jueves, 3 de noviembre de 2011

GADAFI, AMIGO INCOMODO


Gadafi para los occidentales, no era precisamente un santo. Su régimen combinaba una dura represión política y un sistema de protección social desconocido en los países árabes.

Mientras que los derechos humanos relacionados con la actividad política brillaban por su ausencia, Libia se convertía en el país africano con la esperanza de vida más alta (si no eras activista de la oposición claro), y ocupa el primer puesto en índice de desarrollo humano de África. El 82,6 % de la población libia sabe leer y escribir, y los jóvenes estudian hasta una media de 17 años. La sanidad pública y la educación eran universales. La electricidad era gratis y la gasolina rondaba los 0,02 € aproximadamente al cambio. Siguiendo los principios de la banca islámica, los créditos carecían de tasa de interés y sólo cobraban una tasa fija de gastos.

Pero, en un momento dado el Coronel decide cesar al gobierno, nacionalizar los recursos petrolíferos cedidos a multinacionales extranjeras y repartir los beneficios de ese petróleo con su pueblo, y entonces, que sorpresa, se produce el levantamiento de los denominados "rebeldes" (esos que, occidente en otros países menos sumisos, denomina "insurgentes").

Los altos cargos que iban a ser cesados, personas vinculadas a las megacompañías petroleras y antiguos opositores que en otro tiempo fueron "cazados" y entregados a un Gadafi más colaborador, se convierten en los dirigentes de un levantamiento apoyado por la OTAN, y especialmente avalado por el país que pretendía controlar las reservas petroleras de Libia, la Francia de Sarkozy.

Se calcula que un@s 30.000 ciudadan@s libi@s han muerto bajo los bombardeos de la OTAN. Y queda por ver cuál va a ser el final de esa ocupación militar disimulada.

Pero el capítulo que pone fin, de momento, a esa barbarie, es la captura y ejecución de Gadafi, con el consecuente circo alrededor de su cadáver.

¿Quién detuvo a Gadafi?

Parece que cada día queda más claro que la detención se produce en el marco de una operación combinada entre un ataque aéreo de la OTAN y la actuación terrestre de un equipo compuesto por fuerzas especiales (británicas o qataríes) que entregan al prisionero a los rebeldes para que se deshagan de él sin destacar la intervención exterior.

¿Ira popular o eliminación interesada?

Es posible que algunos de los presentes en la detención y ejecución de Gadafi hubieran sufrido en sus carnes o en la de sus familiares la represión del régimen de Gadafi o la dureza de esta guerra, sin embargo hay que resaltar que Gadafi no le interesaba vivo a los intereses que están detrás de la intervención de la OTAN.

Un Gadafi sentado ante un tribunal que pudiera contar muchos detalles oscuros sobre las grandes corporaciones petroleras o algunos gobiernos occidentales sería un elemento incómodo. Gadafi está mejor muerto. Y quién mejor para cargar con la responsabilidad de su muerte que una turba enfurecida de rebeldes ajenos a la comunidad internacional interviniente.

Lo que sigue a la detención de Gadafi no tiene ninguna justificación si se hubiese cumplido la legislación internacional sobre derechos de los prisioneros de guerra (Convención de Ginebra), pero aún menos lo tiene si tenemos en cuenta que se trata de musulmanes, y sobre todo que el nuevo gobierno libio pretende seguir como eje legislativo la Sharia (Senda del Islam).

El trato cortés a los prisioneros, el respeto de su integridad y la compasión son preceptos islámicos impuestos por el Corán y los Hadices. De igual forma el trato dado a los restos de Gadafi y de su hijo está en completa contradicción con los preceptos, costumbres y rituales islámicos.

Resumiendo, a quien beneficia la muerte “súbita” y sin poder declarar de Gadafi? Dejo la respuesta a criterio de quien esto lea. Yo tengo mi opinión y está implícita en el texto de este post.