miércoles, 19 de octubre de 2011

RECAPACITE, SEÑOR MARQUÉS DE DEL BOSQUE



La decisión ya es firme. El entorno de Del Bosque, confirma que el aristócrata no asistirá a la entrega de la insignia de oro y brillantes al que fuera miembro insigne del Real Madrid.

Así se lo ha confirmado en conversación telefónica. Con Florentino Pérez, Vicente Del Bosque no quire estar ni en pintura... Del Bosque ya ha comunicado a Emilio Butragueño que no estará en la entrega de las insignias de honor.

La causa, segun ha filtrado el propio aristoctrata es que Florentino Perez “le humilló y despreció como persona y como entrenador”. Añade que no es justo poner al marqués “en el mismo cesto que Rafa Nadal y Plácido Domingo, reconocidos madridistas que recibirán la insignia de honor como grandes embajadores de la causa blanca. Vicente Del Bosque es otra cosa y merece un trato bien distinto”.

Que cada uno saque sus propias conclusiones. Los señores Nadal y Domingo son dos figuras mundiales, auténticos paradigmas de la excelencia profesional, estandartes vivos del madridismo allí donde van. ¿Entonces, por qué se siente menospreciado? La respuesta queda clara: porque en su día lo echaron (justamente, o no, es otra cuestión de la que se podría debatir horas y horas) y está resentido con Florentino Pérez.

En sus jesuíticas y guardiolanas declaraciones, Don Vicente ha dejado claro que el Madrid no le debe nada y que es él quien debe mucho al Real. Y no le falta razón. El Madrid lo recuperó del Córdoba y del Castellón y le dio la oportunidad de lucir su carácter indolente y parsimonioso por el cosmos deportivo. Inteligente, bien situado siempre, buen organizador, sentó cátedra como gran mediocentro. Ganó dinero a espuertas y se situó en la élite del balompié. Más tarde, el mismo club al que él ahora desprecia públicamente, el mismo que lo formó como persona y como jugador, le dio una nueva tribuna: la de ser su primer entrenador. Con un equipo plagado de auténticos monstruos del fútbol mundial, volvió a ganar títulos y reconocimiento y volvió a llenar sus ya nutridas arcas.

De manera muy diferente le lució cuando tuvo que demostrar su sapiencia al frente de un equipo con menos presupuesto, como el Besitkas turco. El fracaso fue estrepitoso, justo es reconocerlo. Igual que le pasó en el Cádiz, de cuyo organigrama formó parte durante escasos meses. Tres despidos ya: lo despidieron delMadrid, de Turquía y de Cádiz.

Su éxito y su nombre, imposible es negarlo, se lo debe íntegramente a este club al cual él tan altivamente desprecia. La razón aparente es que está dolido con el señor Pérez. Y la pregunta lógica es: usted, señor Del Bosque, marqués de del Bosque, hombre de carácter aparentemente moderado y sereno ¿quizás no se da cuenta de que devolviéndole la pelota al actual presidente del mejor equipo del mundo, rechazando la entrega de una insignia que muchos matarían por tener, menosprecia no sólo a una persona sino a toda una institución y a toda una afición?

Pues claro que se da cuenta. Si una cosa no le falta es inteligencia. Por supuesto que sabe que con ese gesto desagradece y pisotea todo lo que este club ha hecho por él. Claro que sabe que decepciona a una buena parte de la afición que aún lo recuerda y casi lo venera. Lo hace a conciencia, y en ello se regodea. Debe pensar que nuevos horizontes le esperan sin salir de la península.

Por su propio bien, por el bien del madridismo y, casi diría, por el bien del fútbol, recapacite, señor Marqués de Del Bosque: el revanchismo y la venganza, el resentimiento y la inquina no son buenos consejeros. No se fie usted de tentadoras y hormonadas voces. Piense usted que los que ahora tanto le prometen, a la primera de cambio le dejarán tirado