilegalizada Batasuna. El fiscal considera que los hechos constituyen delito de pertenencia a banda terrorista y pide para cada uno de ellos penas de 10 años de prisión. La asociación Voces contra el Terrorismo solicita 14 años por el mismo delito, mientras que las defensas reclaman la absolución.

Otegi dijo que el cambio de estrategia no quiere decir que hayan renunciado a sus fines o a sus objetivos:

“Defendemos un Estado vasco en Europa, construido desde la izquierda, con gran apoyo social y que se imponga a la oligarquía de los mercados”.

“Necesitamos que la violencia desaparezca de nuestro país".

“El cambio de estrategia tiene que ver con los instrumentos que emplea, hay que emplear la lucha de masas o la lucha institucional, que no tiene nada que ver con la estrategia anterior. De esa forma se han conseguido muchas mayorías democráticas en América Latina al servicio del cambio social”.

“Hoy en Europa es posible crear Estados si hay mayorías democráticas suficientes y desde posiciones pacíficas”.

”Creíamos que la gran mayoría de la izquierda abertzale, la heredera de la antigua Herri Batasuna, era partidaria de nuestras posiciones. Y ETA, no”.

“No solo había que decir que la lucha armada estaba equivocada, sino que otra estrategia era posible y además demostrar que lo era. Y fuimos dando pasos hacia la nueva estrategia, con los contactos con Eusko Alkartasuna, el Aberri Eguna y la huelga general”.

“Seguir con la lucha armada era un suicidio político, porque para nosotros era estratégica la acumulación de fuerzas con EA y otras fuerzas soberanistas, que nos permitía avanzar en la construcción nacional”.

“Si hubiera habido un atentado después de eso, estaríamos frente a un fraude y nosotros tenemos una virtud: la honestidad revolucionaria”.

“Desde ETA se intentó parar al grupo, con la ponencia Mugarri, que proponía seguir con la lucha armada hasta 2013, pero fueron al debate y no lo ganaron. ETA piensa que es posible la concentración de fuerzas soberanistas manteniendo la lucha armada, y nosotros, no. Esa acumulación de fuerzas sociales, sindicales y políticas constituyen una masa crítica suficiente para conseguir éxitos políticos y electorales como Bildu ha demostrado.”

“Hay fuerzas políticas y medios que necesitan a ETA como si fuera su razón de ser, pero que si ha desaparecido la kale borroka y el impuesto revolucionario, para qué necesitamos hablar de ETA. Nosotros necesitamos que la violencia desaparezca definitivamente de nuestro país, porque tenemos argumentos políticos”.

“Romper con la violencia era también necesario para ampliar la base electoral del soberanismo atrayendo el voto nacionalista”.

“Si consideramos que nuestra estrategia es de carácter pacífico, político y popular, no necesitamos aparato militar”.

“Los sectores que no tienen argumentos políticos necesitan desesperadamente que la violencia se haga presente. Nosotros, que sí tenemos argumentos, necesitamos que desaparezca irreversiblemente de nuestro país”.

“El cambio de estrategia de la izquierda abertzale es la gran aportación de la izquierda independentista a la sociedad vasca y a la sociedad en general para alcanzar un escenario de paz definitiva”.

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"Pedir la disolución de ETA no es el paso que hay que dar ahora"

Entrevista con el diputado general de Guipúzcoa, de la formación 'abertzale' Bildu

Martin Garitano (Bergara, Guipúzcoa, 1963), de Bildu, empieza a acostumbrarse al despacho que ocupará los próximos cuatro años, el de diputado general de Guipúzcoa.

Pregunta. ¿Cuál será el objetivo de esta legislatura?

Respuesta. Me gustaría que a su término Guipúzcoa fuera una sociedad menos tensionada que actualmente, que los índices de paro fueran casi técnicos y que la pobreza no estuviera entre los 10 primeros factores de preocupación social.

P. ¿No contribuiría a esa rebaja de la tensión un rechazo más contundente de ETA por parte del diputado general guipuzcoano?

R. El pronunciamiento del diputado general y del grupo que lo sustenta en relación con la violencia política en este país es muy contundente.

P. No es lo que piensan y le han pedido el resto de partidos.

R. Por eso no milito en ellos.

P. Habla de nueva etapa en Euskadi, pero la izquierda abertzale sigue sin pedir la disolución de ETA ni condenar su historia.

R. Hasta donde yo sé, la izquierda abertzale está ilegalizada. Nosotros somos abertzales soberanistas y de izquierdas; no somos la izquierda abertzale.

P. ¿Y por parte de Bildu?

R. No creo que ese sea el paso que hay que dar en este momento. Creemos que hay que tener una actitud positiva de cara a que no vuelva a haber violencia política en este país. Lo hemos dicho por escrito en la Declaración de Gernika y en el documento que hemos suscrito todos los candidatos de Bildu. Rechazamos el empleo de la violencia para obtener fines políticos y mantenemos una actitud proactiva para que no haya violencia política.

P. Le ha apoyado explícita y públicamente Batasuna, ilegalizada por el Tribunal de Estrasburgo y a la que la UE sigue considerando una organización terrorista.

R. No estoy muy seguro de que Batasuna me haya apoyado a mí. Uno no puede ser juzgado por una actitud pasiva. Al Gobierno del PSOE también le han apoyado condenados por secuestros y asesinatos y no se le puede atribuir responsabilidad por ello.

P. Se ha pronunciado con más claridad sobre los presos de ETA que sobre sus víctimas.

R. No es cierto. He dicho que sobre las víctimas mantenemos una posición de absoluto respeto de todas las víctimas y sufrimientos en este país, que ha habido y sigue habiendo muchos. Hay que afrontar la situación de las víctimas y la reparación del sufrimiento con sinceridad, muy lejos del interés partidista y de la manipulación de los sentimientos. La de los presos es una cuestión a resolver, porque un país de tres millones de habitantes donde hay 700 presos políticos es una sociedad no normalizada. Y queremos una sociedad normalizada. Los primeros pasos que el Gobierno debería dar, además de tumbar la doctrina Parot, que al final lo va a hacer el Constitucional, serían poner en libertad inmediatamente a los presos enfermos y a quienes han cumplido de acuerdo a la ley su condena. Y eso no es pedir la Luna ni cargar más nuestra voluntad en favor de unos que de otros.

P. Dice que buscará acuerdos con el PNV sobre el derecho a decidir. ¿En qué está pensando?

R. Nosotros reclamamos el derecho a decidir para el pueblo vasco y el PNV dice que también.

P. ¿En qué quiere traducir esos acuerdos, más allá del pronunciamiento?

R. No vamos a actuar sobre el derecho a decidir desde la Diputación. Creemos que un Parlamento vasco legítimamente elegido y que represente a todas las fuerzas que quieran concurrir, tiene el derecho y puede actuar en orden a que la ciudadanía de Euskal Herria decida. No es la Diputación la que va a promover un referéndum de autodeterminación, no es nuestra competencia. El Parlamento vasco legítimamente elegido y que represente a todas las formaciones que quieran concurrir puede tomar decisiones en ese sentido. Esa sería la voluntad del pueblo vasco y, tarde o temprano, el Estado español tendrá que respetarla.

P. El lehendakari instaba ayer mismo al PNV y al PP a ponerse de acuerdo para que los proyectos que ve en entredicho sigan adelante.

R. Respetamos todas las leyes del juego democrático. Si la mayoría dice que hay que hacer algo, se hará. No jugamos al bloqueo y queremos que nadie juegue a él.

P. ¿Cómo serán sus relaciones con los empresarios guipuzcoanos?

R. Queremos que sean excelentes. La semana que viene nos pondremos en contacto con la patronal Adegi.

P. Su elección ha levantado preocupación en sectores empresariales.

R. No los conozco. Los empresarios que conozco me han felicitado.

P. Muchas miradas están puestas en qué gestión harán de la Hacienda foral y de los datos fiscales de los contribuyentes.

R. La Hacienda foral va a estar a la luz pública. Todo el mundo va a ver qué hacemos con el dinero de los contribuyentes y nadie va a ver la declaración de la Renta de ni un solo guipuzcoano. Nadie. Hay mecanismos para que nadie pueda acceder a esos datos, mecanismos que no controla el Gobierno foral.

P. ¿Qué gastos va a recortar?

R. En principio, todo lo que nos parece superfluo. Vamos a recortar en grandes infraestructuras que nos parecen inútiles y a invertir en capital humano e infraestructuras que nos parece importante desarrollar, como la red secundaria de carreteras.

P. ¿A qué grandes infraestructuras se refiere?

R. El Puerto de Pasajes, la pista del aeropuerto de Hondarribia, la incineradora hasta que la sociedad guipuzcoana decida qué quiere hacer con los residuos.

P. ¿Se va a bajar el sueldo?

R. Sí. No le puedo decir cuánto porque no sé cuál es el sueldo de diputado general. No lo he preguntado.

P. Llevó al pleno de investidura un pin con el número de preso de Arnaldo Otegi. ¿El diputado general de Guipúzcoa va a hacer algún gesto por su absolución en el juicio que empieza mañana?

R. El diputado general de Guipúzcoa va a darle un abrazo a Arnaldo Otegi cuando salga en libertad, que espero que sea muy pronto al término de este juicio.

P. ¿Qué hará la Diputación de Guipúzcoa y su responsable en la próxima visita de un miembro de la Familia Real a este territorio?

R. No sé cuándo van a venir. Ni están ni se les espera.

P. En los próximos cuatro años es de suponer que alguna habrá.

R. No he pensado en eso. He tenido cosas importantes en las que pensar.


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