lunes, 2 de abril de 2012

EL DÍA MÁS TRISTE PARA EL BALONCESTO ESPAÑOL


El 3 de diciembre se ha convertido en una fecha maldita para los amantes del baloncesto. Aquel día, en 1989, el destino le jugó una mala pasada al deporte de la canasta cuando, mediada la tarde, un accidente en la madrileña M-30 le costaba la vida a uno de los iconos del baloncesto español: Fernando Martín Espina. Han pasado 22 años de aquel trágico día y aún hoy el baloncesto, y el deporte en general, sigue llorando su pérdida.

Aquel día el Real Madrid recibía al CAI Zaragoza en el viejo Palacio de los Deportes. Fernando no podía jugar ese partido por sus continuos dolores en la espalda. Sin embargo, no quería dejar de estar al lado de sus compañeros. Cogió su coche, un Lancia Thema 8.32, y salió de casa para recoger a su compañero Quique Villalobos.

Amante de la velocidad, Martín perdió el control de su vehículo cuando cogió la incorporación a la M-30 desde la carretera de Barcelona. Tras saltar la mediana, invadió el carril de sentido contrario e impactó contra otro vehículo. El conductor del otro coche, Ricardo Delgado, estaba gravemente herido. Fernando falleció en el acto.

La noticia no tardó en correr como la pólvora. El mundo del deporte se teñía de negro, mientras que los aficionados no daban crédito a lo que estaba sucediendo. Tenía que ser mentira. Pero, por desgracia, era verdad. El hombre que abrió el camino del baloncesto español en la mejor Liga del mundo y que ayudó a encumbrar el deporte de la canasta en nuestro país se había ido.

Inconformista por naturaleza, abrió el camino de la NBA que después seguirían los Gasol, Rudy, Navarro y compañía. Jugó poco, pero hizo algo mucho más valioso: cumplió un sueño. Las huellas estaban en el suelo y su página en los libros de historia, escrita.

En el Estudiantes, en el Madrid, en los Blazers o en la selección, Fernando Martín se labró su propia leyenda. Y esa leyenda es la de un mito que, 22 años después, regresa a la memoria de todos los que aman el baloncesto.

La figura de Fernando permanecerá siempre en el recuerdo. Fue un pionero que demostró al mundo que los sueños, a veces, se hacen realidad.