lunes, 7 de mayo de 2012

HOLLANDE, UN `SOPLO DE AIRE FRESCO´ PARA EUROPA, AUNQUE CON LAS MANOS ATADAS POR LOS MERCADOS




La victoria socialista en Francia se ha convertido en la esperanza de Francia.

La ruptura del binomio Merkel-Sarkozy abre la puerta a una austeridad más sostenible, aunque Francia deberá evitar `asustar´ a los inversores extranjeros.

Victoria socialista en Francia y un claro primer mensaje para Europa: `La austeridad no puede ser una condena´. Tal y como pronosticaban las encuestas, Hollande se alzó con el poder tras unos comicios con un nivel de participación muy elevado -mayor que durante la primera vuelta- en el que más del 80 por ciento de los ciudadanos decidieron cambiar de rumbo hacia un Gobierno de corte más progresista.

La defensa del Estado del Bienestar ha sido clave en la victoria de Hollande, pero, sobre todo, su llegada al poder supone la ruptura del binomio Merkel-Sarkozy que tanto se demanda desde muchos países comunitarios. La opinión pública en España siguió muy de cerca la jornada electoral del país vecino en busca de un resultado acorde con los intereses nacionales. La llegada del socialismo introduce en la ecuación de la política económica europea nuevos puntos de debate vetados por la Alemania de Merkel, que se queda oficialmente sola en su lucha por la austeridad a ultranza. 

El de ayer fue un resultado ajustado. Hollande acaparó el 51,9 por ciento de los votos, dejando a Sarkozy con un 48,1. Por eso muchos ciudadanos hablaron de una victoria parcial que, probablemente, no durará más de una legislatura, y que es fruto de un Gobierno saliente muy desgastado por la crisis. Motivos aparte, la mayor parte de los ciudadanos vivió el resultado francés como un soplo de aire fresco que promete nuevas soluciones para los mismos problemas y un contrapeso importante a nivel comunitario que, beneficiará enormemente a España. 

El perfil de Hollende, es el de un político esperanzador que trae de la mano `nuevas ideas´, mostrándose además partidario de la renegociación del pacto fiscal para fomentar el crecimiento económico. Los efectos de la victoria de la izquierda se midieron en España más en relación con Europa que con vistas al futuro francés. Con Hollande, ‘Europa será socialista, popular, habrá economía y no austeridad, países y no ideas de dos personas, gente y no banco’. Así, aunque también defiende la austeridad, a la vez propone ` planes de estímulo económico, estímulo monetario y reformas estructurales´, lo que le convierte en `la esperanza para que no expriman más a los PIIGS´.

Sin embargo, no todos los lectores se mostraron tan convencidos de los efectos del cambio político. Hollande, según se comentó en distintos foros de opinión, va a tener muy poco margen de maniobra para hacer algo distinto de lo que habría tenido que hacer Sarkozy´. Tendrá que imponer `duros recortes en el gasto público, subir los impuestos y, sobre todo, no asustar a los inversores extranjeros, que son quienes poseen el 65 por ciento de su deuda. Francia va a necesitar que le presten otros 100.000 millones de euros en los próximos meses para refinanciar su deuda y financiar su déficit. Por eso, el representante de un gran banco suizo decía hace poco que, gane quien gane, Francia no tiene otra opción que adherirse a los compromisos de estabilidad fiscal.

En la misma línea, se comentó que el giro francés no se traducirá en que el BCE `imprima dinero´, porque  `de palabrería no viven los mercados´. Y si no se imprime dinero, `todo seguirá igual´. Del mismo modo, se dudó que pueda imponerse la famosa tasa Tobin a los bancos, dado que ello perjudicaría al país frente al resto. En definitiva, la victoria de Hollande quedará en `una campaña electoral defendiendo las conquistas sociales, y al cabo de un mes vuelta a los suyo´. Por eso, aunque el dúo Merkel-Sarkozy `hace aguas´, la alternativa no parece demasiado resistente y, según pronostican muchos, lo más probable es que el resultado decepcione a los partidarios de la izquierda.


ESPAÑA TIENE `MUCHO QUE APRENDER´

La opinión pública se valió del resultado de los comicios para hacer balance sobre el estado del bipartidismo español. El cambio de gobierno francés bien puede servir de ejemplo de lo que podría ocurrirle al Ejecutivo del PP, sobre todo teniendo en cuenta la agresividad de las medidas de corte liberal que se están adoptando. Los ciudadanos recordaron que gestionar una crisis no es tarea fácil y cualquier Gobierno que se enfrente a una situación como la actual se encuentra expuesto a un desgaste muy elevado. Más en el caso de la derecha española, en opinión de muchos lectores. La dura gestión de los ministros de Rajoy, la escasa aparición pública del cabeza de Gobierno –contraproducente para muchos- y la constante lluvia de recortes que hace temer la cita del Consejo de Ministros de cada viernes, llevaron ayer a los internautas a pronosticar un importante castigo electoral de cara a la próxima cita con las urnas. 

Como contrapeso, otros señalaron que el PP estaría tomando el grueso de las medidas más duras al principio de la legislatura para poder levantar la mano cuando se acerquen las elecciones, y presumir de resultados durante la futura campaña. Pero de lo que no puede librarse Rajoy es de la fama de `mentiroso´ que viene cosechando desde que el déficit sorpresa se convirtiera en argumento –o `excusa´- para casi todo. Los lectores señalaron que Sarkozy `logró la hazaña de que una fuerte mayoría de los franceses no le puedan ver ni en pintura´, y ello, en gran medida, por sus mentiras y por castigar a la clase media con la carga de la política de austeridad. La misma receta que los lectores creen que está aplicando la derecha del PP en España. 

Para muchos ciudadanos, el socialismo francés ha orientado su campaña sobre pilares `olvidados en España, Grecia, Italia, etc´: la justicia social y la necesidad de corregir los planes de austeridad (indispensables) con medidas favoreciendo de nuevo el arranque del crecimiento económico. `La gente no quiere más pagar por los errores o el egocentrismo de los financieros´ y eso es algo que el socialismo español no supo solucionar cuando tuvo oportunidad. 

Por eso, parte del futuro del socialismo en España depende de que Hollende sea capaz de sacar las castañas del fuego a sus ciudadanos y probar que la izquierda, bien planteada, funciona. Si a ellos les sale bien la jugada del cambio, tal vez los próximos comicios en España sigan un camino similar.