domingo, 19 de agosto de 2012

CASO BOLINAGA: SE HA CUMPLIDO LA LEY



La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias ha concedido el tercer grado a Iosu Uribetxeberria Bolinaga, tras estudiar la propuesta favorable a esa concesión elaborada por la Junta de Tratamiento de la cárcel alavesa de Zaballa. El tercer grado hará posible que el preso etarra solicite la libertad condicional, aunque, finalmente, la decisión última corresponde al juez central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.

Recordemos que, es en una circular elaborada el 11 de enero del año 2000 (bajo el gobierno de José María Aznar) por el actual secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste,  en la que se fijan los criterios para emitir un informe médico con el que iniciar un proceso de liberación de un preso por motivos de salud. En concreto, establece que un preso será excarcelado si, a pesar del tratamiento que recibe, su riesgo de muerte supera el 10% en el plazo de un año o el 50% en el plazo de cinco años.

Es comprensible que la resolución del Departamento de Prisiones no haya dejado de causar malestar en determinados sectores de la sociedad. Iosu Uribetxeberria Bolinaga, que cumple condena por tres asesinatos y dos secuestros, es uno de los terroristas más siniestros en el macabro historial de ETA.

Uribetxeberria Bolinaga dio inequívocas muestras de su fanática crueldad como carcelero del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, cuyo secuestro y permanencia durante más de quinientos días en un minúsculo y húmedo zulo causó especial conmoción en la sociedad española. La crueldad del etarra Bolinaza no conocía límites, estando dispuesto a que Ortega Lara se muriese de hambre en ese inmundo agujero, pues cuando la Guardia Civil, en una brillante operación, encontró el lugar donde estaba el secuestrado y detuvo a sus captores, Bolinaga se negó a revelar el escondite.

Ante un personaje de esta calaña, lo que pide el corazón es no tener con él la más mínima consideración. Ahora bien, Uribetxeberria Bolinaga está aquejado de un cáncer terminal y los informes médicos han certificado que el etarra tiene un 90 por ciento de posibilidades de morir en el plazo de un año como consecuencia de esa enfermedad irreversible. Para estos casos, la normativa vigente remite al artículo 104.4 del Reglamento Penitenciario, referido a la concesión del tercer grado.

Tal artículo señala que "los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico, con independencia de las variables intervinientes en el proceso de clasificación, podrán ser clasificados en tercer grado por razones humanitarias y de dignidad personal, atendiendo a la dificultad para delinquir y su escasa peligrosidad"

La concesión del tercer grado será jaleada por ETA y sus voceros como un “triunfo” propio y un “éxito” de sus presiones, con el circo de las huelgas de hambre incluido. Pero nada más lejos de la realidad, por lo que no hay que hacerles el juego, admitiendo implícita o explícitamente que el chantaje etarra ha surtido el menor efecto.

Sin duda, aquellos que se consideren católicos, apoyarán esta decisión en el marco de la “caridad cristiana”.

En cuanto a las asociaciones de victimas del terrorismo, es absolutamente indiferente lo que opinen al respecto. Perdieron toda credibilidad hace tiempo, mucho tiempo.

Respecto a los grupos políticos, a pesar de que el PP, cuando estuvo en la oposición no fue leal en política antiterrorista, con el gobierno de Zapatero, es importante que ahora se mantenga la unidad de los demócratas frente al terrorismo.

No resulta comprensible que el actual Gobierno, a pesar de que conocía la situación de salud del recluso, haya estado paralizando o generando dudas sobre esta situación, lo que ha generado una polémica innecesaria desde el punto de vista político, cuando la situación jurídica establecida en la ley penitenciaria es "bastante clara". Así se podría haber evitado "el circo mediático" creado en torno a un asunto que "debiera ser la pura aplicación de la política penitenciara" y de "un mínimo de ética y de justicia humanizada".

La firmeza de nuestra democracia frente al terrorismo etarra ha quedado patente hasta llevar a la banda a su cese, aunque no por ello debe bajarse la guardia hasta que se disuelva y entregue las armas.

El tercer grado no cambia para nada el valor de la justa condena que en su día se aplicó a Uribetxeberria Bolinaga.

La grandeza de un Estado de Derecho es atenerse escrupulosamente a la ley, como se ha hecho en este caso. 

No es la compasión hacia alguien que no se la merece lo más mínimo lo que ha propiciado el tercer grado. Ha sido el cumplimiento de la ley.

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