miércoles, 10 de octubre de 2012

PREFIERO MORIR A VER “UNA ESPAÑA ROTA”



No hace mucho, el “supuestamente” socialista José Bono, en una entrevista llevada a cabo por un conocido medio de comunicación conservador, en referencia a las aspiraciones catalanas de tener un estado propio, declaro: «Me gusta vivir, pero si he de ver España rota y desintegrada, prefiero no verlo».

Habría que preguntar al señor Bono que entiende por "una España rota”.

Quizás por  "una España rota"  podríamos entender una sociedad en la que cada día se fractura más la diferencia entre los que tienen sobrados recursos económicos y los que tienen que partirse el lomo diariamente para sobrevivir.

"Una España rota", es en un contexto económico fiscal, la que privilegia a quien más tiene y castiga a quien tiene menos.

"Una España rota" es la que amnistía fiscalmente al que defrauda y castiga con un IVA inmisericorde al ciudadano sin recursos.

"Una España rota" es un estado en el que la educación distingue entre los que pueden pagarse una enseñanza privada altamente subvencionada, y los que por elección u obligación se ven en una enseñanza pública castigada por los recortes, en lo docente y dotacional, pero también en cuanto a material, comedores, etc.

"Una España rota" es un país con una sanidad para ricos con incentivos a la contratación de seguros privados que ni siquiera grava fiscalmente los hospitales de lujo con un IVA especial, mientras que se reduce hasta la extenuación la cobertura sanitaria y farmacéutica de quien no puede o no quiere pagarse un complemento privado.

También hay "una España rota" en los beneficios fiscales y subvenciones a las grandes empresas, o incluso a proyectos empresariales de dudosa legalidad y moralidad, que se apoya en la negación de una cobertura social a los desempleados, o la desincentivación de la contratación de colectivos en riesgo de exclusión social.

Tal vez Esa "España rota" sea la que dedica recursos de tod@s a salvar entidades privadas que han dilapidado sus patrimonios por la mala gestión de quienes ahora son premiados con prebendas y sustanciales indemnizaciones, mientras se le niega el pan y la sal al "estado de bienestar" que entre tod@s habíamos ido construyendo.

Hay muchas "Españas rotas" pero son mucho más hirientes, de más urgente necesidad de afrontar su ruptura, y que nos deberían preocupar mucho más a tod@s, especialmente a los políticos que de una u otra forma gobiernan, que la posibilidad remota de que alguna nacionalidad histórica quisiera o no independizarse.

Claro que, a pseudo periodistas que viven de la carroña, y a medios cavernarios que facturan más en función del morbo que generan, les interesa más el titular impactante que la realidad social de esa España de cuya defensa tanto se les llena la boca.