lunes, 16 de julio de 2012

La crisis, vista con los ojos de españoles que han tenido que buscar trabajo en el extranjero




La crisis, vista con los ojos de españoles que han tenido que buscar trabajo en el extranjero

Trece emigrantes del siglo XXI nos explican por qué se fueron, los motivos para no volver y cómo ven la crisis española desde allí.

Son ingenieros, farmacéuticos, economistas, pilotos, filólogos, diseñadores gráficos, cocineros y administrativos.

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Marisol dice que tiene un sueño estúpido. "Vivir con mi pareja, que los dos trabajemos, pagar el alquiler sin sufrimientos —de hipoteca ya ni hablamos— y que si tengo un niño —para más no da—, que mi sueldo no se lo lleve la guardería que tiene que cuidarlo mientras trabajo. Claro que quiero volver a casa... el problema es que en España no hay sitio para mi sueño".

Esta madrileña de 29 años que trabaja como administrativa en Serbia es uno de los trece españoles residentes en el extranjero que han contado cómo ven la situación de España desde allí.  En España, Marisol trabajaba de administrativa en el sector de la construcción, uno de los primeros en caer por la crisis. "Tuve la opción de irme a Oriente Medio o ser víctima de una reestructuración. Me fui dos años, pero cuando volví con más experiencia me dieron el mismo trabajo con un sueldo cuatro veces menor al que ganaba fuera", se queja. Así que buscó trabajo y salió Serbia. "Si hubiera salido Siberia probablemente allí estaría", reconoce.

Esta veinteañera, que se fue de una España que "estaba poniéndose oscura y ahora está negra", cree que la situación ha empeorado mucho para las empresas españolas porque "aunque tu empresa sea fuerte, tu banco está en el punto de mira", dice. Marisol también critica que "los de arriba se hayan dedicado a jugar al monopoly" y ahora tengan que pagar el pato los que están abajo.

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Daniel Torregrosa también tuvo que marcharse. Este valenciano de 29 años licenciado en farmacia se fue a Birmingham (Reino Unido) al principio de la crisis tras varios años haciendo trabajos temporales en pequeñas empresas. "En la mayoría de ellas, había empresarios mediocres o encargados que se dedicaban a pisar al de abajo por el mero hecho de ser encargados", recuerda. Sobre la situación actual en España, dice que los culpables son "los malos dirigentes, tanto los de la mano izquierda como los de la derecha, y su mala gestión".

"Para los ingleses somos un país de vacaciones, del todo incluido, y nos llaman los PIGS, junto a Portugal, Irlanda y Grecia. Proyectamos una imagen de país de pandereta, donde se admira la pillería y donde se puede robar siempre que tengas los contactos correctos", explica Dani, que dice que no puede volver a España porque tendría que vivir en casa de sus padres.

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Suiza es también muy crítica con España. "Nos ven como un país poco serio. Entienden que la prima de riesgo suba sin freno porque ellos tampoco confiarían en España", asegura Maína Giráldez, una madrileña de 38 años que vive en Zurich. "A los suizos les parecen increíbles nuestros casos de corrupción en los que nadie dimite, los políticos con desvergüenza, la falta de formación y la gran desorganización", resume esta licenciada en Económicas que sigue en el paro.

A Maína le preocupa el gran coste social de la crisis española. "Veo muchas familias con todos sus miembros en paro, muchas parejas con una deuda que no pueden afrontar y muchos jóvenes formados que se ven obligados a dejar el país. España ha estado viviendo en una burbuja y le está costando muy caro salir de ella", analiza.

Pese a la difícil situación y a haber estado dos años y medio buscando trabajo en España sin lograrlo, asegura que quiere volver. "También somos un gran país, que ha cambiado mucho en poco tiempo, con grandes valores: trabajador, valiente, orgulloso, con iniciativa y una generación de gente joven que tiene mucho que aportar", explica, optimista.

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Ignacio Muñoz también ha cambiado Madrid por Suiza. Este cocinero profesional de 32 años emigró debido al paro, las malas condiciones laborales y a que en la hostelería "ya no se valoran a los profesionales con vocación", se queja. Ha aprovechado las vacaciones para casarse y pedir la reagrupación familiar. "Querría vivir en España, pero ahora no es la mejor opción para tener un trabajo y progresar. Me traigo a la familia para aquí, los sueldos son más elevados y mis hijas aprenderán idiomas", sostiene.

Ignacio trabaja con suizos y franceses, y confiesa que tienen una imagen bastanta mala de España a causa de los casos de corrupción y estafa. "Yo veo las cosas con mucho pesimismo, todo es bastante negativo y parece que no piensan ponerse de acuerdo para buscar soluciones reales. Encima, pretenden pagar todo esto con el esfuerzo de la gente que tiene un sueldo normal sin pensar en las consecuencias", se lamenta.

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"En Alemania nos ven como un país donde todo es cantar, comer tapitas, el sol y ver fútbol. Creen que al español se le puede pisar porque nunca hará nada para cambiar el sistema", dice Alberto del Brio, un vasco de 36 años que trabaja como asistente de marketing en Berlín, en donde vive desde 2001.

Alberto ve la crisis española como algo inevitable, que estaba claro que iba a llegar. "A la gente le va a tocar pasarlas canutas para que los políticos y banqueros puedan vivir a cuerpo de rey. Ellos, sus familias y sus futuras generaciones", denuncia.

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Marta Figueredo también encontró un empleo en la capital alemana, aunque en su caso, de diseñadora gráfica. Esta sevillana de 30 años asegura que el sueldo que cobra ahora no lo podría tener en España, adonde no piensa regresar ni en broma, salvo en vacaciones. "Los alemanes se dan cuenta de la mala situación de España porque los españoles están llegando en masa a Berlín. Además creen que somos muy ruidosos, fiesteros y poco serios", explica Marta, que está esperando un bebé y dice que las ayudas a los recién llegados también se han recortado.

Marta tacha la situación en España como penosa. "Está fatal, es indignante. La gente está sufriendo los recortes, la reforma laboral y el maltrato a los derechos más básicos. No quiero volver. Además el partido que gobierna no tiene nada que ver con mis intereses", confiesa.

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A Velia Goberna los taxistas de Indianápolis (EE UU) le preguntan por la tasa de paro en cuanto notan que es española. "Me ha sorprendido ver que parte de la población está informada de lo que ocurre en España", confiesa esta licenciada en Traducción e Interpretación de 32 años que trabaja como profesora de español.

Velia obtuvo la tercera mejor nota de 70 en una oposición y pese a tener muchos puntos por formación y experiencia no obtuvo la plaza. "Estaba destinada a seguir de interina de un lado a otro o a trabajar explotada en la empresa privada, así que decidí irme", explica esta alicantina, que dice que ahora trabaja muchísimo, pero el sueldo merece la pena.

Consiguió el empleo gracias a un programa del Ministerio de Educación y Cultura que facilita los trámites para trabajar en EE UU unos tres años y ahora no piensa en volver porque "el sistema de acceso a la enseñanza pública en España es una locura", protesta. Ve la crisis española como muy alarmante y dice que estamos en el punto de mira porque "hasta la reelección de Obama dependerá de la gestión de la crisis europea", explica.

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Más al sur, San Francisco, la meca para las empresas de tecnología, fue toda una tentación para Saúl Arjona, un cacereño de 40 años que trabaja como ingeniero de software. "Mi trabajo en España no me entusiasmaba y la posibilidad de participar en algo así fue demasiado tentadora. Mejor sitio, imposible", presume.

No tenemos el potencial que pensábamos. No somos un país puntero. Pese a todo, querría volver a casa porque es donde está "la gente que de verdad importa", pero le da pánico buscar trabajo en España. "Toca ir para atrás y admitir que, como país, no tenemos el potencial que pensábamos. No somos un país puntero", admite.

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Quien también quiere volver a España, y quizás lo haga en breve, es Ramón Molezun. Este coruñés de 35 años trabaja como piloto comercial en Emiratos Árabes. "Me fui de España porque no tenía esperanzas de lograr trabajar como piloto. Tenía un amigo en Dubai y vine a probar suerte", cuenta.

Aunque admite que los dubaitíes son conscientes de nuestra crisis, afirma que "la gente de aquí está enamorada de España. Les encanta ir e incluso reciben clases de español". Ramón tiene esperanzas en poder regresar porque "una compañía aérea parece que me va a dar una oportunidad y podré volver a España dentro de poco", explica.

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Alfonso Estébanez lleva los últimos dos años a caballo entre India y España. "Procuro volver a casa al menos unos días una vez al mes porque es ahí donde tengo toda la vida", explica este ovetense de 33 años, que trabaja como ingeniero de Caminos, especializado en obras subterráneas. "Tenemos clientes que están desarrollando varios túneles en toda India y no ha quedado más remedio que coger la maleta", señala antes de añadir que hay un montón de compañías españolas licitando obras de construcción que antes eran coto de las empresas locales y británicas.

"Aquí España no ha dejado de ser noticia por su situación económica, pero los indios no la personalizan, lo ven como una crisis del euro. No están muy al corriente de quiénes son los países más involucrados", afirma Alfonso, que cada vez pasa más tiempo en India. Percibe que la crisis española ha empeorado y cada vez es más complicada. "Se ha tardado en poner fin al desmán de las cajas de ahorros y hay muchas dificultades de financiación. La situación económica ya la sufrimos todos de manera individual y de forma más o menos dura", analiza.

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José Manuel Segura se fue todavía más lejos, a Japón. Este madrileño, licenciado en Comunicación Audiovisual, trabaja como director de proyectos y estrategia de contenidos móviles en Rakuten. "Quería una experiencia laboral nueva y elegí Japón porque siempre me gustó tras recorrer casi todo el país como mochilero", recuerda.

Aunque dice que los japoneses, en general, no están muy interesados en política, parece que "ahora todo el mundo sabe quién es Bankia. Es un poco deprimente porque no llegan más que malas noticias", cuenta este joven, que asegura que tarde o temprano volverá a casa porque es hijo único.

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Cuando hablamos con Miguel Goberna está dejando Italia y a punto de aterrizar en Eslovaquia. Es ingeniero industrial y está especializado en electricidad nuclear. Al acabar el máster lo seleccionaron para trabajar en la sede de una multinacional en Roma, donde "la gente está muy preocupada porque creen que son los siguientes en caer", asegura este alicantino de solo 26 años. Le parece que la situación en España "está fuera de control y quizás sea demasiado tarde para cambiar el modelo productivo", razona.

Ahora su empresa lo envía a Eslovaquia, donde están construyendo una central nuclear. "He aceptado porque es una buena oportunidad laboral. Tanto económicamente como porque voy a aprender mucho", añade.

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Ana María López se marchó hace ya casi un año a Beijing (China). "No encontraba un trabajo adecuado a mi formación y, como me concedieron una beca para estudiar chino, no me lo pensé", cuenta esta madrileña de 30 años y licenciada en Administración y Dirección de Empresas. "España está desaprovechando a mucha gente con talento. Yo ya he asumido que no tendré pensión, pero me preocupa la de mis padres, mi abuela, mi gente", dice.

Los chinos no hablan mucho de la crisis española. "En chino, la palabra crisis (weiji) viene de wei (peligro) y jihui (oportunidad). Para ellos, una crisis es una situación de peligro, pero también una oportunidad para cambiar las cosas a mejor. Algo que no se está haciendo en España", sentencia Ana, a quien le encantaría poder volver, pero no para estar parada. "Estoy a 10.000 kilómetros de distancia, pero puedo imaginar que el ánimo de los españoles no está en su mejor momento. Cada vez hay más recortes, más incertidumbre y lo peor de todo es que tampoco se aprecia que las cosas se vayan a solucionar", reflexiona.

                                                                                                                        Fuente: Diario 20 Minutos