viernes, 4 de noviembre de 2011

LOS SECUESTRADOS DE DAABAD

Dos trabajadoras españolas de la Organización No Gubernamental Médicos sin Fronteras fueron secuestradas el pasado 13 de octubre en el campo fronterizo de Daabad (Kenia). No son personal sanitario. Se ocupan de trabajos logísticos.

Son la madrileña Blanca Thiebaut y la gerundense Montserrat Serra

Las dos cooperantes españolas secuestradas en Kenia siguen en paradero desconocido y la policía local prosigue su búsqueda en el amplio territorio que se extiende desde los campos de refugiados de Dadaab, donde fueron secuestradas, y la frontera con Somalia.

Aunque en un primer momento se sospechó que las rehenes habían sido trasladadas a Somalia, los últimos datos con los que trabajan las fuerzas de seguridad apuntan a la hipótesis de que los secuestradores no pudieron cruzar la frontera y se encuentran aún en territorio keniano.

El vehículo de Médicos Sin Fronteras (MSF) que los secuestradores robaron a punta de pistola y en el que se llevaron a sus rehenes fue localizado ayer por la mañana a unos 20 kilómetros de la frontera con Somalia. La Policía cree que tuvieron que abandonarlo después de que quedara atascado en el barro debido a las intensas lluvias que cayeron en la zona. Irónicamente, hasta ahora había sido la sequía la que había azotado la región y empujado a cientos de miles de somalíes a buscar refugio huyendo de la hambruna.

“Los secuestradores estaban en Dadaab pero no eran refugiados”, asegura Mohamed Bashir Sheik, un joven residente en los campos. “Aquí la gente piensa que eran somalíes y que ya han regresado a Somalia”.

Cuando se produjo el secuestro, las dos mujeres acababan de regresar de Liboi, la última ciudad en el lado keniano de la frontera, a unos ocho kilómetros de Somalia, para acudir a un puesto de salud a las afueras de uno de los campos de refugiados. Los secuestradores, que al parecer las estaban esperando, las asaltaron cuando salieron del centro de salud. Las cooperantes iban a reunirse con líderes de las comunidades de refugiados para abordar cuestiones de logística y de distribución de agua. Los secuestradores, entre tres y cinco según diferentes versiones y de aspecto somalí, se habrían confundido entre los refugiados y llevaban las armas ocultas entre las ropas.

Está empezando a hacer mella entre los cooperantes internacionales la falta de información y el temor. “Hoy no hemos ido a los campos, se han suspendido casi todas las actividades y no nos han dejado desplazarnos”, relataba un voluntario desde Dadaab. “Me temo que los refugiados van a sufrir las consecuencias, algunos están realmente hambrientos y aún siguen llegando unos 1.500 somalíes más cada semana”, añadió.

Este cooperante, que pidió permanecer en el anonimato, señaló que el ambiente en Dadaab es de miedo y confusión. “Hay quien dice que las secuestradas ya están en Somalia, quien dice que siguen en Kenia… no sabemos qué creer. Lo cierto es que tenemos miedo. Hay compañeros que se han marchado a Nairobi, y no solo los extranjeros”.

Tras el secuestro de las dos cooperantes españolas, MSF decidió evacuar de Dadaab a todo el personal no local. Las agencias humanitarias de Naciones Unidas y las ONG presentes en la zona decidieron limitar sus actividades a los servicios esenciales como la entrega de agua y comida y la asistencia médica.

Unos 463.000 refugiados viven en la actualidad en Dadaab, que se ha convertido en el mayor campo de refugiados del mundo y la tercera ciudad de Kenia. Para garantizar su seguridad solo hay un centenar de policías.

“Operaciones que no sean de vital importancia han sido canceladas en todos los campos durante los próximos días, y misiones desde otros lugares a Dadaab cuyo importancia no sea crítica también se han suspendido”, señaló ayer el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en un comunicado interno firmado por su máxima autoridad, António Guterres. “Mientras tanto, la policía keniana ha aceptado enviar 100 agentes más a Dadaab. Le he comunicado al Gobierno [de Nairobi] que ACNUR está preparado para financiar completamente cualquier otra medida de seguridad que pueda ser adoptada en un futuro cercano”, agrega el comunicado de Guterres.

En Madrid, la ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, Trinidad Jiménez, se reunió con miembros de la dirección de Médicos Sin Fronteras para intercambiar información y establecer un canal de colaboración permanente. Exteriores no pierde la esperanza de que las dos cooperantes estén aún en Kenia y de que sus secuestradores sean delincuentes comunes, a pesar de que la policía de Kenia señala que el modus operandi es el de Al Shabaa (supuesta milicia islamista ligada a Al Qaeda).

Exteriores tuvo noticia del secuestro a través de MSF e inmediatamente movilizó a su embajador en Nairobi, Javier Hernández, y a la Unidad de Emergencia Consular. Lo que más preocupa es que las dos cooperantes fueran capturadas dentro del campamento, lo que indica que sus secuestradores tenían ese objetivo. Pese a ello, Exteriores no se pronuncia sobre su pertenencia al grupo Al Shabab.

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