lunes, 11 de junio de 2012

Mienten, y saben que mienten




Mienten todos los días, a todas horas.

Miente el gobierno, los políticos, los banqueros, los empresarios y los economistas.

Mienten pero lo disimulan porque controlan los medios de comunicación.

La mayor parte de la población se informa únicamente a través de uno o dos medios de comunicación, generalmente los afines a su ideología, o simplemente los que acostumbra a seguir, tragándose todo aquello que le dicen desde la televisión, la radio o el periódico como si fuera palabra de Dios.
Lo dijo la tele, ¿cómo no va a ser verdad?

Nunca tantos medios en este país han sido de la misma corriente ideológica. Nunca ha habido menos medios libres e independientes.

En un mundo globalizado, con acceso casi ilimitado a la información plural, la población se autolimita a informarse y creerse lo que le inyectan en vena mediática.

Sólo las personas que acceden a internet y se informan a través de varios medios distintos pueden tener una información aproximada a la realidad.

El resto no se informa, consume propaganda.

Y en este entorno idílico de información condicionada.......... mienten.

Miente el gobierno, todos los días, a todas horas, cuando habla y cuando calla, para hacernos creer que actúan por el interés general, cuando realmente actúan en función de intereses mercantiles de propios y ajenos, considerando a la población mercancía manipulable para mejorar la cuenta de resultados de quienes les financiaron, financian y financiarán para estar ahí, de sus amigos y de sus socios.

Mienten los políticos, dicho así en general, porque priman los intereses partidistas, las ambiciones personales y los lobbies que les han llevado a donde están, y porque quieren asegurarse su futuro, incluso a costa de perjudicar el de todos.

Mienten los banqueros, o más que banqueros los arrivistas que utilizan el dinero de todos para ejercer de bancarios y sin arriesgar ni patrimonio ni responsabilidad, juegan con su juguete "disparando con polvora del rey" disfrutando de lo bueno, y dejándole las malas a la sociedad para que se haga cargo del desastre, mientras ellos siguen disfrutando de indemnizaciones, pensiones, prebendas y nuevos cargos.

Mienten los empresarios, o mejor dicho los funcionarios al servicio de multinacionales y grandes empresas que juegan a hacerse pasar por empresarios, los especuladores, los marrulleros, los explotadores, los "aguilillas" proyectos de "tiburón" que están dispuestos a todo con tal de conseguir beneficios sin pensar en la función social de la empresa, todo a costa de sacar provecho, no importa el daño que se le haga a la sociedad, a la ecología, al propio mercado.

Mienten los economistas porque no son inocentes, no son independientes, no son inocuos. Todos, sin excepción, trabajan para alguien, investigan para alguien, publican para alguien. Para alguien que tiene intereses, muchas veces oscuros, a favor de los cuales los economistas desarrollaran suculentas y sesudas teorías que justificaran una cosa y la contraria, en función de lo que en cada momento interese a sus financiadores.

Mienten mucho, y mienten mal, pero no importa porque la sociedad aturdida por los medios de comunicación dependientes se lo traga todo.

Miente Esperanza Aguirre cuando quiere hacer creer que ocultar facturas e imputarlas a otros ejercicios no es un fraude, y vuelve a mentir cuando las saca porque sabe que se le van a pagar y culpa de su fraude a quienes no entendieron la maravillosa ingeniería contable que ella realizaba. Lástima de memoria que olvida que la propia Espe es un fraude. Un fraude que llegó al poder (presuntamente, claro) con un golpe parlamentario mafioso comprando dos diputados ¿nos hemos olvidado del Tamayazo? Ahí tenemos al señor Balbás pontificando sobre limpieza política en Intereconomía. Nos hemos olvidado también de las maniobras que realizó para controlar CajaMadrid (¿qué pensará ahora el hijoputa?) y de la colocación de consejeros afines y cercanos familiarmente o políticamente a ella o sus monaguillos. Eso si, lo malo son los consejeros de UGT y CCOO, esos si que tienen la culpa de todo.

Miente el poder judicial cuando nos impone que el dinero público no hay que justificarlo, y que alguien que dice que hay que tomar como fuente de jurisprudencia a "la palabra de Dios" se pasa por el forro la decencia disfrutando de semanas caribeñas en hoteles de lujo a costa del dinero público, y encima no tiene por qué justificarlo. Vergüenza les debería dar a los vocales progresistas del Supremo y del Poder Judicial si después de esta infamia no dimiten todos en bloque para provocar una catarsis limpiadora en la justicia.

Miente el Cardenal Rouco cuando chantajea a la sociedad con retirar fondos de Cáritas si se obliga a la multinacional Vaticana a pagar el IBI. Rouco sabe muy bien que Cáritas se financia de la "X" de "otros fines sociales" en el IRPF, pero sobre todo de donaciones de particulares y empresas, y sobre todo del trabajo desinteresado de miles de voluntarios. Si algo aporta la Conferencia Episcopal a Cáritas será imputable a la logística y personal que pertenece directamente a esa entidad corporativa episcopal. Con la "X" de la Iglesia, los españoles católicos o no, pagamos los gastos generales de la corporación episcopal, sus fastos, sus Audis blindados, sus medios de comunicación deficitarios, y sus campañas contra gobiernos y colectivos no afectos. Sepulcros blanqueados.

Mienten todos los días y a todas horas.

Lo único que podemos hacer para evitarlo es no creerles, informarnos pluralmente y ser críticos con toda información no contrastada en varias fuentes.

Y sobre todo, la próxima vez que tengamos la posibilidad de introducir una papeleta en una urna, pensar que es la única arma que tenemos para castigar tanta mentira, y actuar en consecuencia.

JOSE PEDRO MONFERRER MONFORT