jueves, 3 de noviembre de 2011

PAPANDREU: JAQUE AL EURO


El anuncio de Papandréu dispara la alerta mundial y sacude con fuerza las bolsas. Preguntará a los ciudadanos si aceptan el rescate y si quieren que el país siga en la zona euro. Merkel, Sarkozy y el FMI pedirán cuentas al primer ministro griego antes del G20.

Pasarán los años y cuando en las facultades de economía se estudie la Gran Recesión, Grecia ocupará un lugar preeminente que tal vez nunca hubiera imaginado tener, por convertirse, en mayo de 2010, en el primer país de la UE en solicitar un rescate para no caer en la bancarrota, y por ser ahora la principal amenaza para la continuidad de la moneda única. Porque eso, la supervivencia misma del euro, es lo que ha puesto en riesgo la decisión del primer ministro griego, Yorgos Papandréu, de someter a referéndum en enero de 2012 el segundo rescate para su país, aprobado el 27 de octubre.

Una consulta que el dirigente heleno mantiene en pie después de reunir a su gabinete para informarle, y en la que preguntará a los griegos si aceptan el rescate y si están a favor de la permanencia en el euro. No obstante, primero tendrá que ganar la moción de confianza que se votará el viernes en el Parlamento y para la que apenas cuenta con un par de votos de margen a su favor. (El Pasok de Papandreu cuenta con 153 diputados de un total de 300)

El plan anticrisis europeo está interconectado con el segundo rescate griego, que asciende a 100.000 millones de euros y a 130.000 millones si se tiene en cuenta que la eurozona aportará 30.000 millones en garantías a los acreedores privados para que acepten condonar al Gobierno griego el 50% de la deuda pública (100.000 millones de euros). Sin rescate griego, todo el acuerdo está en peligro, y no habría cortafuegos para prevenir el contagio a economías de mayor envergadura, como la italiana y la española, que, como advirtió hace unos días el presidente francés, Nicolas Sarkozy, si cayesen, llevarían a la destrucción de la moneda única por la imposibilidad de acometer el rescate de economías tan grandes. Para Grecia, supondría su salida inmediata del euro y una quiebra desordenada en la que no contaría con ayuda de la UE.

Si los políticos quieren cerrar cuanto antes los pormenores del rescate, mucho más interesada está la banca acreedora de Grecia, en especial la francesa y la alemana, que ayer fueron las más perjudicadas en la debacle bursátil que sufrieron los parqués. La banca germana teme que el plan quede en nada y le arrastre a lo desconocido.

Por un lado, es absolutamente legítimo, consultar al pueblo una decisión de esta envergadura. Recordemos que lo que debe decidir el pueblo griego es si acepta que le perdonen la mitad de la deuda, a cambio de que les recorten BRUTALMENTE (aún más) sus derechos.

Por otro lado, y viendo, que el euro definitivamente no funciona, ¿No sería mejor dejarlo caer y olvidarnos de la moneda única?