lunes, 16 de julio de 2012

El timo de las participaciones preferentes



¿Qué son las participaciones preferentes?

Las participaciones preferentes son un producto financiero complejo que aúna características de la renta fija y de las acciones. Su principal característica, y la que ha generado la mayor controversia, es su carácter perpetuo. O, dicho de otro modo, que no tienen fecha de vencimiento. Por tanto, si quieres recuperar tu dinero tienes que ponerlo a la venta y esperar a que alguien lo compre. Eso sí, al precio que marque el mercado secundario, que puede ser muy inferior al capital inicial aportado.

Además, se trata de productos no garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), por lo que, si el banco quiebra, puedes despedirte de tu dinero.

Para cubrir este riesgo, suelen ofrecer rentabilidades más elevadas que las de los depósitos a plazo fijo.


¿Por qué son tan polémicas?

El funcionamiento de las preferentes parecía sencillo, o al menos se vendía como tal. Compras las preferentes por un valor determinado, cobras la rentabilidad pactada año tras año y, si quieres recuperar tu dinero, sólo tienes que ponerlas a la venta y en menos de 48 horas lo tienes de vuelta. Toda ventaja.

Sin embargo, eso sólo fue así en época de bonanza. En tiempos de crisis, las preferentes se convertían en una trampa por varios motivos:

1. Si la entidad emisora no tiene beneficios ese año, no se cobra el cupón

2. Estos productos cotizan en un mercado secundario en el que, para recuperar la inversión, hay que ponerlos en venta. Si la cotización está baja se puede perder una parte del capital

3. Si se dan muchas órdenes de venta y casi ninguna de compra, resulta prácticamente imposible recuperar el capital

Pues bien, esto último ha sucedido a finales de 2011, lo que ha hecho imposible que miles de ahorradores puedan recuperar su dinero, algo que ha sido tachado por algunas voces críticas como un auténtico corralito.

Esto no sería tan grave de no ser por las supuestas prácticas irregulares de los bancos y cajas al colocarlas. La plataforma ADICAE (Asociación de usuarios de Bancos, Cajas y Seguros de España, https://colectivos.adicae.net/ ), que se ha erigido como baluarte de los afectados por las preferentes, denuncia que los directores de banco han abusado de la confianza de sus clientes, algunos ya ancianos, para colocar este producto asegurando que se podía vender en 48 horas sin ningún problema.

En definitiva, lo que se critica es la falta de información sobre los riesgos que entrañaban las participaciones preferentes, especialmente en relación a su liquidez.


¿Por qué los bancos cambian preferentes por acciones o bonos?

A finales de 2011, los bancos comenzaron a lanzar ofertas de canje a los tenedores de preferentes. El motivo no era ayudar a sus clientes a desprenderse de unos productos a perpetuidad y sin liquidez, sino adaptarse a la normativa Basilea III, según la cual las participaciones preferentes dejarán de contar en el Tier 1, es decir, dejarán de servir al banco para reforzar su capital. Esta normativa entra en vigor el 1 de enero de 2013, de ahí tanta prisa.



Tengo preferentes y me ofrecen el canje, ¿qué opciones tengo?

Es difícil decir con seguridad si es mejor o peor aceptar el canje que proponen los bancos. Depende, lógicamente, de la naturaleza de la oferta y de nuestra urgencia por recuperar el capital. En todo caso, estas son las opciones y sus consecuencias:

1. Aceptar el canje. La principal ventaja es que nos libramos de un producto perpetuo. Aplicamos una fecha límite, más o menos cercana, a la inversión. El problema es que podemos perder una parte del capital en el proceso.

2. Conservar las preferentes. Podemos quedarnos con las preferentes y seguir cobrando su cupón anual, siempre que la entidad tenga beneficios. El problema es la falta de liquidez: si queremos recuperar nuestro dinero tendremos que venderlo en el mercado secundario, algo que se prevé muy difícil

La opción más segura es sin duda la #1. Aceptar el canje puede llevarnos a firmar un acuerdo con el que no estamos del todo de acuerdo, pero al menos nos libramos de un producto perpetuo y sin liquidez: una auténtica trampa.

Ahora bien, si no nos gusta nada la oferta del banco y preferimos arriesgar, una opción es esperar a nuevas ofertas de canje. La normativa Basilea III no entra en vigor hasta 2013, con lo cual no hay que descartar nuevas ofertas de canje para quienes no hayan cambiado aún las preferentes. El problema es que estas ofertas pueden ser mejores, peores o ni siquiera existir. En definitiva, el riesgo nos parece demasiado alto


Me siento estafado, ¿puedo denunciar?

ADICAE está estudiando la viabilidad de llevar a cabo una demanda colectiva que agrupe a todos aquellos tenedores de preferentes que consideren vulnerados sus derechos. Sin embargo, por el momento no hay nada cerrado.

Por el momento, ADICAE lleva a cabo charlas informativas y movilizaciones con el fin de llamar la atención sobre este problema y concienciar de su magnitud, así como meter presión a las entidades emisoras para que reembolsen el 100% del capital, algo que, a día de hoy, parece muy poco probable.


Denuncias individuales

Sin embargo, hace escasas horas, hemos conocido la primera sentencia a favor de los inversores engañados. El Juzgado número 1 de Cambados (Pontevedra) ha dictado la primera sentencia contra las participaciones preferentes al estimar "íntegramente" la demanda interpuesta por un afectado, J.L.C.M., frente a Novagalicia Banco, declarando "nulo" el contrato de compra de valores realizado en 2008, de forma que la entidad financiera deberá abonar 7.560 euros más los intereses al denunciante.

La sentencia considera probado que el demandante "no fue debidamente informado de las características de riesgo alto y posible iliquidez que presentaba el producto en cuestión”. Además, considera que "en ningún momento se le manifestó que el contrato suscrito tenía un vencimiento a 31 de diciembre del 2050, y que si lo hubiera sabido nunca lo hubiera firmado".

El demandante, un empleado de almacén que según consta en la sentencia "carece de profundos conocimientos en materia financiera", era desde hacía años cliente de la antigua Caixanova y que acudió a su oficina bancaria para constituir un depósito de 10.000 euros que tenía ahorrados. "El director de la sucursal de Dena le ofreció contratar un tipo de depósito de alta rentabilidad que le permitía disponer de su dinero en todo momento y en el que no existían riesgos", según recoge la sentencia. De hecho, cuando el 29 de mayo el demandante decidió retirar parte de su dinero, 2.400 euros para comprar un coche, "lo pudo realizar sin ningún tipo de problema o alegación por parte de la entidad". Sin embargo, posteriormente ante las dificultades para retirar los 7.560 euros que le quedaban en preferentes, el demandante optó por acudir a los tribunales. Novagalicia Banco, por su parte, sostiene que el cliente conocía la naturaleza del producto que había adquirido ya que se le entregó un tríptico del folleto informativo, que percibió puntualmente los rendimientos de las participaciones suscritas y que realizó el "test de idoneidad".

Sin embargo, la jueza de Cambados concluye que "el cliente no fue informado de una forma directa y comprensible de las verdaderas características del producto contratado, que era de alto riesgo, y se ofertó a un cliente calificado como conservador, que nunca había realizado operaciones de esa naturaleza y que carece por completo de conocimientos mínimos en materia financiera". "Siendo que la posibilidad de liquidez inmediata fue determinante para que el demandante suscribiera el contrato y que al demandante se le ofertó engañosamente un producto que supuestamente alcanzaba estas condiciones, pero ello no era cierto, contribuye a alcanzar la conclusión de que hubo información no veraz en la suscripción del contrato".

Además resalta que en las mismas condiciones del contrato suscrito, del que se facilitó una copia al demandante, figura "en la cláusula relativa a su duración, que su vigencia es indefinida y que cualquiera de las partes podrá instar unilateralmente su finalización mediante un preaviso de 15 días, lo cual es eminentemente falso", según la sentencia. 

Por todo ello, la jueza declara nulo el contrato de compra de estos valores "por error del consentimiento" y condena al banco a asumir las costas del proceso. La sentencia es recurrible ante la Audiencia Provincial de Pontevedra.

Afectados por la venta del producto financiero conocido como participaciones preferentes han insistido en la necesidad de que se dé "una solución para todos juntos". "Nuestro criterio es que tiene que haber una solución colectiva".
JOSE PEDRO MONFERRER MONFORT