lunes, 4 de julio de 2011

SGAE: CAZADORA CAZADA

Tal y como viene informando la prensa en los últimos días, el responsable del juzgado central de instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, está investigando una presunta estafa por apropiación indebida y desvío de fondos, realizada por algunos directivos de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), siguiendo las diligencias abiertas en 2010 por Baltasar Garzón tras recibir unas denuncias, que la Fiscalía Anticorrupción se tomó en serio.

El magistrado Ruz ha ordenado registros en la sede de la institución y la detención de nueve personas, entre las que se encuentra el cerebrito de la trama delictiva, José Luis Rodríguez Neri, director general de la filial digital de la SGAE, quien desvió presuntamente decenas de miles de euros a su empresa Microgénesis. También ha caído el director financiero de la SGAE, Ricardo Azcoaga; el Director General, Enrique Loras, y hasta el denostado Teddy Bautista, presidente del Consejo de Dirección, que no habría participado activamente en el choriceo, aunque tuvo conocimiento de la trama.

Según noticias confirmadas se han agotado las reservas catalanas de cava y las francesas de champagne, como puede comprobarse leyendo los cientos de comentarios que los ciudadanos han incluido al pie de la noticia en los diferentes medios, donde se evidencia una antipatía ciudadana hacia esta Sociedad que desborda todas las previsiones.

Unánime inquina que los internautas han expresado con una rotundidad incuestionable, aunque la moderación y el respeto hayan brillado por su ausencia en muchos comentarios difundidos urbi et orbi, como iniciaban sus proclamas los romanos del Imperio.

Unos se alegran que “hayan pillado al mayor pirata y ladrón del reino”. Otros festejan que “por fin la justicia haga algo” y muchos gritan “¡Viva la justicia española!”. No faltan los más radicales que llaman a los dirigentes de la SGAE “Panda de ladrones sinvergüenzas, que deberían ir todos a la cárcel”, quejándose que “llamaran ladrones a los que se descargaban música de la red”, contentándose irónicamente con saber “dónde iba todo el dinero recaudado”.

Los comentaristas con más sentido del humor ironizan sobre la situación pidiendo que el proceso se retransmita en directo para sentarse “en el sofá con las palomitas a disfrutar del espectáculo”. Uno aparentemente religioso se limita a cantar “Aleluya, aleluya, aleluya”. Y otro espera que aparezcan pronto chistes sobre las detenciones, pues “esta historia va a producir un millón de carcajadas, y la SGAE no va a poder cobrar derechos”.

Tampoco faltan pesimistas dispuestos a cercenar toda esperanza: “No les va a pasar absolutamente nada. Lo mismo que a tantos otros. Con el silencio cómplice de PP y PSOE (por no seguir nombrando). Resulta todo vomitivo. ¡Democracia real ya!”. A esta idea se añade un indignado más pidiendo al personal que no se alegre tanto: “Sabéis perfectamente por casos anteriores que después de todo este teatro los van a soltar (fianza, prescripción de delito, etc) y se quedarán con toda la pasta (el supersueldazo, más esto). Pero con estas pantomimas parece que vivimos en un país democrático. ¡¡¡Democracia real ya!!!”.

El resumen es que jamás la detención de unos presuntos delincuentes produjo en los ciudadanos tanto regocijo y aplausos.

Pero volvamos a los hechos. De momento, la SGAE permanece cerrada a cal y canto y han desalojado a algunos trabajadores durante el registro realizado por la Benemérita en la sede de la entidad de gestión en Madrid y en el que se han interviniendo ordenadores y facturas así como otra documentación relacionada con la causa. Tres vehículos de la Guardia Civil están situados en la confluencia de las calles Fernando VI y Pelayo y numerosos periodistas se han congregado a las puertas del emblemático edificio, el Palacio de Longoria.

Han desalojado a los trabajadores durante el registro. Los trabajadores que han salido han medido sus palabras pero han expresado a los periodistas su desconcierto por la operación policial. "¡Qué vamos a decir!. No nos han dejado entrar y no sabemos nada", ha dicho una trabajadora de la SGAE. "Me iba de vacaciones el lunes, pero ahora me voy a ir muy nerviosa", ha comentado otra empleada. Asimismo, de manera espontánea se ha congregado un pequeño grupo de personas que están coreando lemas como "No hay pan para tanto chorizo", "Teddy, al final te llega tu sanmartín" o "Ladrones".

Los directivos de la SGAE permanecen en el patio del mismo mientras que los alumnos de un máster de gestión cultural que se encontraban dentro del edificio han podido permanecer en el interior hasta que han terminado las clases, según explicaron.

Esta operación policial, ha coincidido con las elecciones celebradas este jueves en la Sociedad General de Autores y Editores en las que la Candidatura Profesional de Autores y Compositores (CPAC) ha obtenido el respaldo mayoritario de los socios.

La investigación gira en torno a la creación de una estructura societaria paralela a la que se desviaban fondos de la institución, la cual no tiene ánimo de lucro, han informado fuentes de la investigación. Asimismo, existe la posibilidad de nuevos registros en otras instalaciones de la SGAE, si bien no se ha especificado dónde.

La denuncia se basa en "supuestas ilicitudes cometidas en la gestión económica de los recursos de la SGAE" El escrito del Ministerio Público, que fue presentado hace unas semanas ante el Decanato de la Audiencia Nacional, responde a unas diligencias previas abiertas por este departamento a raíz de una denuncia que presentaron en noviembre de 2007 la Asociación de Internautas, la Asociación de Usuarios de Internet, la Asociación Española de Pequeñas y Medianas Empresas de Informática y Nuevas Tecnologías (APEMIT) y la Asociación Española de Hosteleros Víctimas del Canon (VACHE).

La denuncia se basaba en la aparición en varios medios de comunicación de varias "supuestas ilicitudes cometidas en la gestión económica de los recursos de la SGAE".

Los internautas denunciaban que los directivos de la entidad habían formado una trama societaria de empresas filiales en torno a la Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE) en las que las cantidades recaudadas en concepto de gestión de derechos de autor se invertían en actividades lucrativas para las mismas.

"Ánimo de lucro prohibido expresamente por ley"

Según estas asociaciones, la entidad denunciada incumplía, de esta forma, "el mandato legal que le exige que el reparto de los derechos recaudados se efectúe equitativamente entre los titulares de las obras o producciones utilizadas, pues supuestamente se estaría destinando dicha recaudación a mantener empresas privadas, que lo son de sus socios y que además envuelven un ánimo de lucro prohibido expresamente por ley".

A su juicio, estas actividades podrían ser constitutivas de los delitos de apropiación indebida, estafa y fraude de subvenciones que serían achacables a los responsables de las empresas que habrían llevado a cabo la "malversación" de sus recursos económicos y, de forma subsidiaria, al Ministerio de Cultura, como "principal fiscalizador de este tipo de asociaciones".

"Quien se meta con la SGAE, que se vaya a Francia y vea cómo lo hacen allí"

El director comercial de la SGAE, Javier Trujillo, ha explicado que no entiende por qué la sociedad de gestión está "siempre en solfa", ni tampoco el interés de los medios por erosionar su imagen. "Quien se meta con la SGAE, que se vaya a Francia y vea cómo lo hacen allí", ha añadido.

Los medios quieren erosionar la imagen de la SGAE "La gente tendría que saber que la SGAE tiene auditorías externas anuales con la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios (AEVAL) y siempre hemos salido limpios. El denunciante sabrá lo que ha denunciado", ha señalado.