martes, 18 de septiembre de 2012

ESPAÑA, ¿ESTADO FEDERAL Ó ESTADO AUTONÓMICO?




Una federación o Estado Federal,  está compuesta por divisiones territoriales que se autogobiernan, a las cuales se llega a dar con frecuencia el nombre de estados, cantones, regiones, provincias u otras, que gozan de un mayor o menor grado de autonomía pero que, en cualquier caso, tienen facultades de gobierno o legislación sobre determinadas materias, distintas de las que corresponden a la administración federal (gobierno de la federación). El estatus de autogobierno de las regiones que lo componen está establecido por su constitución y, habitualmente, no puede alterarse unilateralmente por decisión del gobierno de la federación. Y, generalmente, tiene un sistema político republicano y excepcionalmente monárquico.

El modelo federal puede alcanzar incluso al derecho de autodeterminación de los territorios federados, que fue precisamente lo que ocurrió durante el desmembramiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El término se contrapone al de estado unitario o centralizado.

Como hemos dicho, las partes que componen una federación se conocen generalmente con el nombre de "estados" por lo que para diferenciarlos de los "estados nacionales" suelen ser denominados "estados federados". Dichos estados pueden considerarse dotados de cierta soberanía, ya que ciertas competencias les quedan reservadas con exclusión del gobierno federal. Sin embargo una federación es algo más que una mera alianza de estados independientes. Los estados que forman una federación no suelen tener competencia en asuntos de defensa, ni de política exterior y por tanto carecen de la consideración de independientes bajo el derecho internacional.

Las federaciones normalmente exhiben una estructura administrativa en la que dos niveles de gobierno ejercen sus facultades sobre una sola jurisdicción, quedando algunas atribuciones reservadas al gobierno federal, otras a los gobiernos locales, y un tercer grupo de ellas que pueden ser concurrentes.


Estados unitarios

Un Estado unitario es aquel que tiene un único nivel de gobierno nacional centralizado. Sin embargo, los Estados unitarios también pueden contar con una o más regiones que se autogobiernen. La diferencia entre una federación y esta clase de Estado unitario es que la autonomía de las regiones con autogobierno tan sólo es tolerada por el gobierno central, que puede revertirla unilateralmente.

Las regiones de autogobierno de algunos Estados unitarios suelen disfrutar de una mayor autonomía que los Estados de algunas federaciones. Por estas razones, a veces se sostiene por algunos que ciertos Estados unitarios modernos son federaciones de facto, ya que no son formalmente federales, mientras que otros los conceptualizan como Estados regionales.


Estado de las autonomías

Algunos juristas sugieren el caso de España como un país que, sin adoptar el federalismo explícito como forma política, dentro de la forma del Estado Autonómico, sí lo sería de facto, teniendo no obstante el autonomismo español una serie de características cruciales que lo diferencian radicalmente de modelos federales puros.

Una diferencia destacada en todo caso entre un Estado federal y un Estado regional/autonómico se observa en la capacidad constituyente de los Estados y en la existencia de una organización completa (legislativa, ejecutiva, judicial) dentro de los mismos, a diferencia del Estado regional/autonómico, donde la norma de organización es estatal (en el caso de España, Ley Orgánica) y el poder judicial es único (117 CE).

Una federación de facto se ha desarrollado en la República Popular China sin legislación formal. Esto ha tenido lugar a medida que las transferencias de poder a las provincias, en gran medida informales, para gestionar asuntos económicos y para la implementación de las políticas nacionales, han generado un sistema que algunos han llamado "federalismo de facto con características chinas".


Estructura constitucional. División de competencias

En una federación, la división de poderes entre los gobiernos regionales y el federal está esquematizada en la constitución. Es así que el derecho de los Estados componentes al autogobierno suele estar arraigado constitucionalmente. Los Estados de autogobierno a menudo suelen tener sus propias constituciones que pueden modificar si lo estiman conveniente, aunque en caso de conflicto suele primar el criterio de la constitución federal.

En casi todas las federaciones el gobierno central se adjudica las competencias de política exterior y defensa. Si no se da este caso, no estamos ante un Estado soberano único. Al margen de esto, la división exacta de poderes varía de un país a otro. La Constitución de los Estados Unidos establece que toda competencia que no sea concedida de forma explícita al gobierno federal quedará en manos de los Estados de la Unión. Por otra parte, la Constitución de Canadá indica lo contrario: las competencias no transferidas explícitamente a los gobiernos provinciales revierten en el gobierno central. En Alemania la división de competencias es más de administración que de contenido: el gobierno federal suele limitarse a emitir directivas a los Länder (autogobiernos regionales) que éstos tienen amplia libertad para interpretar e implementar. En la República Popular China, considerada una federación de facto, el gobierno establece de forma general una política y unos objetivos económicos, dejando su ejecución en manos de los gobiernos provinciales.


Federalismo simétrico y asimétrico

Se habla de federalismo simétrico cuando los distintos Estados de una federación poseen las mismas competencias. Está basado en la igualdad de competencias para cada entidad regional, es decir, cada territorio tendría los mismos poderes.

Cuando a cada Estado se le conceden distintas competencias o unos poseen mayor grado de autonomía que otros, se habla de federalismo asimétrico. Esto se suele llevar a cabo cuando se trata de reconocer la existencia de una cultura diferente en cierta región o conglomerado de regiones. El ejemplo de una federación asimétrica es Canadá, donde Quebec disfruta de mayores competencias en materia cultural y lingüística.


Órganos de gobierno

La mayoría de los gobiernos federales está inscrita dentro de estructuras que incorporan mecanismos para proteger los derechos de los Estados integrantes.

Las federaciones suelen contar con procedimientos especiales para la reforma de la constitución federal. Esto puede garantizar que el autogobierno de los Estados integrantes no sea abolido sin su consentimiento. Una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos debe ser ratificada por tres cuartas partes de las asambleas legislativas estatales o bien por juntas constituyentes elegidas para la ocasión en cada uno de los Estados. En los plebiscitos de reforma constitucional de Australia y Suiza se requiere que la propuesta no sólo sea aprobada por una mayoría de la totalidad del electorado del país, sino por mayorías regionales en una mayoría de Estados o cantones, respectivamente.

Algunas constituciones federales establecen que ciertas reformas no puedan llevarse a cabo sin el consentimiento unánime de todos los Estados o de un Estado en particular. La Constitución de los Estados Unidos indica que ningún Estado puede ser privado sin su consentimiento de una representación igual en el Senado. En Australia, si se propone una reforma que afectará específicamente a uno o varios Estados, entonces debe ser plebiscitada en cada uno de esos Estados. La Ley Básica alemana específica la imposibilidad de llevar a cabo enmiendas que supongan la abolición del sistema federal.


El federalismo como filosofía política

Ciertas disputas políticas y constitucionales son inherentes a las federaciones. Por ejemplo, el reparto preciso de facultades y responsabilidad entre los gobiernos federal y regional suele ser una fuente de disputa. A menudo, como ocurre en los Estados Unidos, tales conflictos se resuelven por la vía judicial, que delimita las competencias de los gobiernos federal y locales. La relación existente entre los tribunales federales y locales es distinta de país a país y puede ser un tema problemático y complejo en sí mismo.

Otro lugar común de los sistemas federales es el conflicto entre los intereses nacionales y los regionales, o entre los intereses y aspiraciones de los distintos grupos étnicos. En algunas federaciones existe una relativa homogeneidad en todo su territorio, siendo cada estado integrante prácticamente una versión en miniatura de todo el conjunto. Esto recibe el nombre de federalismo congruente. Por otro lado, el federalismo incongruente tiene lugar cuando los distintos autogobiernos tienen su razón de ser en distintos grupos étnicos.

La capacidad de un gobierno federal de crear instituciones nacionales que puedan arbitrar las diferencias regionales debidas a motivos lingüísticos, étnicos, religiosos o de otro orden es un reto importante. La incapacidad de dar respuesta a este reto puede dar lugar a la disgregación de partes de la federación o a la guerra civil, como ocurrió en Estados Unidos y en Suiza.


Federalismo en España

La consolidación de nuestro Estado Autonómico como un Estado Federal exige proceder al cierre del proceso constituyente mediante la supresión del principio dispositivo. 

Esto solo es posible mediante una reforma de la Constitución vigente. Reforma que por un lado, incluya en la Constitución la nueva forma de estado (Monarquía Federal o República federal), por otros incluya los nombres de las 17 comunidades autónomas existentes y que también establezca directamente el reparto de competencias entre poderes centrales y territoriales (el gobierno central se adjudicará las competencias de política exterior y defensa, el resto se las adjudicarán las autonomías, incluidas competencias fiscales plenas y un poder judicial propio)

Los estatutos de autonomía, como normas institucionales básicas, se limitarían entonces a establecer la organización interna de la respectiva comunidad / Estado federado. 

Una tal reforma debería completarse con un diseño básico de instrumentos y órganos de cooperación multilateral imprescindibles para garantizar el eficaz funcionamiento del Estado, la lealtad institucional, y la cultura federal.


JOSE PEDRO MONFERRER MONFORT