martes, 8 de mayo de 2012

CHANTAJE A LA MONARQUIA



Lo que se ha robado y esquilmado en fondos públicos por todo el Levante y la costa balear y mediterránea sale a la luz en forma de chantaje de Diego Torres a la monarquía. 

El socio de Iñaki Urdangarín, después de anunciar a bombo y platillo que va a chantajear a la Casa Real y de haber robado al tesoro público, ahora se ofrece como salvador. El error que ha cometido es haber hecho público su chantaje, exigiendo a Urdangarín 10 millones de euros, 1 millón para su abogado y un empleo. 

A cambio, el chantajista ofrece destruir todos los emails comprometedores que prueban documentalmente la corrupción del propio monarca.

El rey está sometido al chantaje no ya de los elefantes africanos sino de los depredadores españoles, en concreto de Torres y de Urdangarín, de los que es rehen.
El propio Urdangarín ha aireado en esos emails que su esposa, la infanta Cristina, y el propio Rey le estaban ayudando y favoreciendo al conseguirle entrevistas por las que se consumó el fraude.

Respecto al intento de arreglo entre las partes para evitar el juicio, la ley española no es tan clara como en EE.UU. Cuando la imputación no tiene como pena aparejada una prisión superior a cinco años, se puede pactar o graduar la pena. Y se puede evitar el juicio mediante un acuerdo con la fiscalía, que el juez apruebe.

Como hay delitos por los que se acusa a Urdangarín con penas de hasta siete años, no es verosímil que el fiscal esté negociando un pacto de conformidad con los abogados de los imputados y el juez de Palma de Mallorca.

Ahora bien, si la Monarquía tolera que la autoridad judicial haga pactos con los chantajistas, el mal no viene sólo del que hace el chantaje. La Monarquía está herida de muerte.

Yo soy republicano, pero en los 30 años que llevo padeciendo el peso de la corrupción de la Monarquía nunca he recurrido a la explotación de los asuntos de faldas del rey, que se conocen desde su origen, ni asuntos de dinero o corrupción para facilitar el hundimiento de la Corona.

Con el “caso Urdangarín” es la primera vez en 30 años que la corrupción de la Casa Real se ha convertido en un motivo de división de España.

Y al haber actuado Urdangarín en la Comunidad Valenciana, Baleares o Cataluña, la Monarquía ha resquebrajado la unidad de España. Y la Monarquía presumía hasta ahora de lo contrario. El monarca es tan consciente de su debilidad que Cataluña y País Vasco se aprovechan para hacer más ostensibles sus pretensiones de separarse de España, siguiendo la misma táctica que Canadá o Australia, que reconocían la corona inglesa para ser realmente independientes. Y ese es el peligro de la Monarquía española.