martes, 8 de mayo de 2012

SOMOS EL HAZMERREÍR IBEROAMERICANO




2 en menos de un mes. 2 en menos de 5 meses de legislatura. Esta vez ha sido Bolivia la que se ha reído de España y del Ejecutivo de Mariano Rajoy.

La expropiación de la filial de Red Eléctrica por parte del gobierno de Evo Morales es una nueva muestra de que somos el hazmerreír iberoamericano (sin olvidar que ya somos objeto de chanzas por toda Europa).

Morales ha seguido el ejemplo de su homóloga argentina, Cristina Fernández, que aún tendrá que explicar cómo va a pagar el robo (sí, nada de expropiación) de YPF a Repsol.

Pero centrémonos: ¿qué supone esto para España? ¿Se puede tomar alguna medida contra Bolivia? Por cierto, con invasión cuasi militar de la sede de la compañía, como aquí se explica.

Ambos casos, por supuesto, difieren sobremanera, dado que este caso es aún más grave para los intereses de España: si Repsol YPF es estratégica para el país, esta filial de Red Eléctrica aún más, porque la pagamos todos, dado que el Estado es su mayor accionista.

Hasta el momento, la inoperancia del Gobierno ha vuelto a ponerse de manifiesto a raíz de lo ocurrido, dado que la primera reacción ha sido “estudiar” lo acontecido.

O dicho de otra forma, que Moncloa no tenía ni idea de lo que iba a pasar. Les ha pillado a contrapié por completo. Aquí no ha habido avisos, al contrario de lo ocurrido con YPF.

Es decir, otra vez a improvisar las medidas a tomar, lo que provocará que la respuesta española, casi con toda seguridad,  tenga un efecto nulo.

De la decisión de La Paz también podemos inferir que aquella patraña de la confianza internacional hacia España con Rajoy presidiendo el Consejo de Ministros ya se ha desgastado por completo. No hay respaldo internacional, hay desplantes, y ya son dos en menos de un mes.

Lo peor de todo es que esto se traduzca en una ola incipiente de nacionalizaciones de empresas con capital español. Está por ver qué ocurrirá, pero entre Bolivia y Argentina se han bastado para poner en solfa al Gobierno español, y acentuar que ya nadie respeta a Rajoy.

Está por ver qué pasa. Pero el Gobierno ya ha quedado retratado por lo ocurrido. No saben qué hacer. Bastante teníamos ya con que los designios de la austeridad marcada por Alemania sean los que manden en este país, con golpes mortales a la Educación y la Sanidad.