lunes, 16 de abril de 2012


AMNISTíA FISCAL: UNA MEDIDA INJUSTA,  INMORAL, INEFICAZ E INCONSTITUCIONAL




Técnicos de Hacienda, sindicatos y expertos tienen motivos de sobra para dudar de la posible efectividad del plan aprobado la pasada semana por el Consejo de Ministros para recaudar 2.500 millones de euros en todo el país mediante la regularización de dinero negro. Esta amnistía fiscal, que castiga con un gravamen del 8% o el 10% a los defraudadores que decidan sacar a la luz el capital que tienen en paraísos fiscales u oculto en España es ya el cuarto intento de un gobierno por reducir el nivel de economía sumergida. El resultado de las experiencias previas, según todos los expertos, no cumplió con las expectativas en ningún caso. Apenas se consiguió aflorar dividendos y rentas que escapaban al control de la Agencia Tributaria.

Según el propio Ministerio de Hacienda, entre 1985 y 2009 el porcentaje del PIB que representa la economía sumergida de origen fiscal ha pasado de 17,2 a 23,3 puntos.

En 1977 se 'invitó' a todos los ciudadanos a presentar una declaración de bienes, sin pago, con la que todos ellos se daban por aflorados. Otras dos amnistías siguieron a esta, en 1984 y 1991. Y en todos los casos demostraron tener escaso poder de convicción en la conducta futura de los defraudadores.

Letras del Tesoro

En 1984, el entonces ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, modificó la Ley de Activos Financieros para endurecer las sanciones contra el fraude y permitir la incorporación de capitales sin penalización. ¿Cómo se hizo? A través de la compra de Letras del Tesoro al portador, garantizándose el anonimato y sin penalización fiscal alguna. El resultado fue un fracaso porque apenas se atrajeron capitales.

Siete años después, el ministro de Economía Carlos Solchaga volvió a incidir en la lucha por el afloramiento de capitales a través de la compra de deuda pública, pero se penalizó tan solo rentabilizándola a un tipo de interés inferior al de mercado. De nuevo, el balance fue insatisfactorio porque tuvo muy escasa aceptación.

El Gobierno de Felipe González, entonces, optó por elaborar un plan de inspecciones masivas y dar la opción a los defraudadores de suscribir deuda en lugar de pagar las cuotas descubiertas con intereses y sanciones. Unos 80.000 investigados suscribieron deuda especial por 4.500 millones de euros, pero conviene destacar el bajo impacto que tuvo esta medida en la evolución de la economía sumergida en los años posteriores. Finalmente, el Ejecutivo de la época se decantó por una alternativa para recaudar dinero y subió el IVA en los presupuestos de 1992.

Tampoco tuvo el efecto esperado el plan adoptado el año pasado por el ministro Valeriano Gómez para hacer aflorar el empleo sumergido estableciendo la posibilidad de que las empresas pudieran comunicar el alta de los trabajadores en la Seguridad Social sin sanciones y sin tener que pagar las cuotas de los periodos anteriores.  Apenas se contabilizaron altas.

Experiencias en Europa

Las experiencias de amnistías fiscales en otros países de Europa también llaman al pesimismo sobre la aprobada hace unos días en España.  Si una persona no ha sido solidaria cuando ha defraudado, tampoco lo va a ser ahor. En Alemania, entre 1993 y 2002, con un tipo del 25%, solo se consiguieron legalizar unos 980 millones de euros, apenas el 20% de lo que preveía atraer el Gobierno germano. En Bélgica la adhesión también fue menor de la esperada y únicamente se recaudaron 200 millones de euros en un plan similar en 2004.

Inconstitucional

La Organización Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) teme que la amnistía fiscal debilite su trabajo y provoque un derrumbe de la conciencia fiscal de los contribuyentes honestos y, en consecuencia, de la recaudación en periodo voluntario.

El artículo 31 de la Constitución dice: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad”. Eso va radicalmente en contra de una política fiscal que a los que pagan impuestos, se los sube y, a los que no, se los perdona. Es decir, la amnistía deslegitima al Estado a la hora de cobrar los impuestos. ¿Con qué cara se le puede reclamar a un ciudadano que no ha declarado una colaboración a una revista, o cualquier pago, cuando se está aprobando un perdón legal a los grandes defraudadores?.

Conviene recordar que en la amnistía fiscal de 1977 no existía aun la constitución. Y en las de 1984 y 1991 no existía la Agencia Tributaria (se creó en 1992) y se estaban poniendo las bases de importantes cambios normativos y organizativos tributarios que aconsejaban que los ciudadanos pudiesen ponerse al día. Aquello fue un mensaje contundente de última oportunidad para los defraudadores antes de instaurar el moderno sistema fiscal español. Son momentos diferentes. Con la creación de la Agencia Tributaria se puso el contador a cero.

Hace dos años, en 2010, Hacienda fue informada por Francia de la existencia de cientos de cuentas opacas de españoles en el banco HSBC en Suiza. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero instó a sus titulares —incluido Emilio Botín, presidente del Banco Santander— a que regularizaran su situación. En ese caso, también hubo un trato de favor, que consistió en avisar a esos defraudadores para que hicieran una declaración a posteriori y eludir así otras sanciones y el castigo penal pagando un recargo.  Pero al menos no se perdonaron impuestos.

Actividades criminales

¿Cómo se evitará que el Gobierno acabe blanqueando dinero del narcotráfico, prostitución, tráfico de armas u otras actividades criminales?

Habrá quien quiera acogerse a la amnistía haciendo pasar por dinero negro lo que no lo es, para pagar solo un 10%.

Los efectos negativos, a corto y a largo plazo, de una medida que infringe el principio rector de la fiscalidad en España, ¿cómo se computan?.

Las diputaciones vascas y navarra, con competencia exclusiva en la materia, han anunciado que no aplicarán la medida. El PSOE ha anunciado un recurso al constitucional. Paremos entre todos esta barbarie.

No hay comentarios: