martes, 12 de julio de 2011

LA TRAICION DE IU

LA TRAICION DE IU

No por esperado deja de ser un robo ideológico la traición perpetrada por IU de Extremadura. Ni en unas malas relaciones, ni en enfrentamientos personales, ni en localismos catetos se puede sustentar una decisión tan errónea como que una coalición de izquierdas dé y regale un gobierno autonómico a la derecha.

Lo hecho, hecho está. Izquierda Unida de Extremadura y sobre todo algunos de sus dirigentes regionales logran lo que querían, infringir un castigo severo a los socialistas de su región y humillarlos. Pero ese placer fatuo y efímero será flor de un día. En cambio las cosechas mustias y continuas vendrán a partir de ahora para una coalición que ha demostrado que ni está unida, ni es izquierda, al menos en cuanto a su representación extremeña.

Han puesto muy difícil, pero muy difícil, articular a sus camaradas de IU en Andalucía un discurso progresista. También a los del resto de España. Pero en Andalucía, con elecciones autonómicas en diez meses y donde el líder de IU, Diego Valderas, repite hasta la extenuación que la pinza con el PP no se va a volver a producir, va a ser muy difícil creerle. Simplemente se han cargado el discurso de que ellos con el voto de los andaluces servirán de dique de contención a la derecha ya que un poco más al oeste han servido precisamente de pista de aterrizaje a la derecha. En Andalucía Votar a IU será, al igual que en Extremadura, votar al PP. Quien avisa no es traidor.

Flaco favor el que le ha hecho IU-Extremadura a los votantes, simpatizantes y militantes reales de izquierda en Andalucía. Y flaco favor el que les hacen a los socialistas vecinos. Soy de los que piensan que para el PSOE no es bueno que los que están supuestamente a su izquierda se hundan. Al contrario.

Tras lo sucedido en Extremadura y con la experiencia de los pactos anti natura IU-PP en algunos ayuntamientos andaluces, los socialistas deben tener más claro que antes, si cabe, que su futuro en Andalucía deben marcarlos ellos y solo ellos. IU ha demostrado hoy ser imprevisible. A Cayo Lara y otros dirigentes más se les puede reconocer su buena voluntad “para parar a la derecha por activa y pasiva”, pero no su capacidad para parar a sus bases y dirigentes locales. Y si no que pregunten en Almonte o Chipiona. Allí le dirán lo mismo que en Extremadura, que sus dirigentes nacionales o regionales son un “cero a la izquierda”.

La derecha está muy satisfecha hoy. Un gobierno más, un asalto más ganado a la izquierda y una batalla más a su favor. Nada está ganado ni perdido pero por una vez el mapa físico coincide con el político: A la derecha de Andalucía se halla Extremadura.

Si los políticos de un partido de "izquierda" buscan un pretexto para la traición, no a su partido, sino a los ciudadanos que les votaron, éstos últimos se verán obligados a tomar medidas serias al respecto: No más votos para políticos traidores.

Yo cuando voto por un partido de izquierdas es porque no soy de derecha, porque no comparto ni uno solo de los postulados de la derecha, ni sus políticas, ni su filosofía; así que si ese partido de izquierda apoya a un partido de la derecha, realmente me está traicionando a mí, está traicionando lo que yo quiero, está traicionando la confianza que he puesto en él.

Que IU se aclare, o es un partido de izquierda, y como tal hace políticas de izquierdas o es un ala de la derecha recalcitrante de España.

Solo hay dos posibles soluciones, ó Cayo Lara dimite o bien expulsa del partido inmediatamente a los diputados extremeños que han permitido cuatro años de gobierno conservador en su comunidad. En caso contrario, la gente de izquierda deberemos trabajar, luchar, para que en las próximas elecciones generales, IU no tenga representación parlamentaria.