jueves, 28 de junio de 2012

POR QUÉ ES RENTABLE EL CARBÓN, AUNQUE NO LO PAREZCA.

Por qué es rentable el carbón, aunque no lo parezca.


El apoyo a la minería no es sólo una cuestión social, ni tampoco una defensa de uno de los últimos recursos que quedan en esta tierra: es un tema de sentido común que pasa por las cuentas de pérdidas y ganancias, el único razonamiento que entienden algunos. Y en ese idioma voy a hablar.

No discuto que en estos momentos salga mucho más rentable importar el carbón y que el mantenimiento de las explotaciones resulte más caro que importar el producto. Lo que discuto es que eso sea una buena idea, tratándose de un recurso tan escaso y de tanta importancia como la energía que requiere, además, unas inversiones tan sumamente grandes para ponerse en marcha.

Hagamos cuentas:

Por una parte, tenemos a todos esos trabajadores a los que habrá que pagar el subsidio de desempleo, o en muchos casos la prejubilación. Cerrando, no se ahorra todo, sino solamente una parte, señores contables. Resten ahí.

Por otro lado, el carbón es un recurso estratégico, y cuando llegue el momento de la escasez energética, que no tardará mucho debido a que ya se ha alcanzado el pico del petróleo necesitaremos durante todo el periodo de transición a las nuevas energías disponer de una fuente PROPIA de energía, que nos permita resistir de manera autónoma los vaivenes del mercado y el más que previsible encarecimiento salvaje de las fuentes de energía.

Lo que pasa es que eso de pensar a largo plazo, con cuestiones estratégicas en mente, es algo que parece superar a nuestros políticos, siempre cerriles, cortoplacistas y centrados en el presupuesto de mañana por la tarde.

Las minas, además, ya están en marcha, pero son instalaciones que sufren un rápido deterioro, por lo que su abandono en este momento nos obligará a tremendas inversiones para reabrirlas en el momento en que la necesidad apriete. ¿No será mejor mantenerlas abiertas, aunque salga caro, que tener que reabrirlas luego a precio de oro? Las infraestructuras que se pierden son capacidad de producción que se destruye, y aunque los señores contables no las resten, son PIB que se va al garete.

Cada vez que se deja caer la casa del abuelo en un pueblo perdido, el país se empobrece,. Cada vez que un pasto de vacas se convierte en un zarzal, el país se empobrece, cada vez que se obtura o se rompe un canal de riego en un monte perdido, el país se empobrece, porque son recursos que podían producir y ya no pueden hacerlo. Y cada vez que se cierra una mina, el país se empobrece, se vuelve más dependiente y arriesga su futuro, su autonomía energética y su capacidad competitiva, porque el carbón es un recurso de última instancia que puede marcar la diferencia en un momento de crisis energética.

Así que por favor, señores políticos, no sean tan cortos de miras. Igual que hay que tener pantanos aunque llueva, hay que tener minas de carbón aunque ahora, de momento, sea más barato traerlo de otra parte.

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