martes, 24 de enero de 2012

Juicio a Baltasar Garzón ¿Quién prevarica?


Está claro, y es un aviso a "navegantes”, que en España no se pueden investigar los crímenes contra la humanidad que realizó la dictadura, ni perseguir la corrupción.

Este es el mensaje que emana del Tribunal Supremo de este país, que permite saltarse todas las leyes, reglas y normas del Derecho Constitucional, Derecho Internacional, Código Penal, Ley de Enjuiciamiento Criminal, Jurisprudencia propia en estos hechos, a fin de poder, no ya juzgar al juez Garzón en tres causas absurdas, disparatadas e indignantes, sino condenarlo, tal como se prevé vistas las respectivas instrucciones, en la mayor demostración de prevaricación que han visto los tiempos modernos, al único juez que se atrevió a hacer justicia contra la corrupción y el crimen de estado en nuestro país.

Es por ello que los presentes juicios, suponen a su vez también un juicio que los ciudadanos vamos a realizar al Tribunal Supremo, en cuyo seno estamos viendo que deben purgarse muchas conductas delictivas.

Porque “prevaricar” es juzgar a un juez prestigioso y responsable usando acusaciones de grupos fascistas, herederos de los criminales que cometieron los delitos y que en Europa estarían prohibidos, (resulta impensable que un alto tribunal alemán admitiera a trámite una querella promovida por nazis, o que los tribunales de Argentina o Chile celebraran juicios promovidos por colaboradores de las dictaduras de esos países, por poner unos ejemplos), dejando desamparadas de paso a las víctimas de estos crímenes.

“Prevaricar” es juzgar previamente al juez que destapó la mayor trama de corrupción de la historia de España, en vez de hacerlo con los perpetradores de estos delitos, cuyos nombres y hechos fueron conocidos gracias a la valiente y arriesgada actuación de este juez.

Con esta actuación el Tribunal Supremo se convierte en cómplice de la corrupción al admitir la querella contra Garzón por el caso Gürtel, que ha sentado en el banquillo a dos presidentes autonómicos del Partido Popular entre otras personalidades de la vida pública, (además de las imputaciones a otros implicados: yerno del Rey, etc.), y en cómplice de los crímenes contra la humanidad, al admitir la querella contra Garzón por los crímenes de la dictadura franquista, cuando ese mismo tribunal admitió y condenó crímenes similares de la dictadura Argentina.

Está claro que cuando median intereses materiales, ideológicos o políticos, hay crímenes que nuestro Tribunal Supremo no permite investigar y criminales a los que no permite juzgar.

Este despropósito marca un hito en la historia universal de la infamia y condena a España al descrédito y a la ignominia. Es urgente e imprescindible una regeneración total de dicho tribunal y un juicio justo a sus jueces prevaricadores y corruptos. El pueblo español, en quien reside la soberanía, tiene la palabra. Sólo falta la determinación de usarla y estamos a tiempo.

Afortunadamente, en el segundo juicio, el de “los crímenes franquistas”, se han personado en la sala observadores internacionales de la Comisión de Juristas de Ginebra, Amnistía Internacional o Human Right Watch. Además de periodistas pertenecientes a 42 países distintos.

De esa forma, y gracias al Tribunal supremo, el mundo sabrá lo que es España: Un país tercermundista, de catetos, de bárbaros, una monarquía bananera, en el que, generaciones y generaciones después de un conflicto, siguen miles de personas enterradas como animales en fosas comunes, sin derecho a ser enterradas y honradas por sus descendientes ¿Que podría pensar el pueblo norteamericano, si sus jueces impidiesen enterrar dignamente a los muertos de su guerra civil?. En Rusia hay cementerios dignos de soldados alemanes, y de Españoles de la división azul, los odios pasan en todos los lugares del mundo, menos en España. Este es el necio mensaje que el supremo lanza al mudo.

Garzón , un buen hombre y un valiente ante la infamia.

¡SIENTO UNA INMENSA VERGÜEZA DE SER ESPAÑOL!

Jose Pedro Monferrer Monfort

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