martes, 26 de noviembre de 2013

SEBASTIAN VETTEL: EL MEJOR PILOTO DE F1 DE TODOS LOS TIEMPOS



El alemán Sebastian Vettel (Red Bull), cuádruple campeón del mundo de Fórmula 1, ha pasado de ser un niño prodigio a convertirse en todo un depredador de récords.

Vettel, con sólo 26 años, igualó las cuatro coronas del francés Alain Prost, que ganó el Mundial tres veces para McLaren (en 1985, 86 y 89) y una más para Williams (1993).

A diferencia del galo, lo hizo de forma consecutiva, uniendo su nombre a los dos pilotos que hasta la fecha habían logrado esa gesta, que además, son los únicos que aún lo superan en títulos: su compatriota Michael Schumacher y el argentino Juan Manuel Fangio.

Schumacher, séptuple campeón, encadenó cinco títulos (2000-04) con Ferrari después de haber repetido con Benetton (1994-95); Fangio, quíntuple vencedor del certamen, lo ganó por primera vez en 1951 y luego no dejó de capturar coronas entre 1954 y 1957.

El ‘Chueco’ es el único que ha ganado Mundiales para cuatro escuderías: Alfa Romeo, Ferrari, Mercedes-Benz y Maserati.

Schumacher ganó siete títulos y celebró 91 triunfos en la categoría reina del automovilismo, en la que arrancó 68 veces desde la ‘pole’. Récords que aún le quedan lejos a Vettel. Sus marcas, no obstante, también distan mucho de las del ‘Kaiser’ cuando este tenía los 26 años, tres meses y 24 días que cuenta hoy su sucesor.

A esa edad exacta, Schumacher avanzaba, de la mano del italiano Flavio Briatore – descubridor asimismo de Alonso – hacia su segundo título. Y apenas contaba once triunfos y seis ‘poles’.

Vettel sumó este domingo en Interlagos su victoria número 38 en Fórmula 1, tras arrancar por cuadragésima quinta vez (el sábado firmó la novena ‘pole’ del año) desde la primera posición.

Sus triunfos sólo los superan ‘Schumi’, Prost – que venció en 51 ocasiones – y el malogrado Ayrton Senna, ganador 41 veces para Brasil.

En ‘poles’ sólo mejoran sus marcas el ‘Kaiser’ – que ganó su cuarto título a los 32 años – y Senna, que salió 65 veces primero antes de sufrir su mortal accidente el 1 de mayo de 1994 en Imola (Italia), durante el Gran Premio de San Marino.

Los tiempos cambian y no deja de ser cierto que antes se debutaba con más edad que ahora, en cualquier deporte. Lo que no quita mérito alguno a ‘Seb’, a cuya edad Prost afrontaba su segunda temporada en Fórmula Uno, aún le quedaba algo menos de un mes para lograr el primero de sus triunfos (el Gran Premio de Francia del 81, en Dijon) y sólo había subido una vez al podio – fue tercero ese año, en Argentina -. El galo ganó su cuarto Mundial a los 38.

Y cuando Fangio tenía la edad de Vettel, la Fórmula 1, creada en 1950, ni existía. El astro de Balcarce, fallecido el 17 de julio de 1995, ganó la segunda edición del campeonato y celebró su primer Mundial con cuarenta. El cuarto de sus cinco títulos lo celebró con 45 años, 19 más que el alemán, que vio la luz el 3 de julio de 1987 en Heppenheim, no muy lejos de Hockenheim, el circuito que alberga habitualmente el Gran Premio de Alemania.

El niño prodigio del automovilismo comenzó paulatinamente a sumar todos los récords de precocidad en Fórmula 1, en la que empezó por ser el más joven probador en un entrenamiento de un Gran Premio, el de Turquía’06. A bordo de un BMW-Sauber, escudería con la que debutó un año después en Estados Unidos, donde sustituyó al polaco Robert Kubica – accidentado una carrera antes, en Canadá – y acabó séptimo, siendo el piloto de menor edad en puntuar en un GP.

Posteriormente capturó los récords de juventud en liderar una carrera, salir desde la ‘pole’, hacer un ‘doblete’ – ‘pole’ y victoria -, firmar un ‘triplete’ – ‘pole’, triunfo y vuelta rápida -, ganar un Mundial y, antes de eso, ganar un Gran Premio.

Vettel logró ese récord en 2008, con 21 años y 72 días, logrando con un Toro Rosso el único triunfo de la historia para el ‘hermano pequeño’ del Red Bull. En Monza (Italia), un día lluvioso en el que fue el más joven en salir desde la ‘pole’.

Con 23 años fue el más joven en ganar un Mundial, tras ‘birlarle’ la corona a Fernando Alonso en la última carrera, en Abu Dabi. Y un año después lo revalidó (matemáticamente, asimismo, en Japón) ganando once carreras y firmando quince ‘poles’, con lo que batió el récord del inglés Nigel Mansell, que en 1992 – el año que ganó el título – salió catorce veces desde el primer puesto.

El año pasado volvió a evitar, en la última carrera, en Sao Paulo, el que hubiese sido el tercer título de Fernando y se convirtió, con 25, en el tricampeón más joven, mejorando el récord de Senna, que había conseguido su tercera corona con seis años más.

Sebastian Vettel lleva unido más de la mitad de su vida a Red Bull, en cuyo programa de jóvenes ingresó a los doce años y en el que fue subiendo peldaños con la misma rapidez con la que aceleraban sus monoplazas. Hasta que en junio de 2007, cuando suplió a Kubica en Indianápolis – a bordo de un BMW Sauber – fue séptimo y se convirtió en el más joven de la historia en puntuar, a los 19 años y 349 días.

Esa temporada ya disputó las últimas cinco pruebas con Toro Rosso, escudería con la que hizo el Mundial de 2008, en el que logró su primera victoria en la comentada carrera de Monza, en un Gran Premio lluvioso en el que también arrancó desde la ‘pole’.

En 2009 ascendió otro escalón y se convirtió en piloto oficial del equipo del austriaco Dietrich Mateschitz, cuya estructura gestiona su compatriota Helmut Marko y que dirige el inglés Christian Horner.

Fue segundo en el Mundial que capturó el inglés Jenson Button (Brawn), tras vencer en China, Silverstone, Japón y Abu Dabi, donde hace tres años celebró su primer título, tras añadir al de ese día triunfos en los Grandes Premios de Malasia, Europa, Japón y Brasil.

La trayectoria de Vettel es meteórica. Y en ello tiene mucho que ver el inglés Adrian Newey, padre del monoplaza volador de Red Bull, que esta temporada ha conseguido su cuarto Mundial de constructores.

Lo que no le quita méritos al alemán, que ha superado esta temporada el récord de seis victorias seguidas que hasta el momento compartían el ‘Kaiser’ y el italiano Alberto Ascari.

‘Seb’ suele bautizar a sus monoplazas. Al coche de este año le puso “Hambrienta Heidi” (“Hungry Heidi”). El voraz, no obstante, es él. Vettel es insaciable.