lunes, 25 de noviembre de 2013

¿Que nos espera en los próximos años?


Es cierto que la recesión económica ha terminado. Los que la desataron, los poderes financieros, los ricos que no pagan, los que tienen los dineros en paraísos fiscales, en suma, la jungla de los listos ha dicho basta. Ya han puesto a la mayoría de la población en su sitio, es decir, plebe a su servicio. Ya tienen mano de obra barata haciendo cola y terrenos, inmuebles y empresas a mitad de precio. 

Hace cinco años eran noticia los que ganaban 1.000 euros. Hoy hay 6 millones de parados dispuestos a trabajar por 600. 

Los apartamentos en urbanizaciones de las zonas turísticas de España que valían 300.000 euros se compran hoy por 150.000. 

Hundieron la Bolsa y ahora compran los valores de la mayoría de las empresas con un 40 por ciento menos de valor. 

Esos mismos capitales que huyeron de España hace 5 años y nos provocaron una crisis artificial vuelven ahora para comprar las gangas. 

Asfixiando la sanidad y la enseñanza públicas, han conseguido que tome el relevo las iniciativas privadas. No tienen escrúpulos en hacer negocio con las enfermedades y la educación. 

Con la amenaza de rebajar aún más las paupérrimas pensiones, alientan el negocio privado de los planes de pensiones de bancos y aseguradoras. 

Efectivamente, tienen razón Rajoy, De Gnindos, Montoro y demás voceros. La recesión ha terminado. A la jungla de los listos no le interesa depauperarnos (empobrecer, debilitar y extenuar) más, porque le puede resultar peligroso. Ellos ya han conseguido hacerse mucho más ricos y poderosos. 

Pero una cosa es que la economía no siga cayendo y otra muy distinta que tengamos a corto plazo un crecimiento que alivie el drama de la mayoría de españoles.

Los causantes de la crisis van a tirarse ahora una larga temporada haciendo la digestión del atracón que se han pegado antes de tornar la decisión de abrir la mano y dejar que nos recuperemos. Van a ser al menos dos años de caminar por el fango antes de que llegue el momento del alivio, hasta que los depredadores quieran volver a salir de cacería. 


Sólo el amanecer de un nuevo orden mundial dirigido por personas de probada honradez y ética será capaz de acabar con este diabólico tobogán que ha consagrado una economía sin reglas, tolerada y apoyada por dirigentes políticos sin escrúpulos.